ENTREVISTA | Hace unos años los viernes noche, Telemadrid estaba ocupado por dos tipos que divulgaban el pasado de la capital madrileña montados en bicicleta. Aquel programa respondía al nombre de El Punto sobre la Historia. El proyecto iba más allá de un programa televisivo ya que se articulaba mediante radio, podcast, libros, web y una revista digital, sin olvidar las redes sociales y reuniones con la audiencia. Para conocer la arquitectura de este proyecto transmedia que creó tendencia, hablamos con su creador, David Botello.
¿Cuál fue el primer proyecto transmedia en el que estuvo David Botello?
La primera vez que me enfrenté al universo transmedia fue con una serie de ficción que se llamaba La Pecera de Eva. Aquella serie fue la primera que ponía en marcha redes sociales relacionadas con su contenido. Eva era una psicóloga que trabajaba en un instituto y lo que hicimos fue abrir un perfil de Facebook. En aquel momento era la la red social que «lo petaba». La gente empezó a hacerle consultas y en ese momento vi la fuerza que tenía la comunión entre la televisión y las redes sociales.
La Pecera de Eva se emitió entre los años 2010 y 2011, ¿cómo estaba el universo transmedia en ese momento?
La Pecera fue absolutamente pionera. En aquel momento las redes sociales no estaban dentro del circuito televisivo en estos parámetros. Desde luego yo nunca había hecho nada parecido ni conocía nada similar de otros proyectos en aquel momento. Poco a poco me hice eco de otros proyectos televisivos y radiofónicos que empleaban de una manera u otra las redes sociales. Por aquel entonces todos estábamos experimentando qué posibilidades tenían los contenidos para sacarlos de la televisión y hacerlos más grandes.
Antes de crear el proyecto de El Punto sobre la Historia trabajaste para la productora de Risto Mejide, ¿qué aprendiste allí?
Sí, trabajé para la productora 60 dB. Allí estuve como director de contenidos y cada vez que montábamos una campaña teníamos muy en cuenta todas las ramas que podían tocarse. En aquella etapa realizamos un proyecto de branded content que se llamó Bebe a bordo. No se trataba sólo de un programa de televisión, sino que iba acompañado con un libro relacionado con la educación. Además, el proyecto incluía página web, redes sociales todo tipo de contenido transmedia. En aquel momento tuve muy claro que si emprendía un proyecto personal tenía que tener que cumplir todos esos requisitos.
Llegamos a El Punto sobre la Historia, ¿Nos puede definir el proyecto y su objetivo?
El proyecto trata de divulgar historias de forma divertida. Ese es el origen. A partir de ahí fuimos construyendo poco a poco diferentes productos que se podían sumar a este gran proyecto.
¿Cómo se gestó El Punto sobre la Historia? ¿Qué elementos transmedia disponía?
El Punto sobre la Historia comenzó siendo un podcast y seguidamente publicamos un libro mediante una editorial con contenidos relacionados con la historia, con lo cual el proyecto empezó a crecer también de una forma natural por ahí. Seguidamente le propuse el proyecto a Telemadrid, cadena que no sólo compró el programa de televisión, sino que incorporó el programa de radio a Onda Madrid. Además, hicimos un par de libros relacionados con el contenido de los programas y al mismo tiempo sacamos una aplicación interactiva. Era una especie de revista en la que podías descargar contenidos del programa. Tenías contenidos propios y además tenías un mapa con las rutas.
¿Cuántas personas trabajabais en el proyecto?
Seríamos 15 o 20 personas.
¿Y cuáles eran las funciones de cada parte del equipo?
El programa de televisión lo hacíamos como todos los programas. Había un equipo de contenidos que se encargaba de diseñar las rutas y de hacer los guiones. Luego estaba un equipo de realización que se encargaba de materializar todo eso en el aspecto visual del proyecto y por otro lado el equipo de producción que gestionaba los permisos, además de cubrir necesidades técnicas. Finalmente, dentro del propio equipo de televisión participábamos en el resto de tareas.
¿Cómo era vuestro día a día?
Trabajábamos en un espacio (la productora), allí teníamos la mesa de redacción y edición. Manteníamos reuniones para ver qué contenidos se introducían en cada una de las plataformas ya fuesen cortes de audio para el programa de radio o para el de televisión, así como aquellos contenidos que se dirigían a plataformas como la web o YouTube, por ejemplo.
En nuestro caso tenía clarísimo desde el principio que tenían que ser contenidos muy cortos para poder fragmentar y poder tener diferentes recorridos.
David Botello
¿Cómo elaboráis los contenidos para cada una de las plataformas?
