OPINIÓN | En plena era de la digitalización, cada clic, cada búsqueda, se convierte en una fuente de información para los algoritmos que día a día invaden nuestra sociedad. Ahí entra en juego la personalización periodística como «La difusión selectiva de los contenidos o personalización es el proceso mediante el cual la información disponible en los medios on-line, se selecciona (sistemáticamente) de acuerdo a los intereses y preferencias de cada individuo» (Mónica Ramírez, 2005).
Este proceso se presenta como algo útil para el usuario pues, ¿Qué puede tener de malo recibir solo las noticias que nos interesan y se adecuan a nuestra forma de pensar?. A priori todo son ventajas pero si indagamos un poco más en esta personalización del contenido periodístico, ¿No nos devuelve nuestra propia visión de mundo? ¿Nos enriquece verdaderamente si solo conocemos una parte del prisma de la realidad? ¿Si solo conocemos los hechos de acuerdo a los intereses y preferencias de cada uno? Con ello, ¿La personalización nos ayuda a estar mejor informados o más alejados de la realidad y, por ende, del mundo en el que vivimos?
Antes de abordar los peligros de este nuevo sistema hay que destacar como la personalización no es una característica de nuestro mundo digital. Este modelo tiene sus inicios con el intento de envíos de periódicos a la carta, extendiéndose y avanzando hasta las propuestas de los periódicos digitales ya vertidos en la World Wide Web en la que ofrecían la personalización de la edición. Llegando así al catalogado como “el caso más relevante en cuanto a personalización es The Wall Street Jounal” (Mónica Ramírez, 2005) en el que, ya a mediados de los 90, el usuario podía seleccionar los artículos y columnas preferidas para así crear una especie de “para ti”.
El ague de la polarización
Una de las consecuencias que tiene esta personalización de noticias es que incentiva y refuerza la polarización existente en nuestra sociedad. Los espacios para el debate se sustituyen por espacios donde solo asisten grupos en los que se refuerza la ideología dominante. El lector pierde su capacidad reflexiva. Es decir, el interés y la curiosidad por buscar nuevos puntos de vista con los que abordar el mismo hecho. Y con ello, se convierte en un lector de titulares aislados, la mayoría construidos para ganar base de clickbait. Aunque, como explica Jaime Parra, director del periódico de El Noroeste:
Además, señala que el principal problema de esta tendencia no es tanto la pérdida de calidad, sino el aislamiento del lector en su propia burbuja. Por eso, el periodismo debe actuar como un ejercicio de contraste e incomodidad, mostrando noticias que desafíen la visión del lector. Y así, hacerle dudar y así poder forjar una opinión crítica a través de las diferentes caras de la realidad.
De la personalización a los filtros burbuja
Con esta personalización de contenidos se crea lo que se conoce como “filtro burbuja”. En este, el espacio informativo del individuo queda formado únicamente por las noticias que confirman sus creencias, eliminando así la diversidad y pluralidad de información. Además, estos filtros burbujas chocan directamente con la agenda-setting. Si el periodismo cae en manos de algoritmos, las noticias pasan a ser un producto de consumo a medida para cada lector

No obstante, Jaime Parra matiza que la personalización no es la raíz directa de la desinformación, sino un mecanismo que empobrece el acceso a la diversidad informativa: “La desinformación viene dada mucho más por pseudomedios donde la ética no existe; la personalización lo que provoca es que el usuario no acaba conociendo todas las caras de la información. No te desinformas conscientemente, sino que el problema es que no se te da la oportunidad de saber que hay distintos puntos de vista más allá de la ideología del usuario”
¿Dónde quedan los editores webs?
Con todo ello, el papel de los editores webs, cuya función principal era jerarquizar las noticias cumpliendo los criterios periodísticos, está siendo sustituido por sistemas de Inteligencia Artificial. Estos sistemas ya no priorizan la calidad informativa, sino mantener al usuario bombardeado de noticias que refuercen su burbuja informativa. Como consecuencia, se acaba produciendo una invasión y extensión del modelo “para ti”, propio de las RRSS, al periodismo web. En este nuevo entorno, solo se acaban mostrando las noticias que siguen la misma visión del mundo del lector.
Además, estudios como el Digital News Report 2024 explica cómo más de la mitad de la población consume noticias a través de los algoritmos, y no por una búsqueda activa de las noticias. Este hecho, por lo tanto, ya no solo genera ese efecto de burbuja informativa , sino que construye las denominadas “cámaras de eco”. Este concepto define cómo, en estos espacios digitales dominados por los algoritmos de la personalización, se silencian y desaparecen las noticias que puedan ir en contra de la ideología del lector. Y ya no solo eso, sino que se justifican la presencia de otras por adecuarse a la visión del mundo del consumidor.
Personalización en diferentes medios
Pese a este riesgo, la personalización sigue vendiéndose como un modelo eficiente. Así medios de referencia como The New York Times utilizan abiertamente esta herramienta. La personalización en este medio se implanta a través de las recomendaciones personalizadas en la web. Junto a esto, también se encuentran los boletines informativos, cuyo objetivo es intentar construir una burbuja informativa “a medida” para cada lector. No obstante, medios más pequeños como lo es el periódico local El Noroeste no se plantea insertar la personalización como herramienta, tal y como lo expresa su director, Javier Parra: “en un medio de comunicación pequeño como el Noroeste sería inviable implementar la personalización, ya que podría existir cierto temor a no controlar exactamente qué noticias se están enviando a cada lector. Lo que hacemos en el periódico es intentar acercar al lector a la newsletter general, a los grupos de redes con las noticias que más le pueda interesar”.


En periódicos más pequeños como El Noroeste, el contacto con la comunidad suele ser directo y más personal que en medios más grandes. Por ello, estos medios tienen a mantenerse al margen de la tentación de implantar la personalización como una estrategia para aumentar los ingresos. Con esta postura, refuerzan la necesidad de un periodismo de calidad independiente y plural. Un periodismo cuyo objetivo sea derribar todas las burbujas informativas construidas que, en última instancia, tienen consecuencias negativas para la sociedad en su conjunto. Así, Javier Parra se muestra con dudas a la posibilidad de insertar una personalización completa de contenidos.
¿Qué papel tiene la información en la sociedad red?
Para acabar, Manuel Castells, experto en comunicación, explica que:
“La información es poder, pero en la sociedad red, ese poder está determinado por la capacidad de filtrar y seleccionar lo que se considera relevante”
Manuel Castells, experto en comunicación
El periodismo se ha concebido siempre como un espacio público donde la sociedad intercambia ideas para conocer y enriquecer el saber sobre el mundo en el que vivimos. Sin embargo, la personalización trae consigo una fragmentación de ese espacio común. Lo convierte en pequeños entornos muy segmentados e individualizados, donde cada lector vive su propia versión de la realidad. Esta situación ataca directamente a la cohesión social ya que se pierde así una parte del imaginario colectivo sobre los hechos que ocurren día a día. En última instancia, la instauración total de la personalización de contenidos en nuestro día a día acabará condicionando no solo lo que leemos, sino la visión que tenemos del mundo y cómo nos relacionamos. Por ello, por encima de todo, hay que defender un periodismo de calidad. Un periodismo que no se adapte solo a lo que el lector quiere, sino que se esfuerce por mostrarle aquello que también necesita saber.







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