OPINIÓN | Durante mucho tiempo se pensó que para hacer periodismo hacía falta una cámara profesional, un micrófono enorme y un equipo técnico detrás. Hoy esa idea está bastante pasada de rosca. Cada vez es más habitual ver a periodistas trabajando solo con un móvil. Graban, editan y publican desde el mismo dispositivo. A este suceso se le identifica como periodismo móvil o MoJo (Mobile Journalism). Aunque también es definido como una forma de hacer periodismo en la que los profesionales pueden hacer su trabajo. Ya sea, directamente desde dispositivos móviles como teléfonos, además de realizar conexiones en directo o transferir archivos desde el dispositivo personal.

Sin embargo, el debate que sucede sobre este tema es el siguiente: ¿el periodismo móvil es una evolución natural del oficio o una señal de precarización? La respuesta no es tan simple. El móvil no ha venido a sustituir al periodismo, sino a cambiar la forma en la que se hace. Y eso implica ventajas, pero también riesgos.

El móvil como nueva herramienta del periodista
Hoy resulta difícil negar que el teléfono móvil se ha convertido en una herramienta fundamental para muchos periodistas. Con él pueden grabar imágenes, registrar sonido, hacer fotografías y preparar el material informativo prácticamente en el mismo lugar donde ocurre la noticia. En ese sentido, como cita Journalism University en 2024, el móvil funciona casi como una “navaja suiza” del periodista. De esta manera reúne en un solo dispositivo herramientas que antes requerían una gran cantidad de equipos técnicos.
Para comprender mejor cómo el teléfono móvil ha transformado el trabajo periodístico en la práctica, resulta ilustrativo observar el siguiente vídeo:
Además, el periodismo móvil facilita algo que siempre ha sido fundamental en la profesión: la cercanía con las historias y con las personas. Los teléfonos permiten trabajar con mayor discreción y rapidez. Esto es algo clave cuando se cubren noticias de última hora o situaciones donde un gran equipo de grabación sería demasiado intrusivo. Según diferentes estudios de Podger, el uso del dispositivo móvil permite a los periodistas producir contenido multimedia completo, vídeo, audio, fotografía y texto, directamente desde el terreno donde ocurren los hechos.
Inmediatez, verificación y criterio periodístico
El hecho de que la tecnología permita trabajar más rápido también genera nuevas tensiones dentro del periodismo. La principal es la presión constante por publicar primero. En un entorno digital donde las redes sociales marcan el ritmo de la información, el periodista puede caer fácilmente en la tentación de priorizar la velocidad sobre la verificación. En este contexto, se debe recordar que tener un móvil no convierte a alguien en un periodista. Hoy en día, cualquiera puede grabar un vídeo y difundirlo, pero trabajar como periodista implica algo más. Ya sea contrastar información, contextualizar los hechos y asumir una responsabilidad pública sobre lo que se publica.
En esta línea, organismos como la UNESCO recuerdan que el periodismo de calidad se basa en principios como la veracidad, la independencia y la responsabilidad social, incluso en entornos digitales marcados por la inmediatez. Del mismo modo, el Código Deontológico de la FAPE establece que la verificación rigurosa de los hechos debe prevalecer sobre la rapidez en la difusión, destacando que el primer compromiso del periodista es con la verdad y con la ciudadanía.
Por tanto, aunque la tecnología haya transformado los tiempos y las formas de producción informativa, no ha modificado la esencia del oficio: informar con rigor, contrastar antes de publicar y asumir las consecuencias de lo que se comunica.

El productor y académico Ivo Burum define el periodismo móvil como una forma de narración multimedia en la que el periodista combina grabación, edición y publicación desde un único dispositivo. Sin embargo, recalca en que lo esencial no es la herramienta, sino la historia que se quiere contar. Por eso, muchos profesionales coinciden en que la tecnología nunca debe sustituir al criterio periodístico. El móvil ayuda en el trabajo, pero el valor del periodismo sigue dependiendo del criterio, la ética y la formación de quien lo ejerce.
Ivo Burum: «lo esencial no es la herramienta, sino la historia que se quiere contar»
Nuevas formas de contar historias
El periodismo móvil también es uno de los principales motivos por los que se ha empezado a transmitir de diferente manera gran porcentaje de las noticias de hoy en día. Trabajar con un smartphone permite, sobre todo, moverse con más libertad y adaptarse mejor a los formatos digitales de la actualidad. Sobre todo en vídeo o en contenidos pensados para redes sociales. Con un solo dispositivo el periodista puede grabar imágenes, registrar audio, hacer fotografías y editar el material prácticamente en el mismo lugar donde ocurre la noticia.
Esto da paso a que se abran muchas más puertas y posibilidades para el trabajo periodístico. El móvil permite reaccionar con más rapidez cuando pasa algo y facilita una forma de trabajar más ligera. Al final, el periodista puede centrarse en lo que realmente tiene importancia. Ver lo que está ocurriendo, recoger información y tratar de contar la historia de la forma más clara posible. En esta línea, el Reuters Institute for the Study of Journalism señala en sus informes sobre periodismo digital que la tecnología móvil ha incrementado la capacidad de respuesta de los periodistas. Y como, ademas, ha transformado las rutinas de producción informativa, favoreciendo coberturas más ágiles y adaptadas al entorno digital
Una evolución más del periodismo
Ahora bien, tampoco conviene idealizar esta transformación. El periodismo móvil tiene muchas ventajas, eso es evidente, pero también plantea algunos problemas que a veces se comentan poco. En varios medios se ha utilizado, por ejemplo, como una forma de reducir costes. Donde antes acudía un pequeño equipo, reportero, cámara e incluso técnico, ahora en muchas ocasiones se envía a una sola persona con un teléfono móvil.
Eso cambia bastante la dinámica del trabajo. El periodista ya no solo se centra en informar, sino que tiene que grabar, hacer fotografías, editar el vídeo e incluso publicarlo en redes o en la web del medio. Todo en muy poco tiempo. A veces funciona bien y permite trabajar con más rapidez, pero otras veces supone una carga considerable. No es raro escuchar a profesionales del sector decir que termina siendo demasiado trabajo para una sola persona.
Es por ello por lo que el debate sobre el periodismo móvil no debería quedarse únicamente en la tecnología. Al final, el móvil no deja de ser una herramienta. Lo realmente importante es qué tipo de periodismo se quiere hacer en este contexto digital. Un smartphone puede servir para contar historias de forma ágil y cercana, pero solo si se utiliza con el mismo rigor y los mismos criterios profesionales que cualquier otro medio de producción periodística.

Si se mira con un poco de perspectiva, esto no es algo que nos resulte tan nuevo. El periodismo a lo largo de los años ha tenido que adaptarse a los cambios tecnológicos. En su momento, la radio tuvo que transformar la forma de informar, más tarde la televisión volvió a cambiar muchas dinámicas, y con la llegada de internet ocurrió algo similar. El móvil, en cierto modo, continúa esa misma línea de transformación.
Quizá la diferencia es que, esta vez, la herramienta que permite realizar todo lo que se necesita para crear una noticia es tan pequeña que, literalmente, cabe en el bolsillo.
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