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Con móvil o sin él, sin periodista no hay noticia

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4–6 minutos

REPORTAJE | La importancia de las redes sociales y el teléfono móvil en un conflicto bélico ¿Qué serían las guerras si nadie las contara? Sucesos interminables, crueles e inhumanos, incluso más de lo que son ahora. No llegaría ayuda al lugar porque nadie sabría que es necesaria. El periodismo de guerra ayuda a dar voz al conflicto, a aquellos que no la tienen, a aquellos a quienes callan. Si vemos lo que ocurre en las guerras es porque hay profesionales que lo viven y lo cuentan. Te contamos la importancia de las redes sociales y el teléfono móvil en un conflicto bélico.

Las redes sociales como fuente periodística

El primer conflicto internacional en el que medios no tradicionales se involucraron fue el de Kosovo en 1999. Internet comenzaba a expandirse como la pólvora y aparecían los primeros blogs. Albaneses que vivían de primera mano la guerra, relataban sus experiencias en páginas de internet con la esperanza de dar a conocer las violaciones de derechos humanos que estaban ocurriendo. 

Así fue como los medios periodísticos tradicionales comenzaron a recabar información de manera diferente a lo que se había hecho. En 2003, con la invasión estadounidense a Irak, se consolidó la blogosfera como una fuente complementaria a los  medios convencionales,  superando  muchas veces a las cadenas de televisión y radio en inmediatez. Poco a poco se fueron abriendo paso como fuentes periodísticas otras plataformas como facebook o Twitter, donde hasta los propios corresponsales de guerra publican directamente. 

Con el conflicto Rusia-Ucrania se ha visto el indudable papel de la difusión de información en las redes sociales. Canales de twitch o tiktok plagados de videos que cuentan lo que está pasando de primera mano. Uno de los primeros fue el periodista español Miguel de la Fuente, que desde su cuenta de Twitter un día después de la invasión condenó los actos rusos. 

El periodista español Miguel De la Fuente publica un video grabado por una señora ucraniana en su twitter

Él mismo nos cuenta, tras 30 años filmando guerras, la capacidad de difusión de las redes sociales y cómo el uso de los teléfonos por ciudadanos puede servir como fuente para la profesión periodística.

Miguel De la Fuente. Periodista de guerra.

Hablamos también con Iván Ortega Egórov, ahora mismo estudiando en España pero con parte de su familia en Rusia. Aunque opina que en las redes sociales hay mucha emoción, y por tanto la información pasa a un segundo plano, también reconoce la importancia que estas están teniendo en un conflicto que le toca de lleno. 

Iván Ortega Egórov. Afectado por la guerra

Todavía más importancia le da Antonio Rybiy Polyanska, que por el contrario tiene a toda su familia y amigos en Ucrania.

Antonio Rybiy Polyanska. Afectado por la guerra.

El móvil como herramienta del reportero

El móvil y las redes sociales no solo son una fuente de información indispensable hoy en día, sino que se han convertido en una herramienta de trabajo para el periodista de guerra. En 2016, a un periodista de la BBC, Dougal Shaw, se le acabó la batería de su cámara tras horas de grabación, sin embargo, no había terminado su trabajo así que sacó su teléfono, un Iphone 6S Plus y sustituyó su Canon C100. Ya entonces aseguró que la calidad de los móviles había mejorado enormemente y que la diferencia con la cámara era muy poco notable. Hoy en día, Apple o Samsung han mejorado tanto su calidad de video que podría decirse que en muchos casos, superan a otros medios de grabación. No solo puede ayudarte por tanto a conseguir imágenes de calidad sino también de manera rápida y eficaz. 

Miguel De la Fuente. Periodista de guerra.

Ya explicaba Miguel hace unos días para televisión española las dificultades a las que se enfrentaban los periodistas de guerra antes del móvil: “la primera del Golfo (1990 – 1991), donde para un teléfono llevábamos dos maletas. Se unían la una a la otra y de una de ellas salía un paraguas que orientábamos hacia el satélite, que nos indicaba el máximo azimut. Ahí lo dejábamos calentando durante 45 minutos. Desde la otra maleta había otro aparato de teléfono desde donde podíamos llamar una vez que calentaba”. Como contraste absoluto, hace unos días también veíamos esta imagen:

Alberto Sicilia. Periodista de guerra.

El periodista Alberto Sicilia de La Sexta en conexión en directo desde Kiev. Si apreciamos el reflejo de la ventana se observa que no hay nadie con él, no hay técnico de cámara. Solo hay un trípode y un móvil. La viva imágen del cambio de manera de transmitir, ni siquiera el micrófono le haría falta. Estos nuevos métodos sin duda ganan en versatilidad, dejando de lado las conexiones vía satélites y necesitando tan solo un smartphone conectado a internet. 

Sin embargo, no podemos olvidar que sea con un móvil o con una cámara, quién es realmente fundamental es el periodista. Cuando escoges la profesión lo haces por un motivo y es contar la verdad. Pero cuando decides ser reportero de guerra, lo decides porque quieres contar la verdad de aquellos que no pueden. Es un trabajo peligroso a la vez que necesario. Miguel de la Fuente lo sabe, y reconoce que un móvil no es nada si no tiene un periodista detrás y que aunque el teléfono haya ganado mucho espacio en la profesión, recalca que es más un complemento que una herramienta principal. 

Miguel De la Fuente. Periodista de guerra.
Antonio Rybiy Polyanska. Afectado por la guerra

Con cámara o móvil, papel u ordenador tenemos clara una cosa: los reporteros de guerra son necesarios, porque equipados tan solo con un casco y un chaleco antibalas, combaten cada día para hacer del mundo un lugar más justo.  

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