REPORTAJE | Hoy en día se ha cambiado el proceso de acceder a la información. A través de Internet y redes sociales todo el mundo puede publicar cualquier tipo de información, ya sea veraz o no. Esta amplitud de acceso ha provocado que la mayoría de la gente con una cultura media no sepa distinguir la información que está leyendo; y en consecuencia una sociedad totalmente desinformada.
Periodismo
La posibilidad de que todo el mundo actúe como “periodista” ha propiciado tal contaminación de la información que hace que se tenga una imagen contaminada del periodismo. Laura Martínez, redactora en el diario.es, hace una distinción entre la persona que actúa de mala fe sabiendo que miente y el periodismo precario, es decir, el periodismo que va corriendo a todas partes y que a veces se confunde por falta de contraste.
La mala imagen del periodismo lleva varias décadas contaminada, pero actualmente se ha profundizado gracias a Internet. Beatriz Muñoz, redactora en el diario.es, reconoce que es una dificultad trasladar esa labor de honestidad. “Las fake news solo vienen a echar más leña al fuego”, añade.
Alfabetización
Actualmente la alfabetización mediática es más necesaria que nunca. A menudo la causa principal de esta sociedad desinformada es la falta de capacidad de la población de reconocer las noticias reales de las que no lo son. Si las nuevas generaciones acuden a los medios digitales para obtener información, deben aprender a decodificar lo que están leyendo.
La causa de esta incapacidad de la población puede residir en carencias en la alfabetización o en unos valores muy arraigados. Beatriz Muñoz, redactora en el diario.es, hace hincapié en la influencia de ambas cosas. “El lector no siempre reconoce una noticia real a primera vista”, añade. Además, señala que es frecuente que influya los valores que tiene cada persona y la capacidad crítica de la información. Por lo que ambos aspectos tiene su parte de responsabilidad.
Además, aparece otro aspecto, la rapidez de lectura. En los medios digitales los lectores leen de un vistazo, sin ni siquiera pararse a entender lo que están leyendo. Laura Martínez, redactora en el diario.es, reconoce que tanto las carencias en este ámbito como en la compresión lectora, provocan que muchas veces no seamos capaces de reconocer lo que leemos; “son déficits tanto del sistema educativo como del sistema democrático”, opina. En este caso, señala que si la población no leyera con prisas y se parara a reflexionar, no pasaría esto.
Entrevista a Elena Omedes
Elena Omedes, redactora en el 20 minutos.es, trata este tema en profundidad. Desde su punto de vista reconoce que el periodismo está totalmente desvirtuado y que se le está quitando valor. Defiende que hay que saber diferenciar entre la noticia periodística de un medio y un aficionado escribiendo sobre un tema aleatorio. “Tenemos mucha información pero somos una sociedad totalmente desinformada”, añade.
Las redes sociales también tienen su papel en este caso. “Ahora es una barbaridad los flujos de información”, apunta. Elena Omedes reconoce que hay que verlo tanto positiva como negativamente, señalando la cantidad de información que está a nuestro alcance.
Incluso aporta la idea de las altas esferas y el control del periodismo como un canal importante de poder. “Si que creo que había menos información pero no creo que sea algo malo”, señala reconociendo que antes de las redes sociales había menos contaminación de la información pero que la variedad actual es positiva.
Pandemia Covid-19
La falta de alfabetización ha influido también en el último año con las noticias sobre la pandemia. “Ha sido difícil transmitir esa información científica para que el ciudadano medio lo entienda” reconoce Beatriz Muñoz. Con un tema tan sensible como la salud y en una sociedad donde los flujos de información son tan amplios se ha generado una gran cantidad de fake news que han provocado la desconfianza de la población.
Incluso en las últimas noticias sobre las vacunas, se siguen generando grandes cantidades de información falsa. Elena Omedes señala que es bestia que haya habido tanta gente que le haya generado desconfianza en una cosa que puede suponer el fin de esta pesadilla. “Se necesitan datos en una sociedad que no sabe lo que está pasando” apunta.
Ahora más que nunca se debe recapacitar sobre la información que se genera y las consecuencias que puede traer consigo. Tanto al principio de la pandemia, que una noticia falsa podía provocar el pánico a toda la sociedad, como actualmente con la vacuna, pudiendo provocar el mismo pánico incluso sin razón.







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