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La lucha por la soberanía estética en la red

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1.271 palabras
5–8 minutos

REPORTAJE | La ciberdemocracia genera una doble presión estética: vertical (el algoritmo) y horizontal (los iguales). Temas como la infoxicación, los riesgos para la salud mental juvenil y las nuevas regulaciones se abordan de la mano de diversos especialistas, aportando una mirada crítica al cuerpo como construcción colectiva en laEra Digital.

¿Quién manda en nuestro cuerpo? La lucha por la soberanía estética en la red

Una adolescente abre Instagram antes de dormir. En pocos minutos sin haberlo buscado, aparecen decenas de imágenes de cuerpos normativos, rutinas de entrenamiento exigentes y recomendaciones dietéticas que prometen resultados rápidos. No es una excepción. Es una experiencia cotidiana.

El cuerpo propio y ajeno ocupa hoy un lugar central en la conversación digital. Se expone, se comenta y se evalúa de forma constante. En plataformas como Instagram o TikTok conviven discursos aparentemente opuestos. La reivindicación del body positive, la presión estética del fitness extremo y prácticas de body shaming que siguen plenamente vigentes. Estos mensajes se superponen y configuran un entorno comunicativo complejo, donde los límites entre cuidado, estética y control resultan cada vez más difusos.

En 2021 una filtración interna de Facebook, los Facebook Files, reveló que la propia compañía era consciente del impacto negativo de Instagram en la salud mental de sus usuarias más jóvenes. El problema no residía únicamente en los contenidos, sino en la lógica que los ordena y amplifica.

Fátima Izquierdo Botica, psicóloga sanitaria con experiencia en trastornos de la conducta alimentaria explica que «la repetición tiene un enorme poder de normalización». Cuando una persona se expone una y otra vez a un mismo tipo de cuerpo, ese patrón acaba funcionando como referencia interna. Añade que «esa exposición no suele vivirse como una presión explícita, sino como algo cotidiano». Las redes, matiza, no causan por sí solas un trastorno alimentario, pero actúan como «factor de riesgo, de activación o de mantenimiento».

Fátima Izquierdo Botica, psicóloga sanitaria.

En este contexto, el debate sobre el cuerpo deja de pertenecer al ámbito privado. Se convierte en un asunto público, mediado por plataformas digitales, atravesado por intereses económicos y condicionado por dinámicas de participación propias de la ciberdemocracia.

La promesa de una nueva ágora digital

Durante años, internet se imaginó como una plaza pública sin puertas, donde cualquiera podía hablar y ser escuchado, también en lo estético. Si antes unas pocas revistas decidían qué cuerpos eran válidos, las redes prometían romper ese monopolio, mostrar la diversidad real y democratizar la imagen. Pero la plaza pronto se pareció más a un escaparate. Y es que todos podemos hablar, pero no con el mismo altavoz.

El algoritmo funciona como un editor invisible que decide qué aparece, qué desaparece y qué se repite hasta volverse norma. Es en ese proceso de cribado donde ciertos cuerpos, los más rentables, siguen ocupando el centro.

Mónica Chaparro: periodista, publicista y experta en marketing, analiza la cuestión algorítmica y su relación con la gente joven.

Como advierte Ignacio Ramonet, la abundancia de comunicación no implica necesariamente más libertad, sino nuevas formas de control. Este es el primer nivel del problema: un poder vertical y opaco, guiado por la lógica del mercado

«Más comunicación no nos da más libertad», Ignacio Ramonet.

El nuevo papel del usuario

Rufino Perea: Profesor de Antropología en la UNED, reflexiona sobre la falsa libertad y la regulación estatal de las dinámicas digitales.

Pero este no es el único problema. Existe un segundo más difuso pero igual de influyente. El control horizontal, el de los propios consumidores, ahora prosumidores, un término directamente ligado con el fenómeno ciberdemocrático que caracteriza a la Era Digital.

