REPORTAJE | El periodismo es uno de los oficios que más cambios ha experimentado a lo largo de su historia. Sin embargo, no solo ha afectado a la profesión, también ha repercutido en los profesionales que la ejercen. Si hay algo que debemos tener claro es que la gran mayoría de cambios vienen marcados por avances tecnológicos, y el periodismo no iba a quedar atrás. Es por ello por lo que hoy en día, el contenido ya no es el rey de la Web, sino el usuario.
Esta profesión que tiene como objetivo principal mantener a la ciudadanía informada del qué, cómo, cuándo, dónde y por qué suceden los hechos, ha tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías y cambiar su esencia.
El gran rival de la prensa escrita
A pesar de que el periodismo digital lleve poco más de una década inmerso en el panorama de los medios de comunicación, ha conseguido hacer sombra a la prensa escrita: uno de sus mayores competidores. Tal ha sido su consolidación que, a día de hoy, son muchos los lectores que han optado por este tipo de periodismo para mantenerse informado en tiempos de pandemia.
Son muchos los elementos que ha incorporado la prensa digital y que han provocado la migración de la audiencia a este formato. La hipertextualidad, interactividad, actualización y multimedialidad son algunas de las características inherentes a este concepto de periodismo digital. Al hecho de que al lector se le permita estar en una constante actualización de las noticias se le suma como factor decisivo que estas no tienen una limitación de espacio.
Hoy contamos con Rafael José Álvarez, periodista del diario El Mundo, que nos contará cuál es su visión acerca de este Nuevo Periodismo digital.
Estrategias de personalización en el periodismo
En los últimos años, Internet ha tenido una gran repercusión y ha traído de la mano, como ya he mencionado anteriormente, cambios que han afectado al periodismo. Ha sido la web quien ha potenciado el crecimiento de los diarios y, por tanto, el auge de estas publicaciones digitales, ligadas también al que han alcanzado las redes sociales que serán un elemento muy poderoso siempre y cuando se haga un buen uso de ellas.
En este trascurso de avances, los medios de comunicación digitales han dado un paso más allá: llevar a cabo estrategias de personalización para acercarse más a sus lectores y ofrecerles la oportunidad de priorizar el contenido que les suscita interés. Recordemos que es el lector quien ocupa la figura de rey y, por tanto, el papel protagonista en la Web. Es aquí donde nos encontramos, por ejemplo, con las llamadas newsletters. A través de estas, los medios de comunicación te permiten seleccionar los temas que más te interesan y automáticamente empiezas a recibir la información en tu correo electrónico. Así lo hace el medio de comunicación El País.

En muchas ocasiones, la segmentación de la audiencia es fundamental. Los medios de comunicación no tienen por qué ofrecer el mismo servicio o contenido a todos los clientes. De tal manera que, personalizando este contenido, serán capaces de llegar a todos los usuarios.
Así lo muestran los usuarios en redes sociales como Twitter.
La otra cara del contenido personalizado
A pesar de las grandes ventajas que ofrece la personalización de contenido, hay quien únicamente observa su lado negativo. Tener la posibilidad de acceder a contenido especializado puede provocar que haya usuarios que se camuflen en su “burbuja”. ¿Esto qué quiere decir? Cuando alguien únicamente se informa sobre aquello que le interesa, en cierta manera está aislándose del resto de información y puede provocar que solamente consuma un medio de comunicación. Este es el argumento que muchos usuarios utilizan para justificar la peor cara del contenido personalizado. En el siguiente enlace, encontrarás más información relacionada con estas estrategias de personalización. ¿Son positivas o negativas?
El futuro del periodismo
Y llegados a este punto, me gustaría lanzar una pregunta. ¿Cuál es entonces el futuro del periodismo? Rafael J. Álvarez nos responde: “El futuro del periodismo es extraño. Habrá periodismo mientras exista la vida, eso está clarísimo. Lo que no tengo tan claro es qué pasará con las empresas periodísticas. El periodismo continuará por los siglos de los siglos, pero las empresas periodísticas pueden hacer del periodismo un trabajo basura, precario. Pueden aprovechar las diferentes y sucesivas crisis para apretar las tuercas a los periodistas laboralmente y eso será peligroso. Aun así, el periodismo como tal sobrevivirá porque si no hay un gran medio de comunicación dentro de cien años, habrá muchos pequeños. O si no, podemos hablar incluso de redes sociales muy organizadas para contar a la ciudadanía lo que no llega a ver”.
Que el periodismo está reinventándose es una realidad. Una de las causas reside en el crecimiento de la prensa digital que, si sigue desarrollando nuevas estrategias de personalización para el lector, va a conseguir que se recupere de nuevo la esencia y frescor del periodismo.







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