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VOGUE: de la exclusividad del papel al discurso transmedia

Avatar de Clara García Valles
615 palabras
3–4 minutos

OPINIÓN | Desde su nacimiento, VOGUE ha tenido que readaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas formas de comunicación. Desde que la revista de moda y belleza VOGUE nació en los Estados Unidos de América, ha sido la biblia del gusto, el lujo, la exclusividad y de un estilo de vida que, aunque no todos puedan permitirse, todos quieren tener. Biblia que ahora está presente en más de veinte países. Una imagen que se ha repetido hasta la saciedad es la de montañas de revistas en la casa super chic de cualquier entendida en moda. Esta imagen que reforzó la protagonista de la icónica serie Sexo en Nueva York, Carrie Bradshaw, que invertía gran parte de su tiempo leyendo revistas de moda y comprando en tiendas más caras de lo que podía permitirse.

Carrie Bradshaw, interpretada por Sarah Jessica Parker, en «Sex and the City´´

VOGUE es, actualmente, la revista de moda en papel más cara en España, dejando claro a qué clase de público se dirige: al que busca exclusividad pagando más. Cuando surgió la Web, las redes sociales y los diversos canales de comunicación nacieron con ellas. Las revistas de moda que hasta entonces habían basado toda la comunicación con su consumidor en el papel, tuvieron que dar una vuelta de 180 grados y reformular toda su estrategia. Las primeras en sacar una edición digital fueron las revistas ELLE (1996) y Cosmopolitan (1997). VOGUE, en concreto la edición española, llegó en los 2000.

A partir de aquí desarrollaron toda una estrategia comunicativa transmedia en la que ya no solo incluían la página web, que actuaba como cualquiera de sus números mensuales. También incluirían todas las redes sociales, que serían utilizadas tanto para difundir los contenidos de la web, publicidad y creación de contenido específico, como favorecer el contacto con las lectores y, por supuesto, ampliar el mercado.

La VOGUE transmedia del siglo XXI

Si antes la lectora ideal de VOGUE era una treintañera directiva que no necesitaba que le explicaran cómo vestir, ahora el rango de edad se ha ampliado a las veinteañeras de clase media alta que tampoco necesita que le expliquen cómo vestir. VOGUE España acumula en Instagram más de millón y medio de seguidores, donde publica desde reels y vídeos más largos, hasta stories con resúmenes de artículos que puedes encontrar en la web.

Según Statista, en el 2020 leyeron la vista en papel VOGUE más de 700 mil personas, recibe más de 366 millones de visitas a su página web. Con los nuevos formatos, pudieron especializarse y crear de cero una nueva forma de comunicar moda. Transformaron algunos formatos en icónicos. Algunos ejemplos pueden ser los momentos antes de alguna gala, que retransmiten en su canal de YouTube, o las 73 preguntas a algún famoso, entre otros.

La cantante Nathy Peluso se arregla para los Premios Goya 2021 acompañada por las cámaras de VOGUE España

Nada de esto sería posible si no contaran con las interacciones de sus lectores de las distintas plataformas. Volvamos a Instagram, red social que más se usa para este plan transmedia, y, en concreto, al vídeo de arriba. No solo publicaron un vídeo en YouTube, sino que subieron un reels (vídeo de corta duración) que utilizaron como tráiler. Este tráiler animaba a seguir el enlace de sus stories para acceder al vídeo y, así, completar la información. Si el usuario no siguiera las indicaciones, ese contenido se perdería. Además, y para evitar que el vídeo no se viera, también lo subieron a Instagram TV entero.

Para concluir, no es solo VOGUE la única que ha asumido una estrategia transmedia. Otras revistas de moda como VANITY FAIR o GLAMOUR también las han implantado. Es algo inevitable, ya que o se renuevan, o mueren.

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