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La abogada de OIDO con dos víctimas de delitos de odio. A la derecha, el fiscal de la Audiencia Nacional.
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Cuando el odio se convierte en delito

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1.040 palabras
4–7 minutos

CRÓNICA | La puerta se abrió y, en lo alto, llamaba la atención una mesa sobria, con carteles identificativos y las banderas de España, la Unión Europea, la Comunidad de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos como escoltas. Sentados, Luis Pablo Francescutti Pérez, Rubén Arcos Martín, Sara del Arco y Virginia Pastrana Herrera, observaban al futuro público entrar en el salón de actos de la sede de la calle Quintana, número 21, una fría mañana de principios de noviembre. El objetivo: hablar sobre que los delitos de odio aumentan tras la pandemia.

De izda. a dcha., Luis Pablo Francescutti, Rubén Arcos Martín, Sara del Arco y Virginia Pastrana en la Jornada de Delitos de Odio, en la Universidad Rey Juan Carlos.
De izda. a dcha., Luis Pablo Francescutti, Rubén Arcos Martín, Sara del Arco y Virginia Pastrana. // Andrea Carrera

El tema que reunía a los presentes era de ferviente actualidad, y también, de una gran preocupación por el aumento de casos en los últimos años. Para ahondar en él, se unieron en esta jornada la Asociación Progestión y el Departamento de Ciencias de la Comunicación y Sociología de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Fue el profesor y periodista, Luis Pablo Francescutti quien se estrenó de manera muy coloquial, contando que “se juntó el hambre con las ganas de comer”, haciendo referencia a la preparación de la jornada, codo a codo con Progestión. Virginia Pastrana, la coordinadora del área jurídica de dicha asociación, quiso remarcar que llevan 31 años trabajando con población migrante. “Es necesario sensibilizar a la población sobre cuestiones reales, cotidianas, que les ocurren todos los días a muchas personas”, recalcó.

La sociedad y los medios de comunicación ante los discursos de odio

Tras estas palabras introductorias, arrancó la primera parte de la jornada. Rubén Arcos Martín, profesor e investigador, fue quien inauguró el bloque con una ponencia sobre la desinformación, el discurso del odio y las amenazas híbridas, centrándose en las respuestas de la Unión Europea. La visión que aportó Arcos fue clara y concisa, y se centró en demostrar que Europa invierte “numerosos esfuerzos” en combatir la desinformación y el odio. Al hilo de ello, comentó que ya no solo existe un odio al diferente por cuestiones de raza, color o religión, sino que ahora “va más allá, y ataca a cualquier tipo de categorización”.

Otro ataque en el que profundizó el investigador fue en la problemática de las amenazas híbridas. ¿Qué son? Con ellas, se intenta influir en la toma de decisiones del objetivo al que se ataca, empleando manipulaciones burdas de la realidad e información engañosa. Para “luchar contra este fenómeno”, la U.E. creó la División de Análisis de Información y Comunicaciones Estratégicas. La base de estos sucesos (tanto la desinformación como los delitos de odio) es que “se cometen muchas fechorías escudándose en la libertad de expresión”, en palabras de Arcos.

¿Libertad de opinión o delito de odio?

Y precisamente de ello, de los límites de la libertad de opinión, habló Luis Pablo Francescutti, quien reveló que en España se está debatiendo el futuro de la tan debatida Ley Mordaza y la instauración de la apología del franquismo como delito de odio. Además, aportó un dato llamativo sobre quiénes son los más “perseguidos” por delitos de odio: “Al contrario de lo que se piensa, los más denunciados son los artistas, activistas y profesores, no los periodistas”. Mientras el profesor hablaba sobre las víctimas de delitos de odio, hizo referencia a las “minorías vulnerables, que son los que más sufren este tipo de ataques.

Tomando esa palabra como referencia,vulnerables, Sara del Arco empezó su ponencia rebatiéndola. Ella, española y negra, no dudó en afirmar: “No somos vulnerables, estamos vulnerabilizadas”. Del Arco es antropóloga, y pertenece a Afroféminas, una comunidad que surgió en 2014 para dar voz a las mujeres afrodescendientes/negras en España. Componen un medio digital elaborado desde la perspectiva de las mujeres radicalizadas. Su ponencia comenzó con un juego: todos en pie, mirar a los lados y comprobar que no había ni una sola persona negra. “Lo que queremos es representación”, explicó. Alzó su voz para pedir que “nadie” hablase por ellas, y se centró en condenar la información sesgada. Con todo, lamentó, con dureza en sus palabras: “soy española y es aquí donde he sentido más racismo, en mi país”.

Intervención jurídica y social ante los delitos de odio y la discriminación

Comenzó la segunda parte de la jornada, y lo hizo de una manera profesional, con un tema fiscal. Fue Carlos Bautista Samaniego (fiscal de la Audiencia Nacional) quien guio esta ponencia, para explicar la postura de la Fiscalía ante los delitos de odio. Bautista quiso inaugurar su charla empatizando con la sociedad española y con su frustración con el sistema procesal. Pero lo hizo de una manera explicativa, defendiendo los valores sociales por encima del derecho penal. “De nada sirve castigar si no se enseña a respetar”.

El fiscal hizo alusión al filósofo Karl Popper, al introducir su famosa paradoja de la tolerancia: si toleramos al intolerante, solo habrá intolerancia. Por ello, como todo fiscal, comenzó a leer sentencias y a sacar papeles para demostrar todo el trabajo que está detrás, y ejemplificó el tema con algunos casos de artistas condenados. Su conclusión, concisa: “La libertad de expresión no ampara el delito de odio”.

Los delitos de odio crecen en España

Alba Reyes Paniagua, abogada especialista en delitos de odio, quiso reforzar la afirmación de su compañero Bautista. Y lo hizo presentando el Informe sobre delitos e incidentes de odio de la Oficina de Intervención ante Delitos de Odio (OIDO) de la Asociación Progestión. Dicho documento anual es una muestra de este tipo de infracciones, y Reyes mostró algunos titulares que, por desgracia, solo resumen lo que ocurre en España. “Tras la pandemia y con el auge de las redes sociales, los delitos de odio están aumentando, confirmó. Ella, que forma parte de OIDO, quiso visibilizar la acción que llevan a cabo, que es acompañar y asesorar a todas aquellas víctimas de delitos e incidentes de odio.

Para personalizar la situación, invitó a dos ciudadanos negros para que contaran sus testimonios, y la piel de gallina brotó. Papeles que no llegan, detenciones policiales sin motivo aparente, insultos vecinales, trabajos precarios e, incluso, ataques físicos, son algunas de las vivencias diarias de estas personas. Porque eso es lo que son, personas.

¿Sabemos diferenciar lo que es un delito de odio?

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