ENTREVISTA | Miriam Hernanz es una periodista española que trabaja con las nuevas narrativas y los nuevos formatos audiovisuales. La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en el Laboratorio de Nuevas Narrativas de RTVE. Actualmente trabaja como directora de NN en PRISA, uno de los grupos más importantes de medios de comunicación en España. Miriam es graduada en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, y obtuvo el Premio Ondas a Mejor Contenido Digital en 2020 y ese mismo año, el Premio de Periodismo Rey de España.

En 2016 el periodismo inmersivo se presentaba como una variante del periodismo que ponía en común las tecnologías que eran vanguardia. Fueron pioneros en este tipo de narrativas inmersivas los medios internacionales como The Guardian y The New York Times y las grandes productoras audiovisuales como National Film Board of Canada. Poco a poco fueron llegando el resto, de una forma modesta, como ha sido el caso de España. RTVE Lab ha llevado a cabo varios proyectos de referencia en NN. Hoy hablamos con Miriam Hernanz, ex subdirectora del departamento de Nuevas Narrativas en RTVE Lab.
Pregunta: Actualmente estás trabajando en PRISA como directora de nuevas narrativas y formatos audiovisuales, pero la mayor parte de tu carrera la has desarrollado como subdirectora en el Laboratorio de Nuevas Narrativas de RTVE. ¿Qué experiencia tienes con el periodismo inmersivo?
Respuesta: Las primeras piezas de periodismo inmersivo que realicé fueron en 2016 en un taller que se hizo de forma colaborativa con una empresa que se llamaba The Update que construyó una red de trabajo colaborativo entre distintas marcas para experimentar. Ahí hicimos un inmersivo a medias con El País y distintas marcas cuando yo estaba en RTVE. Fue un reportaje inmersivo sobre apicultura.
Luego, a parir de junio de 2016 nos lanzamos a hacer distintos proyectos. El primero fue “Vive Río: Heroínas”, un proyecto inmersivo en el que sobre todo hacíamos contenido pensado para los juegos olímpicos intentando ver como entrenaban las deportistas olímpicas que solo alcanzan la fama internacional durante esos días de competición. El objetivo era ponernos en la piel de ellas. Era una entrevista de audio que iba construida bajo un video 360 que combinaba drones, go pros, imágenes en movimiento en canoas, todo tipo de fórmulas narrativas. Hicimos ese proyecto que tuvo un alcance en distintas plataformas, primero en YouTube y luego en dispositivos más sofisticados como las gafas HTC Vive.
A partir de ahí empezamos a hacer también “La cocina 360”, que inauguró una nueva línea de trabajo de teatro inmersivo en el que las obras más representativas del panorama español tenían una versión transmedia en RTVE. Se trataba de reconstruir el relato en 360.
P: Entre 2016 y 2018 hubo un “boom” de las producciones inmersivas. ¿Cuál crees que fue el motivo de este despegue?
R:
P: A partir de 2018 hubo una reducción drástica en la producción de narrativas inmersivas en medios españoles. ¿Por qué crees que se abandonaros este tipo de producciones?
R: Yo creo que por dos factores muy claros. Por un lado, que era muy costoso de producir, además de que no daba unos réditos económicos claros, ósea era caro y poco rentable. Y, por otro lado, la gente no respondió a este tipo de experiencias inmersivas como era de prever. Todo el mundo quería ponerse las gafas la primera vez, pero la segunda y la tercera no estaban a favor de ponérselas, porque realmente las experiencias no estaban todavía suficientemente sólidas. Nos dábamos cuenta de que la gente sentía mucho mareo en función de cómo hubieras grabado.

P: ¿Qué otras opciones podrían ofrecer una experiencia más agradable para el usuario?
R: Sin duda la realidad aumentada. Ésta es inmersiva, pero muchísimo menos. Y en este mercado parece que se está quedando ella y todas sus variantes. Porque digamos que es más amigable. Es un tipo de producto que no exige demasiado, como sí exige la inmersiva, que hace que te apartes totalmente del resto de tu mundo para consumir el contenido. Recuerdo una aplicación del New York Times, un reportaje que tenía que ver con cómo es la calidad del aire que respiras en función de la ciudad en la que estás. Era una experiencia de realidad aumentada muy interesante. Esa inmersión a través de dispositivos que te enseñan otra realidad que coexiste en tu entorno sin que te aísle del mismo, creo que son mucho más opciones de éxito.
P: ¿Cuál crees que es el futuro de este tipo de periodismo?
R:
Como ha señalado Miriam, el periodismo inmersivo es una variante muy exigente, por lo tanto, el producto para la masa tiene que pasar por una experiencia que, fundamentalmente, aporte algo de valor. Es decir, se está pidiendo al usuario que deje de hacer todo para consumir algo; ese algo tiene que ser un contenido realmente increíble. Por otro lado, estos contenidos no van a ser para un público mayoritario y habrá medios que seguirán escogiendo esta herramienta o este tipo de narrativa, no como algo único, sino como algo complementario a toda la oferta de narrativas que tienen en su catálogo.
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