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Cuidado con lo que dices: Libertad de prensa en África Occidental

Avatar de Belén García Gómez
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6–9 minutos

REPORTAJE | Los cantos han comenzado. Como cada viernes en Dakar, la mezquita está repleta y se escucha uno de tantos rezos que hay cada día. Te asomas a la ventana y ves la calima levantada. Parece que queda poco para que desaparezca porque ya puedes ver el mar azul a lo lejos. Te arreglas para salir. Hoy te toca cubrir la operación al sur de Senegal para detener a los separatistas. Pero cuidado con lo que dices, no tienes libertad de prensa.

Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), hablar de libertad de expresión de medios de comunicación en África es complicado. Tal vez, la mejor forma de definirlo sería periodismo frágil. En las últimas décadas hemos presenciado continuas noticias de inestabilidad, pronunciamientos militares y, sobre todo, censura a nuestra profesión. Presiones, terrorismo o secuestros son solo algunos de ellos. Eso sí, África no es país, sino un continente repleto de diferentes realidades.

África Occidental puede ser el ejemplo perfecto. Observemos la clasificación mundial de libertad de prensa en RSF de 2021: desde Ghana en el puesto 30, pasando por Liberia en el 98, hasta Guinea Ecuatorial y su posición 164 de 180.

MAPA AFRICA
Mapa de la libertad de prensa en África Occidental. Fuente: Reporteros Sin Fronteras.

Es más, Ghana se sitúa justo detrás de España (puesto 29) y por delante de Reino Unido (33) o Francia (34). Porque sí, vemos extremos, pero cada país parte desde un punto distinto. En realidad, la gran pregunta es ¿hasta dónde podemos hablar?

Otro periodista desaparecido

Tal vez el caso más conocido en España sea el de David Beriain. El reportero navarro había recorrido el mundo metiéndose en la piel de los locales. Afganistán, Palestina, Irak, Colombia o México fueron algunas de sus paradas. La última, Burkina Faso.

Junto al cámara vasco Roberto Fraile, se había lanzado a grabar un documental en la frontera con Benín. Esta vez su relato trataría sobre la lucha del Gobierno burkinés contra la caza furtiva. Y así, como otro día más de rodaje, se desplazaron hasta el Parque Nacional de Arli. El 27 de abril de 2021 el mundo conocía que su convoy había sido secuestrado por el AQMI (Estado Islámico de Al-Qaeda en el Magreb). Todos terminaron siendo asesinados.

Este caso y el de Olivier Dubois, el único periodista francés que lleva secuestrado más de 1 año, son la prueba de que algo ocurre. Estos dos son solo algunos de los casos más sonados y, sin embargo, aquí es donde comienza la censura.

Elaboración propia

Más allá de la política

Cualquiera podría pensar que el mayor obstáculo para la profesión es el control gubernamental y el hablar de política. Y sí, Ignace Soussu lo demuestra. Este beninés fue multado por publicar un tuit de “acoso” hacia el fiscal de la región. Más de un año en prisión y 6 meses de suspensión fueron su condena. No obstante, no se queda aquí.

Si algo caracteriza a África Occidental es la presencia de grupos armados como los que detuvieron a Beriain; pero sus motivos no fueron exclusivamente políticos. José Naranjo Noble, corresponsal de El País en África Occidental, señalaba más bien, a la publicidad.

José Naranjo Noble, corresponsal de El País en África Occidental

Como el corresponsal español apuntaba, la presencia de grupos militares y terrorismo en la región son un obstáculo para la libertad de prensa en África Occidental. Suponen peligro para el profesional de la información, tanto por su tez blanca como por su nacionalidad. Y aunque pudiese ocurrirle a cualquier europeo, los periodistas se encuentran en primera línea de batalla. Si no lo están, no habría noticia.

Noelia Rodríguez, periodista asentada en Senegal

Además, no podemos obviar que algunos de estos Estados son de gran religiosidad, una religiosidad que se inmiscuye en la prensa. Noelia Rodríguez, periodista canaria asentada en Senegal, siempre defendió la libertad con la que ella como reportera podía expresarse. Eso sí, hay temas como la homosexualidad que parece que no existen.

