REPORTAJE | La Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid en conjunto con El País, dice que el Periodismo de Datos es una de las especializaciones periodísticas que más ha crecido en los últimos años. Esta, nos comentan, ofrece mejores contenidos informativos y los hace más atractivos gracias a sus herramientas. Las más importantes: las nuevas narrativas, la búsqueda de información en grandes bases de datos y una metodología muy cercana al periodismo de investigación.
Además, nos dejan claro que este tipo de periodismo es muy delicado y que hay que hacerlo con cariño y rigor. Se trata de buscar, extraer, limpiar, analizar y visualizar esos datos. Por esta razón, se trabaja mucho con excel y es importante manejar herramientas como la estadística, el diseño o la programación. En este sentido, el profesor y periodista Antonio Delgado explica muy bien cómo funciona y todo lo que tenemos que tener en cuenta a la hora de hacerlo en el siguiente vídeo.
Los números también pueden contar historias

Cristina Suárez, periodista de datos y freelance colaboradora en medios como Verne y Ethic, cuenta cuáles fueron sus inicios en el periodismo de datos. En su caso, empezó a interesarse mucho más en la forma en la que los números pueden llegar a explicar historias que pasan desapercibidas. Descubrió que, en esta especialización, había algo que no existía fuera de su cabeza: hacer periodismo a partir de números. Esto fue toda una revelación para ella y, a raíz de sus prácticas en La Opinión de Zamora -donde dice haber disfrutado “como una enana” y aprender lo que realmente es periodismo local- se sintió atraída por esta manera de contar.
“Los ingredientes para un buen artículo de periodismo de datos es utilizar gráficos que se entiendan y sean lo más interactivos posible. También traducir las cifras de forma exhaustiva para que no se escape ningún detalle ”

Para ella, el periodismo de datos “es una forma de poner luz sobre las historias que más escondidas están: las de las bases de datos». Asimismo, explica que cruzando esas bases de datos se pueden encontrar cientos de historias como la de «¿De qué año es tu casa?«. También la de «Frontera sanitaria», que pone de manifiesto la diferencia de respuesta de los Servicios de Emergencia entre los barrios del norte y del sur de Madrid.
Con respecto al futuro, considera que este ámbito tiene mucho potencial “porque es una buenísima herramienta para encontrar patrones de cara a afrontar las desigualdades sociales”. Del mismo modo, ella cree que lo único que diferencia a un periodista de un periodista de datos, es la capacidad analítico-matemática de este último. Es decir, la capacidad de analizar bases de datos con un enfoque periodístico. Por ello, las rutinas de trabajo también son diferentes.
Por otra parte, Cristina comenta cuáles son los pasos que da cada mañana como profesional de los datos. Estos son los de la infografía situada a la izquierda.
Obstáculos en el acceso a los datos
No obstante, lo más difícil y estresante – dice-, es encontrar la historia debido a los obstáculos. Bases de datos incompletas, instituciones que no responden o historias que al final no cuadran tanto como te esperabas. Para ello, recomienda tener paciencia, que como ya sabemos -además de ser la madre de todas las ciencias- es uno de los pilares clave en el periodismo en general.
A modo de coletilla final, añade que “las instituciones públicas harían un gran favor si dedicaran un tiempo y presupuesto a modernizar y hacer accesible toda la información pública». En este sentido, señala las diferencias que hay entre Estados Unidos y nuestro país, lo que repercute directamente en las historias de datos de periódicos como The Washington Post o The New York Times. “Los periodistas de datos nos matamos a buscar las historias y a veces tenemos que enfrentarnos con la inacción de las instituciones o con bases de datos anticuadas que no hay forma de gestionar” , comenta.
Más allá del periodismo de datos

