NOTICIA | La “lucha” contra los bulos se ha agudizado a causa de la pandemia del coronavirus. Ha sido un periodo en el que los acontecimientos han restringido el curso de la vida de la mayoría de la población. La necesidad de acceder a la actualidad se ha vuelto crucial. Muchas personas se han visto cara a cara con las fake news de nuevo. Pero la tolerancia a la información engañosa es menor. Las mentiras despiertan rechazo en un momento de numerosos fallecimientos y gran tensión social.
Las encuestas demuestran que la pandemia ha potenciado la preocupación de los usuarios frente a la información falsa. La letalidad de la pandemia ha desembocado en una lógica seriedad. Cuando el peligro ha llegado a encerrar a las personas en sus casas estas han vuelto a acudir a los medios profesionales. Así lo determina el informe Digital News Report, elaborado por el Reuters Institute. España es uno de los países donde más preocupa la desinformación, según el estudio. Un 67% de los 2.000 encuestados han dicho estar preocupados por ello frente al 50% de media en el resto de los países.

Preocupan especialmente los bulos procedentes del Gobierno y los partidos políticos. El principal miramiento está en la información que circula en las redes sociales y en las aplicaciones de mensajería. Los encuestados consideraron que los medios de comunicación son mucho más fiables. Por tanto, indicaron que en estos es menos probable que aparezca un bulo. El informe interpreta que la pandemia ha propulsado tendencias que ya se venían dando en el mundo de la comunicación. La más importante es la consolidación de las marcas tradicionales como referentes a la hora de obtener información fiable. Las restricciones a la hora de salir al exterior han reforzado aún más la digitalización del negocio informativo.
La OMS afirma que «no solo es necesario luchar contra el virus sino también contra los trolls y los teóricos de la conspiración que impulsan la desinformación sobre la COVID 19″. La Guardia Civil ha bloqueado ya varias páginas falsas que pedían donaciones contra la enfermedad. Cristina Tardáguila está al frente de una red internacional de investigadores y periodistas que ha logrado desmentir más de mil noticias falsas sobre el coronavirus. Afirma que la más peligrosas son las que «hablan de formas falsas de cura y métodos de prevención». Señala además que el 80% de los bulos en España provienen de las cadenas de Whatsapp. Aclara además que toda información obtenida por esta app de mensajería «no debe compartirse si no se ha verificado en los medios de comunicación».

Se ha extendido un bulo en la India que defiende que el estiércol de vaca es un remedio contra el coronavirus
Algunas redes sociales han sido las primeras en tomar medidas. Twitter anunció hace casi tres meses que empezaría a disponer avisos en aquellas publicaciones sospechosas de contener “información engañosa” sobre las vacunas contra el coronavirus. Se han eliminado más de 8.000 tweets desde entonces. A pesar de esto son pocos entre los millones de denuncias a cuentas de la plataforma que se han ido produciendo. Un aviso no tiene mayores consecuencias. Pero el segundo y el tercero pueden provocar el cierre de cuentas durante más de 12 horas. En el cuarto aviso la cuenta queda suspendida durante siete días. Si se supera este número avisos el perfil del usuario es eliminado. Medidas como esta no han evitado el ferviente debate público en todas las redes sociales. Es difícil imaginar una vacuna más repudiada que la de la COVID 19.







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