Como consecuencia, las voces se multiplican de una forma exponencial imponiendo un nuevo papel en el consumidor tradicional, haciéndole asumir nuevas responsabilidades. Desde la perspectiva de usuario consumidor, discernir entre el contenido y aprender a jerarquizar la información son funciones clave para diferenciar la calidad informativa. Un vídeo de un especialista convive con el consejo improvisado de un desconocido. Todo parece equivalente pues ocupa el mismo espacio, resultando en una conversación saturada y un ruido constante que nos “infoxica”.

La paradoja de la horizontalidad

Fátima Izquierdo analiza esta saturación, consecuencia directa de la aparente horizontalidad democrática. Explica que «cuando una persona recibe mensajes constantes, contradictorios y presentados con la misma apariencia de legitimidad, le resulta muy difícil discriminar qué es fiable».  Cuenta como «acaba teniendo más impacto un mensaje extremo o milagroso que una recomendación seria y equilibrada». Como resultado el usuario termina desarrollando una relación más confusa y menos autónoma con el propio cuerpo.

Infografía generada por IA

Desde la óptica de usuario creador, nuestra capacidad de evaluar, interpretar, juzgar y publicar sin contexto ni conocimiento supone una nueva forma de presión estética. Una presión que no proviene de la élite y que se expande lateralmente, como una red que lo cubre todo. Miles de miradas observan, comparan y opinan redefiniendo el modelo dominante.

Así lo viven los jóvenes

Esta presión horizontal que Fátima vincula directamente con el entorno de iguales, cambia las reglas del juego. Según su experiencia, «cuando el comentario o la burla viene de un igual, el impacto es más directo porque afecta al sentido de pertenencia». Para un adolescente, no sentirse validado puede ser una amenaza emocional muy potente. Señala que «el daño no viene solo de grandes mensajes culturales, sino de microexperiencias repetidas: una broma, una foto que no recibe la respuesta esperada». Por eso insiste: «muchas veces es más difícil ignorar una opinión que viene del propio entorno que una que viene de una marca. Porque no pone en juego solo la estética, sino la aceptación social».

En este sentido, el cuerpo en redes no solo se representa, sino que se construye colectivamente bajo lógicas de visibilidad. Aquello que más se muestra, más se repite y más interacción genera termina consolidándose como referencia, independientemente de su rigor o de sus consecuencias.

La ciberdemocracia es una herramienta más para la imposición de modelos culturales y estéticos que encajan mejor con las dinámicas del sistema. Así lo que se presenta como una conversación abierta sobre el cuerpo, es en realidad un espacio condicionado por el algoritmo y por nosotros mismos.

Rufino Perea plantea si realmente existe la ciberdemocracia o si es una herramienta más del sistema capitalistas que nos rodea.

Cuando la libertad no basta: regular el cuerpo digital

Rufino Perea habla sobre la lucha contra los modelos culturales a través de la norma, y el cambio del foco patriarcal en el sistema comunicativo actual.

Cuando la conversación pública sobre el cuerpo empieza a traducirse en problemas de salud mental la cuestión deja de ser cultural para convertirse en política. ¿Debe intervenir el Estado en cómo hablamos del cuerpo en internet?

En los últimos años, la respuesta ha empezado a construirse desde el ámbito legal. En España ya se ha hecho a través del el Real Decreto 444/2024, conocido como «Ley de infuencers«. Obliga a identificar contenidos publicitarios y limita la difusión de mensajes que puedan fomentar la insatisfacción corporal o conductas nocivas. A nivel europeo, el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) supone el analisis y la mitigación de los riesgos sistémicos que generan las plataformas, incluidos los relacionados con la salud mental.

El debate sin embargo, no se limita en el contenido que  debe eliminarse, sino en cómo se decide qué se ve y qué deja de verse. Una vez más se ponen sobre la mesa vertiginosas reflexiones sobre la libertad de expresión o la protección al usuario. Preguntas que por sí solas, darían lugar a un análisis mucho más amplio y a otros futuros reportajes.

Para ver la mesa redonda al completo, acceda a este link:

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