En nuestro caso tenía claro desde el principio que debían de ser contenidos muy cortos para poder fragmentar y poder tener diferentes recorridos. Por ejemplo, las piezas del programa no pasaban del minuto y medio. De este modo las piezas también tendrían su recorrido en las diversas plataformas. De hecho al principio del todo con el podcast cada miembro del equipo grababa desde casa su pieza y la editaba como podía subiéndola posteriormente a un grupo de google que teníamos por aquel entonces. Con esos materiales se hacían las piezas cortas que se subían a iVoox además del programa completo.
Vamos a la audiencia, a la recepción del proyecto o de otros diversos proyectos en este, en este caso, ¿de qué manera interactuaba la audiencia con vosotros?.
Nosotros realizábamos una convocatoria en redes sociales el día del programa a través de Twitter. Subíamos algún contenido del programa para animar a la audiencia y con el tiempo directamente convocaban a la audiencia algunos de nuestros seguidores. Al final conseguimos ser todas las semanas trending topic en Twitter. Bombardeamos literalmente durante la media hora que duraba el programa, 15 minutos antes, 15 minutos después.
¿Qué os aporta la recepción de la audiencia a vuestros contenidos de El Punto sobre la Historia? ¿Hay un retorno?
La experiencia que tengo, llevo 30 años trabajando en televisión, es que los programas son orgánicos. Nunca puedes decir esto es así y hacer un planning estricto. Una de las cosas que aprendimos precisamente después de la primera emisión del programa a través de las redes sociales es que algunos colectivos ciclistas se indignaron porque nosotros no cumplíamos todas las normas de lo que ellos entendían que era viajar en bici por Madrid. Entonces, ¿qué hicimos? Lo que hicimos fue convocarlos a una reunión física. Juntamos a un montón de gente del colectivo ciclista y les expusimos las cosas que queríamos hacer y les expusimos nuestras dudas. Esto sirvió para que el colectivo ciclista se volcase también en el proyecto porque veían que éramos aliados y que nosotros estábamos interesados también en fomentar la cultura de la bicicleta.
Esta experiencia nos sirvió a nosotros para ver que esos encuentros eran muy interesantes. A partir de ese momento organizamos cada 15 días lo que llamábamos los encuentros punteros con diferentes colectivos relacionados con Madrid (turismo, guías, restauración y museos, entre otros). De estos encuentros punteros lo que hacíamos también era tomar nota y hacer casting a la gente que nos gustaba. Luego le invitamos al programa y al mismo tiempo nutrimos los contenidos del programa con lo que aprendíamos con esta gente.
Con la experiencia que ya tienes dentro de todo este mundo transmedia. Ahora mismo, ¿ qué cambiarías en el proyecto de El Punto sobre la Historia en aras de mejorarlo?
Lo que estaba en mi mano no lo cambiaría. Porque lo que estaba en mi mano era mejorarlo sistemáticamente. Lo que sí que echo de menos es que tuviésemos más financiación, tanto por parte de la cadena como por instituciones que podían haber estado vinculadas al proyecto. Teníamos una aplicación maravillosa que era un mapa interactivo de Madrid en el que se podía hacer coleccionando cosas.
Buscamos financiación no sólo en Telemadrid, sino también a través de la Comunidad, a través del Ayuntamiento y otras instituciones que creo que podían haber estado interesadas también en este proyecto. Al final lo que estamos haciendo es divulgar la cultura y la historia de Madrid y para el turismo es algo importante.
Si nos asomamos a los medios de comunicación, ¿consideras que se han adaptado a un lenguaje transmedia?
Yo creo que sí. Mucha gente se informa a través de las redes sociales, te lo dicen abiertamente. Yo todavía soy de periódico físico, pero es verdad que cada vez lo practico menos. Mucha gente se mete en Twitter para informarse, luego está Instagram para otra cosa y Facebook para otra. Cada red social tiene su propia característica y los periódicos han sabido jugar con eso para para ofrecer sus contenidos y sobre todo que son contenidos que te ofrecen y que al final siempre te llevan al artículo original.
La última, David. ¿Actualmente estás involucrado en un proyecto transmedia?
Claro. Yo todo lo que hago lo intento hacer desde ese punto de vista. Ahora el proyecto ya no se llama El Punto sobre la Historia, el proyecto se llama Haciendo Historia y es mi propia productora. Al final todo lo que hacemos tiene que ver con ese recorrido transmedia, con presencia física, presencia en redes sociales, presencia en televisión, presencia en radio y presencia en podcast. Digamos que el objetivo último sería crear un gran proyecto transmedia en el que conviva todo ese tipo de soportes.







Deja un comentario