ENTREVISTA | Han pasado más de 300 años desde que aparecieron los primeros periódicos. Al principio, carecían de diseño propio, tenían formato de libro y en la primera página solo aparecían un título y la fecha. En el siglo XVIII, surgieron los primeros diarios en los que se aumentó el tamaño del formato, el número de columnas, etc. «El diseño periodístico de hace 100 años respondía a un público que estaba acostumbrado solo a leer, su principal fuente de acceso a la información era la lectura. El público actual es mucho más visual», explica Diego Areso.
Diego Areso es periodista y diseñador editorial y, actualmente, es el Director de Arte de El País y coordina el diseño de revistas y suplementos. La labor del Director de Arte en prensa consiste en configurar «el universo estético y de estilo gráfico de una publicación».
Evolución e incertidumbre
En los últimos años, especialmente a raíz de la aparición de las nuevas tecnologías, ha cambiado todo. Los primeros diseñadores pensaban en cómo crear una página, pero había varias dificultades técnicas que tenían que superar hasta que finalmente se imprimía. Años más tarde, cuenta Areso, comenzaron a utilizarse programas de diseño en los cuales lo que veías salía directamente a imprenta, como InDesign. Pero, ahora, han vuelto a aparecer dificultades técnicas que complican el proceso de diseño. Esto es porque el diseñador no es el único que interviene, también están los maquetadores y los programadores. Todas esas necesidades técnicas hacen que los diseñadores tengan que ser «un poco ingenieros» para algunas cosas. Ya no solo hay que ser creativo, sino que la técnica también juega un papel esencial.
El objetivo principal del diseño periodístico es transmitir el mensaje de la manera más directa y más bella posible. El diseño tiene que detectar cuál es la mejor manera de contar una historia. Diego Areso explica que lo esencial es el contenido y que todas las decisiones de diseño tienen unas consecuencias. En este sentido, señala la importancia de que, a la hora de diseñar una publicación, todas las decisiones estéticas tienen que estar basadas en la audiencia y el contenido. En el papel, hay muchos diseñadores que no son conscientes de que el diseño ayuda a transmitir el mensaje y esto dificulta su labor. Por eso, «no hay diseñador periodístico que no sea un poco periodista y cuando no lo es, puede funcionar, pero no es bueno».
El diseño periodístico afecta a la audiencia
La audiencia es consciente de que el diseño y el periodismo van de la mano, y esto puede afectar a la información que consumen y la forma en la que lo hacen. Diego Areso cuenta cómo su padre dejó de leer un periódico porque la tipografía era demasiado pequeña y no era capaz de leerla correctamente. Explica cómo las decisiones de diseño transmiten unos valores que impactan en los consumidores, tanto de manera consciente como inconsciente. Esto tiene que tenerse en cuenta a la hora de diseñar, ya que una decisión que el público no considere adecuada puede repercutir negativamente en el medio.
Los medios deben tener en cuenta en todo momento cómo es su audiencia para saber qué ofrecerle. Quienes se encargan del diseño deben observar atentamente qué reacciones causa su trabajo en los consumidores. El bombardeo de información al que las personas se ven sometidas diariamente también tiene consecuencias en su relación con los medios de comunicación. El Director de Arte de El País explica que «tenemos tanto ruido a nuestro alrededor que muchas veces lo que la audiencia quiere es un entorno lo más simplificado posible».
El diseño periodístico se adapta, como todo, a las necesidades que surgen en la sociedad. La rapidez con la que cambian las cosas y la incertidumbre que rodea este ámbito dificultan saber con certeza qué va a pasar con la forma de hacer periodismo. Cuando le preguntan hacia dónde cree que se dirige el diseño periodístico, Diego Areso lo tiene muy claro: «No tengo ni idea».







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