ENTREVISTA | El arte de la infografía se ha revalorizado en los últimos años. Esta profesión es capaz de convertir una página que aglutina datos y números en un elemento atractivo. La infografía es una tendencia muy eficaz que consigue captar la atención del lector durante más tiempo. Son historias o explicaciones narradas a partir de elementos visuales. Crear infografías es una manera muy visual de compartir contenido, que a menudo consigue viralizarse en redes sociales por su sencillez.
Dicho de otro modo, se trata de un recurso ideal para conectar con los lectores, al introducirlas en cualquier texto ofrecen contenido original y destacan sobre las publicaciones de la competencia. Las infografías explican procesos complejos, cuanto menos texto contenga mejor infografía será.
Bárbara M. Díez es periodista e infografista. El hecho de haber trabajado en diferentes redacciones le ha permitido conocer desde dentro cómo funcionan los medios de comunicación, la rapidez con la que se toman decisiones y los procesos que se siguen. En sus infografías trabaja rápido, desglosa la información con rigor y consigue captar la atención del lector.
Empezó en el año 2004 en el departamento de infografía de El Mundo y por aquel entonces, el departamento de infografía de El Mundo era el más importante del país. A raíz de ahí fue saltando de una cosa a otra y, quince años después Bárbara es freelance, elabora infografías y reportajes para medios de comunicación, agencias, empresas de automoción, viajes, particulares…

Pregunta: ¿Considera la infografía un arte?
Bárbara: Sí, es un arte. La infografía mezcla diferentes artes que para mí, son tanto la escritura como la ilustración. A veces solamente entendemos por arte un cuadro colgado en un museo y ya está. Por suerte, a día de hoy, hay muchas disciplinas y muchas variables dentro del concepto de arte como tal. Para mí, desde luego, una de ellas es la infografía.
A veces se ve la infografía como una disciplina aislada o que hace gente que se dedica a bellas artes. Hace muchos años había mucha gente que venía de bellas artes, acababan trabajando en un periódico de ilustrador/a y pedían dentro del departamento de infografía gente que supiera desarrollar con una imagen, ilustraciones o elementos visuales desarrollar esa información. Afortunadamente, ahora lo bueno es encontrar a alguien que sea periodista e infografista.
P: ¿Qué parte de su trabajo le hace más feliz? ¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida laboral?
B: El conjunto. Si te hablo desde un punto de vista utópico, te diría la creación, sentarte a pensar buscar ideas, buscar una inspiración, etc. Eso en el día a día se traduce en: tienes diez minutos para buscar. Tanto a nivel freelance o en prensa tienes un tiempo muy reducido para el proceso creativo. Esa parte es la que más me gusta, pero por desgracia no suele suceder porque vamos como pollos sin cabeza. Pero sí, intento en los ratos que no tengo tanto trabajo coger ideas en el museo, leyendo revistas… La parte que más me gusta es la creatividad.
Hay dos etapas que han sido los mejores momentos de mi vida laboral. La primera fue el aprendizaje inicial, los tres años que estuve en El Mundo fueron clave. El mundo del periodismo ha cambiado mucho, el clima era diferente y aprendí muchísimo como profesional con la ayuda de los compañeros que tenía en ese entonces. La otra etapa fue la creación del departamento de infografía de El Economista. Hay mucho trabajo en equipo. Esa experiencia fue muy bonita porque vas aprendiendo y también el hecho de crear algo de cero siempre queda ahí.
P: Según su criterio, ¿cuáles son las principales habilidades que debiese manejar un infografista?
B: Una de las principales habilidades que debe manejar es saber elegir el mensaje exacto que quiere transmitir. Para realizar una infografía debes recopilar mucha información, poder elegir entre todo ese material y saber seleccionarlo es una de las principales claves de la profesión. Si tú no lo entiendes, es muy difícil que el lector pueda entender la infografía.
Por este motivo, el infografista debe tener cabeza de periodista para saber seleccionar la información. Si no realizas una selección de la información y plasmas todo lo que tienes la infografía se convierte en una amalgama de información que no hay por dónde cogerla. Cuanto menos texto tenga, mejor infografía será. La otra habilidad clave es ser muy vívido y estar al corriente de todas las tendencias que hay.
P: ¿Cree que las nuevas tecnologías han beneficiado al infografista?
B: Indudablemente sí. Creo que al principio veíamos el hecho de tener internet como un enemigo, porque si ponías una infografía en un periódico a doble página viste y luce más que en una web. Todas las infografías se tenían que adaptar al tamaño de todos los dispositivos, pero por suerte hemos solventado muy bien este tipo de dificultades. Ahora mismo una infografía la puedes compartir, guardar y es mucho más digerible que leerte un artículo entero.
Es como en todas las disciplinas, cuando llega la tecnología es un choque, pero al final lo hemos sabido aprovechar muy bien. Además, otro factor muy importante es la retención del lector en la página. Al insertar una infografía se consigue captar la atención del lector durante más tiempo en la página y si es interactiva aún más, esto es muy positivo económicamente hablando. Por lo que las nuevas tecnologías sí han beneficiado al infografista.
P: ¿Es aconsejable poner texto en las infografías? ¿Cree que el contenido de las infografías debe primar sobre el diseño?
B: Normalmente se tiende a atiborrar las infografías de texto. Mis clientes suelen pedir que se rellenen los espacios en blancos, es una lucha eterna. Si no se entiende una infografía sin texto es por dos motivos, porque yo no he hecho bien la infografía o porque no se ha desarrollado bien alguna parte del texto. Es cierto que algo de texto debe tener, pero cuanto menos texto tenga, mejor infografía será.
Lo ideal es romperte la cabeza para que de un golpe de vista se entienda absolutamente todo lo que aparece, de otra manera, a lo mejor te lo lees en cuatro párrafos llenos de datos y de números y no sabes lo que te están diciendo. Sobre todo, hay que enseñar que los espacios en blanco forman parte de la infografía o del diseño gráfico.
Creo que tiene que haber un equilibrio entre la parte del texto y la parte del diseño, debe tener el mismo peso. No creo que prime una por encima de la otra.







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