Tal es la presión que pueden ejercer los grupos religiosos que supera hasta al gobierno o a los grupos armados. Trabajan con algo tan personal como es la fe, que el periodista termina autocensurándose. Como dice Rodríguez, no es que tengas miedo a lo que te pueda ocurrir, es que, simplemente, terminas por aceptar que no quieres escribir sobre ello.

Prepárate para las consecuencias

¿Y si hablo de lo que no debo? ¿Qué me ocurre? Pues bien, depende de cuál sea tu origen, depende de si eres periodista local o corresponsal. Más allá de la publicidad que puede dar el secuestro a un blanco, Estela Costas, investigadora en comunicación y migraciones en Costa de Marfil, considera que la prensa internacional tiene mucha menor vigilancia. Para ella, la principal barrera de la censura es el idioma.

Estela Costas, investigadora independiente en Costa de Marfil

La poca que sí que mantiene recae, sobre todo, en el impedir comunicar. Una de las formas para conseguirlo puede ser removiéndote la entrada a un país como le ocurrió a Mohamed Mbougar Sarr por hablar de homosexualidad y nos cuenta Rodríguez. O, simplemente y como dice Naranjo, cortándote el Internet.

A la izquierda, Noelia Rodríguez, periodista en Senegal. Arriba a la derecha, José Naranjo, corresponsal para El País.
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Abajo a la derecha, Mohamed Mbougar Sarr. Fuente: AFP.

Sin embargo, la realidad para los locales es totalmente distinta a los corresponsales, al igual que en países de todo el mundo. Hay multitud de medios en los que escribir, pero los periodistas tienen la presión social, la gubernamental y la de sus editores en todos ellos. Reman en una misma dirección y coartan lo que puedan decir. Es más, ante esta situación Naranjo Noble destaca la gran labor del corresponsal como voz que denuncie lo que ocurre.

José Naranjo Roble, corresponsal de El País en África Occidental

Costa de Marfil: un oasis de tranquilidad

Hay un lugar que, a primera vista, parece ser más amable con el periodismo. Sonados son los casos de Yacouba Gbané y Barthélemy Téhin o de Vamara Coulibaly y Paul Koffi. Todos ellos periodistas locales que recibieron multas por hacer críticas al Gobierno. Eso sí, solo fueron multas. Ni cárcel, ni secuestros, ni la entrada prohibida al país. Aun con posibles penas, la realidad es que existen muchas voces diferentes dentro de Costa de Marfil. Estela Costas apuntaba a la libertad de expresión e información.

Estela Costas, investigadora independiente en Costa de Marfil

Exceptuando la frontera con Burkina Faso y la actuación de grupos paramilitares, parece que la paz reina para los periodistas en comparación a otros países. Ahora bien, aunque Costa de Marfil continúa estable después de una reciente Guerra Civil, la amenaza sigue presente. En opinión de Costas, la oleada de pronunciamientos militares en África Occidental se acerca y, con ella, la posible vigilancia.

Estela Costas, investigadora independiente en Costa de Marfil

Periodismo multimedia, ¿una vía de escape?

La censura que tienen los medios tradicionales la recibe el periodismo online y sus elementos multimedia, pero no varía tanto de los medios europeos. “Todos sacan los teléfonos y pueden sacar fotos a todo. Es más, hasta suelen llevar dos móviles encima” decía Estela sobre Costa de Marfil. Todo mínimo documento pasa el mismo filtro editorial y de contenidos que cualquier artículo, porque la vigilancia se mantiene e, incluso, se adapta.

Ahora, por ejemplo, cortan la luz. En 2021, se impedía el acceso a Internet en todo Togo durante las elecciones generales y toda comunicación pasaba a estar supervisada por el Gobierno. Además, muchos artículos publicados online o comunicación realizada por redes sociales tienen su consecuencia en los periodistas. Como si estuviesen impresos.

No obstante, el periodismo multimedia se mantenía como una vía para la publicación de artículos sin nombre. Es un portal abierto a escribir sobre lo que normalmente no pueden. Sin embargo, ¿eso sería realmente periodismo? Naranjo apunta a que, ante falta de libertad de información y de prensa, lo más importante es conseguir que el público siga creyendo en ti. Si no lo haces, tu voz no vale nada. Muchos son los peligros a los que nos podemos enfrentar, pero hemos decidido ser periodistas a pesar de todo. En África Occidental o en el resto del mundo, somos una profesión de valientes.

José Naranjo Noble, corresponsal de El País en África Occidental

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