
REPORTAJE | Cuando se dio a conocer esta nueva tecnología, diferentes medios de comunicación de todo el mundo apostaron por ello. Encontramos medios como New York Times o la BBC que colaboraron y produjeron piezas informativas en realidad virtual. Y en el ámbito nacional, la empresa de medios de comunicación The App Date junto a la consultora de diseño Designit, impulsaron el primer laboratorio de periodismo inmersivo en español: Inmersive Journalism Lab.
Esta forma de comunicar encontró una nueva forma de contar las historias, una nueva forma de llegar al público y de informar a la población. Pero, con ello, también llegaron los inconvenientes, los límites, los riesgos y los problemas.
¿Qué oportunidades ofrece el periodismo inmersivo?
Herramientas tecnológicas como la realidad virtual y la incorporación de vídeos 360º ofrecen a los usuarios una experiencia única y una nueva manera de contar la realidad. Se consigue conectar con el público de una manera diferente, se activa la parte más emocional y se provoca empatía en la audiencia. Las personas dejan de ser un mero espectador, dejan de vivirlo en tercera persona y pasan a sumergirse en la experiencia como si la estuviesen viviendo ellos mismos.
Con esto le das al público la posibilidad de explorar la escena y de que escoja qué es lo que quiere ver en cada momento. Nos abre nuevas posibilidades a la hora de explorar con el relato, nuevas formas de añadir información y de contarla. Y además, se crea una manera distinta de distribución del contenido, a través de las gafas de realidad virtual.
Los problemas éticos a los que se enfrenta
Carlos Macía Barber y Susana Herrera Damas hablaron de los problemas éticos del periodismo en su trabajo “La excelencia informativa: dilemas éticos y retos profesionales del periodista”. Este es un debate que ya existía en la profesión antes de que surgieran estas formas de comunicar protagonizadas por las nuevas tecnologías. Por ello, siempre se ha hablado de asuntos como la objetividad, la fiabilidad de las fuentes, la manipulación gráfica, el uso de medios ilícitos o el cómo se enfoca la cobertura de los colectivos desfavorecidos.
Cuando llega la realidad virtual o los videos 360º como herramienta periodística, se vuelve a poner sobre la mesa este asunto, la importancia de lo ético cuando introducimos esta tecnología. Por ejemplo, nos encontramos con un gran riesgo de manipulación de la imagen. Se pueden añadir o eliminar elementos en el momento de la edición o fabricar situaciones que nunca sucedieron de esa manera. Y esto es solo uno de los múltiples peligros con los que nos podemos encontrar.
Límites y errores de los medios de comunicación
Uno de los principales límites con los que se encuentra el periodismo inmersivo es el coste. Aunque la democratización de las tecnologías haya facilitado este problema, es necesario que las empresas de comunicación cuenten con todo un equipo de profesionales: modeladores, animadores 3D, ingenieros de sonido o diseñadores de personajes. Además del precio de los materiales, del desarrollo del contenido, de la distribución y el material original grabado en hechos reales.
Aquí entra el problema de la rentabilidad, toda esa inversión no se ve compensada porque la audiencia es muy limitada. El porcentaje de población que cuenta con unas gafas de realidad virtual es mínimo. Se reduce a los aficionados a este tipo de tecnología o los amantes de los videojuegos. Por lo que, como afirma Sara Pérez-Seijo, es una audiencia de nicho.
¿Qué futuro le espera al periodismo inmersivo?
Es algo que sigue estando en duda, la tecnología sigue avanzando y el mundo y las profesiones se van adaptando a ello. Pero, a su vez, cuenta con muchos retos a los que no ha conseguido hacer frente.






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