ENTREVISTA | ¿En qué momento se pierde el control de la información en un caso criminal? «En las primeras horas. Ahí es donde se construyen las versiones iniciales, muchas veces sin comprobar, y son las que marcan todo lo que viene después.»
La verificación de información en asesinatos se ha convertido en un reto clave en este contexto. La verificación compite contra narrativas emocionales que se imponen antes de ser contrastadas.
Verificación de información en asesinatos frente a la velocidad
En este contexto, la construcción del relato suele adelantarse a los hechos, condicionando tanto la percepción pública como el propio desarrollo informativo del caso. Para analizar esta tensión entre inmediatez y rigor, hablamos con María Teresa M. Ruiz, criminóloga, perito judicial y detective privada, especializada en análisis de conducta criminal y en la relación entre medios e investigación.
Según señala, el origen de estas distorsiones suele encontrarse en las primeras fases del caso. Los datos proceden de testigos no fiables, filtraciones parciales o interpretaciones apresuradas. “A partir de ahí, los medios repiten la información sin tiempo suficiente para contrastarla, y el error aumenta”.
Hibristofilia y redes sociales: el factor emocional
Esto no ocurre en el vacío, sino dentro de un ecosistema mediático donde el consumo de contenido criminal —especialmente el llamado true crime— ha crecido exponencialmente. En este entorno, factores psicológicos como la hibristofilia introducen un elemento adicional de distorsión. Definida como la atracción hacia personas que han cometido delitos violentos, esta tendencia ha encontrado en las redes sociales un espacio de amplificación, donde surgen comunidades que idealizan o humanizan a los agresores, construyendo narrativas paralelas alejadas de los hechos, lo que dificulta la verificación de información en asesinatos, como se analiza en otros casos de desinformación en medios digitales.
Este tipo de dinámicas no solo afectan a la percepción social del criminal, sino que también condicionan qué información se difunde y cuál queda relegada. La lógica emocional, más que la factual, pasa a marcar la agenda, dejando en segundo plano la verificación de información en casos de asesinato.
La verificación frente a la desinformación en casos de asesinato

En paralelo, la verificación de información en asesinatos opera bajo parámetros mucho más lentos y estrictos. En casos de asesinato con alta exposición mediática, periodistas y especialistas deben contrastar datos con fuentes oficiales, pruebas judiciales y, cada vez más, evidencias digitales procedentes de redes sociales. Este proceso implica analizar imágenes, perfiles y contenidos que pueden haber sido manipulados o descontextualizados, lo que añade complejidad al trabajo de verificación.
“Hay una falsa sensación de que todo lo que circula en redes es información útil, pero gran parte es ruido o directamente desinformación”, apunta María Teresa. Insiste en que uno de los mayores problemas es la rapidez con la que se construyen los relatos iniciales. “En las primeras horas de un caso, la información es muy limitada, pero también es cuando más se difunde. Eso genera versiones que muchas veces no se corresponden con la realidad”, explica.
La experta señala que esta situación no solo afecta a la percepción pública, sino también al desarrollo del caso. “Cuando una narrativa se instala en la opinión pública, es muy difícil desmontarla, incluso cuando aparecen pruebas que la contradicen”, añade.
Además, advierte de que el consumo de contenido criminal en redes sociales ha cambiado la forma en la que la sociedad se relaciona con estos casos. “Ya no se trata solo de informarse, sino de interpretar, opinar e incluso construir teorías. Eso hace que la verificación de la información pierda peso frente a la inmediatez”, concluye.
Sin embargo, estas mismas plataformas también se han convertido en herramientas relevantes para la investigación. El análisis de huellas digitales —como publicaciones, ubicaciones o interacciones— puede contribuir a esclarecer hechos, siempre que se utilice bajo criterios técnicos y legales rigurosos.
«Un caso importante sería el de los hermanos Menéndez, que asesinaron a sus padres pero que, aún así, recibieron atención romántica de personas, fuera de la cárcel. Hay de hecho un documental en Netflix sobre ellos.»
Celia Betrian. Psicóloga y sexóloga.
Cuando el relato se impone a los hechos
El problema surge cuando ambas lógicas, la emocional y la verificadora, entran en conflicto. La rapidez con la que se difunden narrativas no contrastadas puede convertir al agresor en una figura incomprendida, incluso admirada, mientras los hechos verificados tardan en consolidarse. “La primera versión es la que se queda. Aunque después se desmienta, el relato inicial ya ha condicionado la percepción pública”, señala.
Las consecuencias de esta distorsión no son menores. La romantización de los agresores puede derivar en una revictimización indirecta, al desplazar el foco desde las víctimas hacia el criminal. Además, la circulación de información errónea puede generar confusión social sobre el desarrollo del caso e incluso afectar al entorno de la investigación y a la información verificada en crímenes.
«Se simplifica el perfil del agresor, se exageran ciertos rasgos y se omiten otros. Eso no solo desinforma, sino que puede generar un efecto de fascinación peligroso.»
María Teresa M. Ruiz. Criminóloga, perito judicial y detective privado.

Foto: Elaboración propia.
En este sentido, la hibristofilia no actúa solo como una anomalía individual, sino como un fenómeno que, amplificado por las redes, influye en la construcción colectiva del relato criminal.
Ante este escenario, el periodismo se enfrenta a una contradicción difícil de resolver: la necesidad de competir en un entorno dominado por la inmediatez sin renunciar a los estándares de verificación. “En sucesos, la prioridad debería ser no equivocarse. Pero eso choca directamente con el modelo actual de consumo de información”, concluye.
La verificación, en este contexto, no desaparece, pero llega tarde. Y cuando lo hace, el relato —ya consolidado— rara vez cambia.
Os dejo por aquí en enlace a la entrevista completa!!!







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