OPINIÓN ⎪ Se palpa la indignación entre la redacción del diario británico The Daily Telegraph, tras recibir la semana pasada una alarmante carta de advertencia de Chris Evans, el director. En ella avisa que el diario pretende usar un sistema de puntuación por estrellas de sus redactores para poder remunerarles «correctamente». La puntuación se realizará en función del número de suscriptores y lectores que atraen las publicaciones de cada periodista.
Evans asegura que este nuevo algoritmo sirve para determinar aquello por lo que los lectores están dispuestos a pagar, y los contenidos que más valoran. ¿Pero de ahí a determinar el sueldo de sus trabajadores? Según el director, lo correcto es que los periodistas que atraen y retienen la mayoría de los suscriptores sean los más generosamente pagados. Y según dice sirve para «recompensar el periodismo de calidad imaginativo, inteligente y diferenciado».
Aunque la dirección recalca que se trata de una propuesta experimental, esta no ha podido evitar el revuelo lógico que se ha formado alrededor de la noticia. Toda la redacción del diario está a la espera de cómo se desarrollará esta nueva propuesta. Algunos denuncian esta terrible injusticia y argumentan que los más favorecidos de esta medida serían los periodistas que cubren las historias del momento, del coronavirus, de la familia real o de la alta política.

Otro de los problemas de este esquema es que esta parte variable del salario de los periodistas quedará a menudo a cargo de las decisiones de los jefes de sección, redactores jefe, subdirectores o adjuntos. Ya que los temas encargados a cada trabajador pueden ser mejores o peores, o simplemente pueden ajustarse más a la ola de intereses de los lectores de ese momento.
La realidad es que los incentivos por tráfico logrado han estado presentes en una parte del sector desde hace años y es por todos conocido que promueven la publicación de historias poco relevantes, sensacionalistas o directamente titulares poco realistas. Estas consecuencias son las que han provocado la retirada progresiva de esta clase de sistemas en muchos de los medios que los usaban.
Desde que el diario rival The Guardian filtró la carta, se ha formado también una gran inquietud entre todos los diarios británicos. «El plan muestra una escasa consideración por el periodismo de calidad y puede causar una gran desmoralización entre los periodistas», comenta Michelle Stanistreet, secretaria general de la National Union of Journalists.
Podríamos estar hablando del nuevo paraíso del »clickbait». El periodista pasaría a pensar únicamente en beneficio propio, buscando desesperadamente que los usuarios cliqueen sus titulares.
Si ya contamos cada vez con más noticias e informaciones mediocres en la red, ¿a dónde podría llegar esto? En el caso de que esta propuesta llegara a desarrollarse del todo, como lectora solo me imagino sumergida en un mar de noticias sensacionalistas. Sin embargo, como futura periodista, me imagino desesperada al verme obligada a escribir contra de mis valores para poder finalizar el mes con un sueldo digno y viendo reducida mi calidad de periodista a unas simples estrellas. Asimismo el lector deberá desarrollar más su ojo crítico en un contexto de sobreinformación, fakenews y titulares falsos.







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