
ENTREVISTA | El concepto de ciberdemocracia surgió en 1994 para sustituir a la anterior “teledemocracia”. Desde entonces, hemos sido testigos de avances tecnológicos enormes que han ido transformando el significado de la palabra con los años. Vivimos en una era digital que ha afectado a todas nuestras costumbres. Incluida la manera en la que practicamos la política.
Tenemos muchas más herramientas que hacen posible la participación de todo el mundo en ella, pero no es suficiente. Hay que conocer su existencia y saber aprovechar estos recursos para servirnos de ellos. Si se consigue hacer un buen uso de las herramientas digitales de las que disponemos, las personas sin voz en la democracia la tendrán.
El estudio de los movimientos sociales está muy vinculado al papel que juega Internet como instrumento para la coordinación de la acción colectiva: para atraer a nuevos participantes, como espacio donde realizar y extender mensajes… se trata de democratizar la figura del emisor.
En esta entrevista, Gonzalo Sarasqueta hace un análisis del papel que ha jugado la digitalización de la ciberdemocracia en los movimientos sociales. Saraquesta es Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y el director del Máster Oficial en Comunicación Política y Empresarial de la Universidad Camilo José Cela. Además, es investigador asociado del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona. Por ello, conoce de primera mano estos cambios de los que habla a continuación.
Ciberdemocracia en España
PREGUNTA: ¿Cómo definirías el concepto de ciberdemocracia en el contexto español?
RESPUESTA: No difiere mucho de un contexto de otro país con un sistema abierto. Cuando digo sistema abierto me refiero a democracia, sistemas donde está garantizada la libertad de expresión, de asociación, de circulación… donde la tecnología hizo sus deberes. La ciberdemocracia se caracteriza por ser un paradigma comunicacional donde tienes una lógica bilateral. Ya no son los medios y la política hablando y la ciudadanía escuchando. Lo que vemos es una autocomunicación de masas, la gente habla entre ella, le habla a los políticos a través de las redes sociales… es una lógica más conversacional que discursiva, que era lo que veíamos en la teledemocracia.
P: ¿Crees que en España se hace un buen uso de la ciberdemocracia? ¿Somos conscientes del poder que tenemos?
R: Creo que tanto en España como en la mayoría de los países donde hay democracia la política todavía va por detrás. Siempre me gusta utilizar esta analogía de que la ciudadanía está en 5G y la política todavía esta en 2G. La política sigue con una lógica discursiva donde habla más de lo que escucha, crean redes sociales y tienen todos los dispositivos de la ciberdemocracia pero no tienen la lógica. Es decir, tienen la cuenta de Twitter pero lo único que hacen es emitir mensajes, no reciben ni incorporan mensajes de la ciudadanía. Sí lo hacen, pero no en una dosis significativa ni con convicción, es por una cuestión de imagen y no con convencimiento de que ese ciudadano pueda aportar a su proyecto político. Tanto en España como en América se sigue con una lógica unilateral.
«La ciudadanía está en 5G y la política todavía esta en 2G».
Gonzalo Saraquesta
P: Muchas de las investigaciones que he encontrado usan el movimiento del 15M para analizar la ciberdemocracia. ¿Qué papel jugó la prensa y los medios tradicionales en las elecciones de 2011, cuando el movimiento del 15M tuvo más fuerza?
Creo que en el 2011 la prensa todavía estaba muy celosa de las redes sociales, porque estaban ganándole en un valor primordial para ella, que es la primicia. Los medios de comunicación vieron que con el prosumidor, cualquier persona que tenía un móvil podía sacar una foto a lo que estaba pasando en una manifestación, podía grabar un video de un accidente… en esa etapa todavía estaban muy escépticos de lo que eran las redes sociales. Intentaron crearle competencia para mantener este monopolio de la primicia.
Con el paso del tiempo se fueron dando cuenta de que la velocidad de las redes sociales es imposible de igualar y terminaron incorporando el material del periodismo ciudadano. Hoy vemos un medio de comunicación y es muy probable que en una noticia la materia prima no este hecha por un camarógrafo profesional, sino que sea de un vídeo que ha grabado un ciudadano. Creo que los medios entendieron que su rol ya no era la primicia, había que reconvertirlo en el análisis y en dar contexto y marco temporal a las informaciones.
Evolución digital de los movimientos sociales
P: ¿Cómo han cambiado las redes sociales a los movimientos sociales? ¿Se han visto afectadas la efectividad y alcance?
R: Yo siempre digo que las redes sociales han empoderado mucho a los actores que generalmente estaban en los márgenes de la democracia (cuando digo márgenes, me refiero a que no tenían un poder ni de organización, ni de veto, ni de proponer una agenda fuerte). Sobre los movimientos sociales, lo mismo, con esta nivelación que ha habido cualquiera que tiene un teléfono inteligente puede acceder al debate público y marcarlo. Los movimientos sociales, en general, tienen una herramienta para empatar o incluso ganar este debate público frente a actores tradicionales como partidos políticos, sindicatos o medios de comunicación.
P: ¿Aprovechan los movimientos sociales el potencial máximo de la ciberdemocracia?
R: En parte es lo que dije en la anterior respuesta, depende del movimiento social. Depende también de la geografía, no es lo mismo un movimiento social en Argentina como pueden ser los piqueteros que uno en España como puede ser Stop Desahucios.
Visión hacia el futuro
P: ¿Qué podemos hacer para aprovechar las herramientas que nos ofrece la ciberdemocracia digital al máximo?
R: Al igual que la mayoría de las instituciones, creo que los movimientos sociales tienen que entender que la comunicación tiene tres arenas. Las redes sociales es una, pero también siguen importando la comunicación interpersonal y los medios de comunicación. También, según los recursos que haya, hay que saber cuánto tiempo y dinero dedicarles a los medios de comunicación, territorio y redes sociales. Al fin y al cabo la estrategia es fundamental. No creo que vaya por el lado de la comunicación, que está bastante desarrollada, sino más en tener un estrategia que limite bien cuanto le dedica a cada una de estas tres arenas comunicacionales. Creo que ese podría ser un desafío.
P: ¿Pueden los movimientos sociales de hoy en día prescindir de los medios tradicionales para difundir su mensaje?
R: Ahí te respondería con un documental que sacó HBO que se llama “Q Into the Storm”. Todas estas teorías de conspiración y movimientos esotéricos que antes no tenían lugar en medios de comunicación, hoy en día vemos que sí. El 6 de enero de 2021 se dio la toma del Capitolio y todos esos movimientos que estaban escondidos en los bordes del sistema, como la DeepWeb, salieron a la luz. Hoy en día hablamos de ellos porque son conocidos por las redes sociales. Nos guste o no, son movimientos sociales también. De derechas, antivacunas… lo que sea, pero están imponiendo debates que estaban cerrados en cierta medida y lugares. Y creo que eso fue gracias a Internet, desde abrir una landing hasta crear redes sociales. Sin ellas, solo a través de los medios de comunicación no hubieran podido marcar su agenda. Y hoy en día la están marcando.







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