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El valor del periodista como rastreador de Covid-19

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OPINIÓN | El «rastreador» es una pieza fundamental para poder prevenir la propagación del Covid-19. Desde el comienzo de la pandemia, han sido muchos los voluntarios que se han convertido en investigadores del virus. Su principal objetivo es acceder a los posibles contactos de una persona positiva en coronavirus.

Sin embargo, no todo el mundo cuenta con las habilidades necesarias para poder detectar a una persona contagiada. En España, las Conserjerías de Sanidad de cada Comunidad Autónoma, junto a Atención Primaria, establecen un equipo específico de rastreadores. La gran mayoría son enfermeros y enfermeras que llevan a cabo una vigilancia epidemiológica de los pacientes afectados por Covid-19.

El resto de voluntarios “reciben una formación práctica, a través de un taller de carácter presencial, que son monitorizados por un Jefe de Equipo, experto en epidemiología de campo», afirma la Dirección de Salud Pública. Ante ello, cabe preguntarse, ¿podría ser el periodista un buen candidato a rastreador del virus?

La AEPD encuentra una solución

En su día a día, el informador usa las cualidades adheridas a su profesión para poder buscar la noticia. Si a este talento le sumamos la experiencia en el medio, conseguiríamos un gran rastreador de “Covid-19”.

El presidente de la Asociación Española de la Prensa Deportiva (AEPD), Julián Redondo, ha sido el primero en darse cuenta de que, estas habilidades complementarias del periodista son una solución más que válida para poder frenar la pandemia.

Según el presidente de la AEPD, “son muchos los periodistas deportivos que están jubilados, o sin trabajo en estos momentos, que pueden ofrecer su experiencia para realizar la labor de rastreadores para localizar a aquellas personas que se hayan visto implicadas en alguna reunión de la que han surgido un número importante de afectados”.

El pasado mes de agosto, el presidente de la Asociación Española de la Prensa (FAPE), Nemesio Rodríguez, contactó con Sanidad para que los periodistas desempleados realicen estas labores de seguimiento. Por el momento, los afiliados a la AEPD y la FAPE siguen a la espera de que el Ministerio de Sanidad analice la propuesta de la prensa deportiva.

Las labores del rastreador

El procedimiento de detección del virus se basa en una breve entrevista con el nuevo contagiado. Una vez conocidos los posibles contactos, se hace una llamada telefónica a los mismos para resolver un breve cuestionario relacionado con la aparición de síntomas. En caso afirmativo, será el rastreador quién ponga en alerta a sanidad para la práctica de una PCR. Posteriormente, se llevará a cabo un aislamiento durante 14 días hasta conocer el resultado de la prueba.

El trabajo detrás del rastreo de contacto del coronavirus. Fuente: Simpleshow

Durante este proceso, el comunicador podrá hacer uso de sus técnicas persuasivas para que el entrevistado se sienta cómodo y pueda responder con sinceridad a las preguntas planteadas.

En este campo, los periodistas jubilados tienen a su favor la experiencia y las cualidades que han ido desarrollando durante su etapa como comunicadores de información. Además, que un periodista desempleado asuma las funciones de “rastreador”, permitiría una reducción de la carga laboral de muchos enfermeros y enfermeras que son necesarios para otras labores sanitarias en estos momentos. En definitiva, el periodista podría ser un valor añadido a la hora de frenar la lucha contra el virus.

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