REPORTAJE | Impunidad. Esa es la palabra con la que define Alejandro Torrús, especialista en Memoria Histórica del diario Público, los 40 años de reinado de Juan Carlos I. Fue proclamado Rey en noviembre de 1975 y hasta su abdicación en junio de 2014 no recibió ningún castigo de ninguno de los cuatro poderes del Estado. Ni del ejecutivo, ni del legislativo, ni del judicial ni de los medios de comunicación. Así, desde los inicios de la Transición, el ex jefe del Estado español ha recibido un tratamiento privilegiado por parte de la prensa. De hecho, las informaciones críticas contra la Familia Real siguen siendo, según Torrús, un tema “tabú” en las principales redacciones de nuestro país.
Los medios digitales han quebrantado el blindaje mediático
Actualmente, como se demuestra en el ejemplo planteado por Torrús, el fenómeno de la “amnesia real” en los medios sigue estando presente. No obstante, la revolución digital ha quebrantado el blindaje mediático al que eran sometidas las informaciones críticas con el Rey. De hecho, tal y como sostienen Manuel de Pablos y Ardévol Abreu, esta inviolabilidad mediática comenzó a romperse con la llegada de Público, un diario digital que abandonó la sumisión a la Corona y que apostó por un papel activo de crítica a la institución. Tras su aparición, surgieron otros diarios nativos digitales abiertamente republicanos que continuaron la senda abierta por Público. Medios que que dan voz a opiniones y sentimientos que existían en la misma medida en la que existen ahora pero que, según afirma Torrús, “no tenían un lugar donde ser publicadas porque si te salías del pensamiento hegemónico, quedabas fuera”.

La relación entre la revolución digital y la República
La digitalización ha provocado una multiplicación de medios y nuevas voces afines a la república. Entre las causas que han dado lugar a este cambio encontramos el factor generacional – el público en la red es más joven y ha nacido y se ha educado en democracia –, el hecho de que estos diarios hayan emergido en un panorama de libertad de expresión más amplio – existió mucha censura y coacción informativa durante la Transición por miedo a volver a una dictadura – y la necesidad de diferenciarse de los llamados medios tradicionales – el objetivo de todo diario es buscar nuevos lectores –. Sin embargo, estos tres factores han propiciado también un clima de incipiente polarización en los medios de comunicación en general y en las redes sociales en particular, unos lugares en los que, hoy en día, no hay filtro alguno y todo vale.
La polarización en el debate Monarquía – República
– Como medio, ¿cree que Público fomenta la polarización?
– Me gustaría decirte que no.
Alejandro Torrús justifica esta respuesta aseverando que su diario no ha traspasado la barrera de la mala educación y de la falta de modales, sin embargo, sí considera que el debate monarquía – república se está polarizando y que ciertos medios digitales están contribuyendo a ello. Un claro ejemplo es la asociación que realizan diversos diarios republicanos entre Felipe VI y el espectro político de la derecha. Así, mientras que Juan Carlos I es visto como un monarca transversal que escapó del eje izquierda-derecha, cada vez son más los que tildan al actual Rey de ser un “monarca de derechas”. Además, a este hecho debemos añadir también el sesgo ideológico de ciertas informaciones en redes sociales. Plataformas como Twitter o LinkedIn tienen un claro sesgo de izquierdas y sus opiniones no representan a la opinión pública; sin embargo, juegan un papel esencial en la vida pública de nuestro país.
El pasado de Juan Carlos I está de moda
Por otra parte, según afirma el especialista en Memoria Histórica de Público, “en momentos de polarización el pasado entra en el campo de batalla”. Y lo cierto es que el pasado nunca estuvo tan presente en España. Para que la democracia echara raíces hubo que extender un manto de silencio sobre el pasado, pero ahora que la democracia ya se ha fortalecido, nuestro pasado oculto está saliendo a la luz. Además, vivimos en un momento en el que nunca antes habíamos tenido tanto acceso a la información encima de la mesa. En este contexto de infoxicación han emergido muchos divulgadores de contenidos históricos. entre los destaca Borja Fernández, creador de Memorias de Pez, una de las mayores comunidades de Historia de habla hispana en Youtube. Él atestigua que, si bien las redes sociales fomentan la polarización, los creadores de contenido son gente comprometida con la verdad.
La incipiente ciberdemocracia
En definitiva, A. Torrús y B. Fernández ejemplifican a la perfección la ciberdemocracia en la que estamos inmersos. Alejandro es partícipe en primera persona de la creciente importancia que juegan los medios de comunicación digitales y Borja forma parte de la nueva generación de divulgadores que están acercando la memoria histórica a los jóvenes. Pese a que ambos aseguran que no fomentan la polarización, los dos confirman que vivimos en un panorama excesivamente sesgado en términos ideológicos. Y aquí se plantea el gran dilema de la ciberdemocracia: ¿cómo salir de la polarización? Borja Fernández lo tiene claro: “yendo con la verdad por delante”.







Deja un comentario