Periodismo sobre periodismo digital y multimedia

,

Ya no se necesitan grandes cámaras para hacer periodismo

Avatar de Daniel García Bernabeu
610 palabras
3–4 minutos

OPINIÓN | Hace un tiempo, más reciente de lo que cualquiera podemos creer, la veracidad de muchas noticias dependía de una pesada cámara al hombro de un profesional. Contar la “verdad” o por lo menos, corroborarla con una imagen, solo estaba al alcance de quienes poseían la infraestructura técnica necesaria para capturarla. A día de hoy, esta situación ha cambiado. Ya no se necesitan grandes cámaras para hacer periodismo. La incorporación de la cámara (cada vez de más calidad) a los teléfonos móviles ha traído consigo una nueva forma de respaldar los hechos. Esta manera es conocida como periodismo móvil. 

Como bien señala López-García, nos encontramos en una etapa de convergencia comunicativa. Las mejoras técnicas de los dispositivos móviles, y su uso extendido a toda la población, han hecho que el despliegue de grandes equipos para obtener imágenes de alta calidad sea innecesario. Esta situación hace que se produzca una democratización en el acceso y producción de contenidos que antes era impensable. Esta apertura a la producción de noticias supone el fin de la dictadura logística en el periodismo. Mariano Cebrián y Jesús Miguel en Revista Latina, plantean que el periodismo móvil no se reduce únicamente a un cambio de soporte. Sino que supone un nuevo modelo de comunicación donde la interactividad y la personalización son clave. Que cualquier persona lleve en el bolsillo una herramienta de grabación facilita que la noticia no se deje ir esperando a un equipo. Esta se registra en tiempo real y posee la fiabilidad que otorga la base documental. Esta transformación comunicativa nos ha llevado a la era de la información que, aunque en cierta parte nos favorece, han surgido muchas «fake news» que dificultan la labor periodística.

Jesús Martínez, periodista.

El reto del periodismo móvil

Este nuevo escenario nos aporta fiabilidad a través de la imagen, pero también nos plantea un reto. Es cierto que ya no se necesitan grandes cámaras para hacer periodismo, pero esta democratización a la hora de hacerlo ha hecho que crezca la necesidad de rigor periodístico. El móvil nos aporta el “qué”, pero quien nos explica el “porqué” tiene que seguir siendo el periodismo.

La libertad que trae consigo esta apertura a la accesibilidad de la noticia se puede entender como un arma de doble filo. Por un lado, la libertad y la accesibilidad siempre es positiva en cualquier ámbito. Pero, en este concreto esta democratización tiene que ser limitada, pues en la era en la que estamos, donde se confunden los hechos verdaderos con los falsos, la información debe ser tratada y publicada únicamente por profesionales de la comunicación. 

Por tanto, la llegada del periodismo móvil es positiva, pues se accede a la noticia de manera más sencilla que antes, pues cualquiera puede documentarla. Pero hay que tener cuidado porque debe seguir siendo el periodismo quien la contextualice. Esto último es uno de los grandes desafíos que tiene, ya no el periodismo como profesión que también, sino la sociedad.

Solo los periodistas deben hacer periodismo

Que la información esté al alcance de cualquier persona, junto con el auge de las redes sociales, ha hecho que se pierda la ética que se debería tener a la hora de comunicar. Pues, ¿por qué alguien que no es periodista debería seguir los códigos periodísticos a la hora de publicar en redes sociales?. Es por ello que, como sociedad deberíamos otorgar aun más crédito en temas de comunicación a la gente que sí es periodista para asegurarnos que la información que nos llega cumple con unos estándares y así, poder evitar «fake news» o información que pueda ser engañosa.

Foto generada por IA que muestra la transición hacia el periodismo móvil.

Deja un comentario

Descubre más desde Aula en Red-Acción

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo