ENTREVISTA| La visibilidad siempre ha sido un tema complicado para los periodistas. Destacar entre los demás, ser el Iñaki Gabilondo de la época, no es sencillo. A día de hoy, son muchos los jóvenes que deciden iniciar su propio proyecto periodístico, lejos del periodismo tradicional y las redacciones. Para dar difusión a su proyecto, eligen redes sociales como Instagram, cuyos posts giran siempre en torno a la fotografía. Para profundizar sobre el tema, Diego Simón, uno de los community manager de Discordia Magazine, nos cuenta su experiencia durante el año que lleva la revista en funcionamiento.
Al cambiar las rotativas y los kioskos por WordPress y el feed de Instagram, el algoritmo de la red social entra en juego. Hace años, las publicaciones en el feed de Instagram se mostraban a los usuarios según su hora de publicación. Es decir, las fotografías publicadas recientemente eran las que estaban al comienzo y las menos recientes eran las de la parte inferior. Sin embargo, desde hace dos años, el criterio ha cambiado. Las fotos con más interacciones salen al comienzo, sin importar la fecha y hora de publicación. Preguntamos a Diego qué conocimiento tiene sobre el algoritmo como usuario que usa la red no con un fin recreativo sino profesional.
Al ser un medio joven, cabe preguntarse si el algoritmo y sus vacilaciones han afectado a la hora de producir nuevo contenido para la revista, tanto positiva como negativamente. Por suerte, Diego ha sido usuario de Instagram por ocio antes que por trabajo, por lo que está familiarizado con las nuevas tecnologías. Los jóvenes lo tenemos más fácil para adaptarnos a los cambios que Internet está causando en el mundo periodístico, un mundo en constante cambio y aprendizaje al que no todos son capaces de sumarse. Conocemos los métodos que utilizan estos nuevos periodistas para adaptar su, a veces obsoleta, formación acerca de la prensa escrita.
Antes los condicionantes eran los intereses económicos y la valoración de los lectores. Quedan ya atrás las cartas al director para producir interacción entre medio y lector, ahora se llevan los haters, que no dudarán en linchar publicamente al medio que publique algo que no sea de su agrado. Y a los «hooligans de la información» se le suma la aplicación del algoritmo, que tiende a premiar la repetición de contenido similar y castigar la innovación de medios como Discordia, que cuenta con gran variedad de contenido. Los nuevos periodistas encontrarán un espinado camino si quieren alcanzar la popularidad, pues solo las cuentas de medios ya consolidados llegan, o se mantienen, en el estrellato.







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