En el caso de Guillermo Villar, periodista especializado en análisis y ciencia de datos, el descubrimiento de este ámbito periodístico vino de mano del destino. Según cuenta, cuando vio la antigua página de Data Journalism Awards y los currículos de los másteres en periodismo de datos se enamoró de la disciplina. Explica, entusiasmado, que le fascinó “la combinación del periodismo en sí mismo con el análisis, la visualización, el diseño y la programación». También «el mimo a este formato en contraposición a la rapidez habitual de las noticas que solo reproducen testimonios de políticos e instituciones”.
“Pensaba que el periodismo de datos era meter cifras, pero descubrí que estaba equivocado”
No obstante, no todo fue color de rosa. Para poder especializarse en datos y ser un buen profesional, Guillermo tuvo que hacer varios esfuerzos. En quinto, recuerda, hizo su Trabajo de Fin de Grado (TFG) sobre periodismo de datos, aunque no había ninguna asignatura que recogiese un temario relacionado de forma directa con esta especialización.
En ese afán por convertirse en un profesional de los de verdad, realizó dos máster: uno en España, que “era de periodismo de datos puro y duro” y el segundo en Países Bajos, sobre ciencia de datos. Guillermo explica que se lanzó a hacer este segundo porque “las ofertas de trabajo pedían requisitos más avanzados con la programación como punto clave».
Ahora mismo, con sus conocimientos sobre el tema, considera que «se aprende mejor sobre datos desde disciplinas técnicas que lo fundamentan que desde el periodismo». Estas son el análisis, la ciencia o la ingeniería de datos. De esta forma puede llevarse el conocimiento técnico a la parte periodística para hacer periodismo de datos a un nivel más avanzado.
“Descubrí que reunía dos características que me llamaban la atención: la investigación cuantitativa y su conexión con el diseño a través de la visualización de datos”
El periodista define el periodismo de datos como “la disciplina del periodismo que encuentra historias a través de la extracción, limpieza, análisis y/o cruce de bases de datos”. También destaca que la documentación, el proceso de contraste y la forma en que se cuenta la información, es la misma que en cualquier vertiente periodística. Además, puntualiza que para que un artículo de esta disciplina sea “excelente”, es más importante la parte periodística que la técnica. En este sentido, pone dos ejemplos contrapuestos.
Por una parte, los Panama Papers, que son un ejemplo muy bueno de este tipo de periodismo, pero que no incluyen ninguna visualización de datos por la importancia y repercusión del hecho. Y, por otra parte, los nuevos formatos sobre la COVID-19, como el simulador del coronavirus o Cómo el virus ganó. Estos “por el contrario, son artículos que tienen datos que se han tratado hasta la saciedad, pero que son excelentes porque a nivel visual ejercen un servicio público y una concienciación mayor que con un formato tradicional”.
Asimismo, Guillermo trata el fenómeno de la desinformación y afirma que “si la información nos ayuda a tomar decisiones como ciudadanos, la desinformación nos influye a hacerlo de forma errónea”. Con respecto a ello, recuerda la labor de las organizaciones de fact-checking en España. Estas entidades cuentan con periodistas que pueden verificar la información muy rápido y de manera rigurosa, mostrando así cualquier dato erróneo o inventado.
Sobre la desinformación: “El periodismo de datos tiene la ventaja de fundamentarse sobre todo en bases de datos oficiales, en sí mismas una fuente de verificación, y no en un testimonio que pueda tener algún bulo”
Fuente: TEDx Talks
La programación y el trabajo duro como elemento diferenciador
Por otro lado, Guillermo revela que “una mentalidad habituada a la programación permite evolucionar de acuerdo a las exigencias de cualquier lenguaje y del periodismo de datos en sí”. Por ello, queda claro que la programación es esencial en su trabajo. Entre otras cosas le permite automatizar procesos, evitar las limitaciones de celdas de excel y los gráficos prediseñados. De esta manera, nos explica que admira la labor de democratizar el proceso del periodismo de datos que las herramientas sin código, como Python, están haciendo: “permiten cada vez más opciones”.
Por último, añade el enlace a su artículo favorito: Los alumnos reciben hasta el doble de horas de inglés según donde vivan. El mismo, trata de cómo la distinta interpretación de la LOMCE por las comunidades autónomas produce desigualdades en la duración de asignaturas en los colegios e institutos. Lo interesante, dice, es que si no hubiese dispuesto de meses, este artículo hubiese sido imposible de sacar. Los datos que se pueden ver “son el resultado de llamar a las administraciones de cada región para obtener las horas por materia, de picar los datos de los pdfs que recibía de ellas y de corregir la disparidad entre datos (medidos por minutos, sesiones o porcentajes según la zona)”.
En conclusión, es triste ver como una de las disciplinas que más ha crecido del periodismo en los últimos años, no recibe toda la inversión que necesita en nuestro país. También que profesionales de la talla de Cristina y Guillermo, pongan sobre la mesa el hecho de que las administraciones públicas “impiden la transparencia de la información y convierten un trabajo de horas en un trabajo de meses, a veces inasumible dependiendo de los tiempos de la redacción”, como nos dice Guillermo, esperanzado en que “esto cambie pronto”.







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