ENTREVISTA | El periodismo inmersivo se enfrenta a grandes debates éticos en el mundo del periodismo, pero, ¿qué opinan sobre esto los que conocen acerca del tema?
Sara Pérez-Seijo es investigadora del Grupo Novos Medios y doctorada en Comunicación e Información Contemporánea en la Universidad de Santiago de Compostela. Allí, estudió el Grado de Periodismo y el Máster en Periodismo y Comunicación: Nuevas Tendencias en Producción, Gestión y Difusión del Conocimiento. Sus investigaciones se centran en el estudio de la evolución de las narrativas inmersivas en los medios de comunicación nacionales e internacionales, especialmente en las radiotelevisiones públicas europeas.
Pregunta: ¿El periodismo inmersivo es el futuro de la información o quedará relegado solo al entretenimiento?
Respuesta: Es una pregunta compleja, pero diría que no. El periodismo inmersivo se presenta como una forma alternativa de producir información que podemos comparar, por ejemplo, con otras modalidades, como puede ser la narración interactiva, es decir, formatos tipo los webtops. Nos permite acercar la realidad al receptor de una manera que antes no era posible, que es pasando la llamada cuarta pared (la pantalla del dispositivo). Puede que tenga futuro, pero ahora mismo no, puesto que el principal problema que tiene ahora mismo es que la tecnología no está siendo aceptada.
P: ¿Cuáles son las ventajas del periodismo inmersivo?
R: Entre otras ventajas te da acceso a la escena entera por primera vez. Toda escena siempre esta meditada, es decir, se conforma una escena planificada. El cámara o el periodista decide poner ahí el trípode y la cámara para grabar. Tenemos una ventana al mundo de la noticia un poquito más grande, más abierta. Algunos autores y algunos estudios de investigación experimental sugieren que te permite de alguna manera la realidad distante, sobre todo si hablamos de realidades lejanas a la vida que conocemos nosotros en Europa, por ejemplo, cuando nos trasladamos a Siria. Te permite mayor acceso a las emociones por el propio impacto que tiene este consumo en primera persona con unas gafas de realidad virtual en el usuario.

P: ¿Y las desventajas?
R: Más que desventajas, hablaría de retos o conflictos. Esta manera de producir periodismo ha abierto algunos debates éticos como la objetividad, la precisión, la transparencia… Por ejemplo cuando los medios empezaron a publicar por primera vez videos 360 grados en 2016, lo anunciaban como una ventana transparente al mundo del relato, al mundo de la noticia. Pero no era del todo así. A veces, detrás de esos vídeos se esconden algunas prácticas que podemos catalogar de no muy éticas, por ejemplo, eliminar el trípode de la imagen. Si tú no lo informas al usuario, lo que estás haciendo de alguna forma es engañar al espectador.
Un ejemplo es “The Fight for Falluja” de The New York Times. Al final de este video, en los créditos, aparece una nota del editor que dice lo siguiente “Las imágenes del equipo y su sombra se han eliminado en algunos lugares. Esta edición, que es común en V.R. producción, ayuda a preservar la escena como la vería normalmente un espectador en el lugar”
P: A la hora de hacer entrevistas, el periodista tiene que desaparecer del escenario y en parte tiene que pactar con el entrevistado sobre lo que tiene que hablar, ¿esto hace que la naturalidad y credibilidad sea menor?
R: Desde siempre el periodismo tiene una puesta en escena. Cuando entrevistas a una persona y le pones el micro delante muchas veces no es algo espontáneo. Estableces un primer contacto con la fuente, lo pones en contexto, le explicas en qué va a consistir la entrevista y, de alguna forma, ya lo preparas. Incluso por ejemplo, muchas veces, sobre todo en los programas del estilo reportaje, documental aparecen caminando. Entonces de alguna forma, siempre ha habido una puesta en escena. ¿Qué pasa en el vídeo 360?
P: Uno de los peligros de los videos 360 es la posible manipulación del contenido, ¿cómo se puede evitar?
R: Uno de los principales riesgos del video 360 que es muy fácil manipular a través de elementos artificiales, retoques, modificación del escenario, eliminación de elementos. Hay un documental, por ejemplo, que es “Clouds Over Sidra” que fue producido por la ONU. En ese documental te presentan una imagen de una niña en un campo de refugiados con un cielo gris que de alguna manera no deja de ser un símbolo con el que siempre ha jugado el mundo del documental y el cine. Representa un poco la tristeza, la situación en la que está la protagonista. Después, ese documental quiere transmitirnos una sensación de esperanza, ¿y qué se hace? Pues esa imagen aparece ahora como un cielo más brillante, más despejado, intentando simbolizar esa esperanza. Estamos manipulando al espectador porque perseguimos una emoción determinada, jugamos con esa emoción en busca de una reacción determinada o de una acción concreta.
P: El periodismo inmersivo favorece la empatía de la audiencia, ¿qué beneficios tiene esto para el periodismo e incluso para la sociedad?
R: A mí no me gusta utilizar la palabra empatía, en el sentido de que la empatía es algo que el usuario siente. Utilizaría algo más como la emoción. El periodismo inmersivo realmente puede estimular esta emoción, porque a través de su experiencia en primera persona y a través de una narración rica, nosotros podemos crear una combinación que realmente estimule una emoción al usuario, pero siempre es el usuario quien tiene la última palabra. Es una herramienta con la que podemos suscitar emociones, pero no es una herramienta con la que podamos cambiar la mente de las personas.
P: Antena 3 a menudo usa realidad aumentada en los informativos, ¿ayuda a informar o es espectáculo?
R: Es un recurso alternativo que de alguna manera enriquece un poco el relato informativo. En este caso acompaña el discurso de los presentadores y la información que están presentando. La verdad creo que todavía estamos en un estado muy primigenio. Tenemos que evolucionar mucho más con la realidad aumentada y explotarla más para saber realmente cuál es su verdadero potencial. De momento, Antena 3 en España, es uno de los que más la utiliza.








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