REPORTAJE | El periodismo actual está caracterizado por la inmediatez, lo efímero, el espectáculo y el impacto. Un periodismo volcado en «el interés del público» mientras crea un escenario donde las mentiras o las medias verdades pasan desapercibidas con bastante facilidad. Verificación de datos o fact checking son conceptos de este periodismo actual.
Así, la esencia de estas agencias de verificación de datos o fact checking consiste en contrastar las informaciones tanto de noticias, discursos políticos o declaraciones, con el fin de decretar su veracidad y corrección.
¿Es realmente efectivo el trabajo de las agencias de verificación? Para contestar a esta pregunta, contamos con las opiniones de Irene Larraz y María Blanco, periodistas redactoras del equipo de fact checking de Newtral.

Lejos de lo que muchos creen, Newtral no solo realiza labores de verificación o fact checking. Es una startup española de contenido audiovisual que también trabaja en la producción de programas de televisión, narrativas en redes sociales y verificación de datos. Una prueba más de que el universo de los verificadores de datos se ha visto obligado a ocupar todo el escenario de la industria periodística, incluso desplegando sus alas tanto en medios convencionales como en medios digitales.
Riesgos y oportunidades de la verificación
Cabe preguntarse, entonces, cómo hemos llegado a esta situación. Las noticias falsas captan la atención de los usuarios. La desinformación, en su mayoría, llega a través de redes sociales, compartida por la gente de nuestro entorno.
La audiencia no se molesta en verificar las informaciones que reciben. La desinformación disminuirá a medida que las personas difundan información correcta. Parece que es algo que empieza a preocupar entre la población. Newtral es seguido por más de 10.000 personas en su canal de Telegram (Newtral.es).
El problema, según Montse Doval, viene cuando la educación actual exige competencias y no un mínimo de conocimientos. Esta carencia de conocimientos facilita la distribución de bulos.
Sin embargo, no hay una forma clara de medir si el desmentido llega a la audiencia pues, a pesar del trabajo de los periodistas, la verificación de los bulos puede llegar a quedarse a mitad camino y solo queda confiar en que el público no los comparta.
Por otro lado, cuando se trata de política, el trabajo de los verificadores puede llegar a ser contraproducente. Esto es lo que ocurre cuando en lugar de negar una afirmación, lo que consigue es publicitarla y acaba sirviendo de altavoz para los grupos que difunden discursos cargados de medias verdades.
De ese modo, no solo no logran silenciar las mentiras se estarían introduciendo ideas, con poca relevancia, en el debate nacional que, a priori, tenían mera importancia.
Posibles actores del fact checking
El trabajo de verificación de datos es realizado por empresas privadas. Muchas de ellas forman parte de la International fact checking network, asociación que reúne verificadores de todo el mundo con el objetivo de recular los sistemas de verificación. De esta forma, para poder autentificarte como verificador, es necesario que seas independiente, no recibas fondos públicos y no tengas una tendencia partidista.
Si bien es cierto que las administraciones públicas no interfieren en esta labor porque tienen sus propios intereses e ideas, ¿pueden contribuir de alguna forma?
Por otro lado, pese a que el debate sobre la necesidad de regulación pública está dividido, la interrelación que ha adquirido este fenómeno con las redes sociales es tal que no puede discutirse.
Según el informe Digital News Report, la difusión de noticias en WhatsApp se ha multiplicado los últimos años. Por ello, las empresas digitales ya han incluido en sus estrategias de actualización la contratación de empresas como Newtral forma parte del programa de verificación de Facebook. Pero esto es un caso aislado, y muchas redes sociales siguen sin filtrar las noticias falsas o bulos y esto incrementa la desinformación entre la población.
Pero, ¿qué hacen las redes sociales para evitar bulos?
Es necesario que la sociedad se arme de conocimientos para combatir la necesidad. Para ello, se necesita de la solidez de la educación y del periodismo y una ciudadanía crítica.
Por tanto, la verificación de datos es la respuesta más tangible del periodismo ante este fenómeno. Contrastar datos es obligatorio en todo proceso periodístico. Aunque debería ser un trabajo previo a la publicación, las agencias de fact-checking refuerzan la credibilidad y confianza de la audiencia en los medios de comunicación.







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