OPINIÓN | El pódcast periodístico se ha convertido en una herramienta muy dinámica para informar dentro del periodismo actual. El crecimiento que ha tenido no ha sido casualidad. El Digital News Report, del Reuters Institute, afirma que el consumo por parte de la gente que escucha pódcast está aumentando en muchos países, incluido España, donde este formato se ha consolidado como una vía eficaz para llegar a audiencias que buscan algo más que únicamente leer titulares.
El auge del audio ha transformado por completo la manera en la que se produce y se recibe información. El pódcast permite escuchar algo sobre cualquier tema de forma pausada y flexible. Esto es distinto a lo que estamos acostumbrados, ya que en muchos otros formatos predomina la velocidad.
Un formato que renueva la forma de contar

El pódcast ha crecido tan rápido que muchas redacciones han tenido que adaptarse sobre la marcha a los cambios que ha traído dicha herramienta. Otras, incluso, han empezado a diseñar proyectos sonoros desde cero. La llamada «revolución sonora», que así es como la define un análisis de la Universidad de Lima, sostiene que el pódcast es una nueva forma de narrar.
Este formato permite profundizar en temas que no siempre encuentran su espacio en la prensa escrita o en la televisión. Todo lo que rodea al pódcast (voz del periodista, pausas, música, sonido ambiente…) es atractivo y es también una manera totalmente distinta de informarnos. Además, construye una experiencia que atrae la atención de la gente.
Un perfil profesional que se expande
El periodista que se dedica a este sector se ha convertido en una figura híbrida. Además de investigar y contrastar sus datos con fuentes fiables, también escribe guiones pensados para ser escuchados, graba su voz, edita sonido, etc. Esta mezcla de habilidades que tienen estos periodistas, ha dado lugar a un perfil más completo y creativo. Asimismo, según un análisis publicado en Leo Medialuna, esta herramienta está transformado por completo la comunicación, ya que permite un vínculo más directo con el oyente.
La cercanía que genera la voz del locutor o de las personas que están hablando los convierte en acompañantes. Y por ello su presencia, además de ser informativa, también es emocional. Esa conexión es una de las claves del éxito de este formato.
La ética también tiene sonido

El pódcast periodístico plantea una serie de problemas en cuanto a la ética que no pueden dejarse a un lado. La intimidad que genera la voz puede convertirse en un arma de doble filo si se utiliza sin cuidado. Es más, la cercanía emocional que transmite este formato puede llevar a manipular a los oyentes si no se mantiene un equilibrio entre narración y honestidad.
El sonido tiene un poder enorme para generar emociones. Por eso, la responsabilidad del periodista es fundamental. La historia debe emocionar, por supuesto, pero sin perder nunca la verdad.
Un futuro que ya está aquí
El audio digital está renovando el periodismo. No es un moda que pronto se esfumará y que perderemos de vista. Ofrece muchas oportunidades para contar historias de otra manera. Muchas universidades y medios ya están incluyéndolo y están apostando por este formato. El pódcast ha llegado para quedarse.
Además, en un mundo en el que las personas están rodeadas constantemente por estímulos, encaja perfectamente porque presenta una especie de narrativa un poco más pausada y un tanto reflexiva.
Es una oportunidad
Este formato complementa a otros. Acompaña al oyente de una forma un tanto distinta y que otros medios no siempre consiguen. Por eso, escuchar un pódcast puede ser una forma más humana de conectar con la información.
Además, la revolución del podcasting está transformando la manera en la que se consumen los contenidos y la información. El periodista que sepa adaptarse a este formato y que sepa trabajar con el sonido tendrá un papel muy importante en los próximos años.
Definitivamente, el pódcast es una oportunidad.







Deja un comentario