REPORTAJE | Detrás de cada titular, reportaje o análisis, se encuentra una compleja red de decisiones económicas que define no solo qué noticias llegan a nuestras pantallas, sino también cómo se presentan. Es aquí donde la economía y la ética se entrelazan para dar forma a los contenidos digitales que consumimos diariamente.
No existe una fórmula que revele cuál es el mejor modelo de financiación para un medio de comunicación. La forma de generar ingresos para cada medio es diferente y ha variado a lo largo del tiempo teniendo en cuenta la crisis económica que impactó el sector informativo en la primera década del siglo XXI.
La crisis y la digitalización
´La Gran Recesión de 2008´ fue una crisis económica mundial con origen en Estados Unidos que dejó graves consecuencias económicas y sociales a nivel global. España no fue la excepción y en el sector periodístico de acuerdo la información entregada por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en el Informe Anual de la Profesión Periodística 2015, entre los años 2008 y 2015, fueron cerrados 375 medios de comunicación y 12.200 profesionales perdieron su empleo.

Este fenómeno económico sumado al crecimiento del periodismo digital, prometía un nuevo surgimiento para la profesión y lo señalaba desde entonces el periodista y director del informe de la APM, Luis Palacios Llanos, “la digitalización está modificando todas las facetas de la profesión periodística. Además de los profundos cambios que está provocando en el entorno laboral y en el propio sistema de medios de comunicación, este proceso está facilitando la aparición de nuevos roles profesionales, de novedosas tecnologías y especialidades y, también, de nuevas disyuntivas éticas y deontológicas”.
Para ilustrar este cambio, Pedro García, periodista especializado en el sector de transporte desde 1998, comparte su experiencia trabajando para el medio digital enCarretera desde el año 2002, el cual funcionó como revista física llegando a imprimir hasta 20 mil ejemplares, “en el 2012 fuimos avanzados en lanzar la web y redes sociales, a partir del 2016 empezaron a subir los costes de distribución, solo el envío postal como en un 30% y la dinámica fue mal».
«En 2018 se decidió abandonar el papel para intentar salvar el medio de comunicación, siendo los primeros del sector y seguimos siendo los únicos” concluye García, quien ahora escribe para los 16.500 suscriptores digitales del medio.
Desafíos del modelo publicitario
La digitalización del periodismo y las nuevas formas de consumir información a través de diferentes plataformas y redes sociales, les traerían implícitamente nuevos retos comerciales a las organizaciones para garantizar un equilibrio económico y una estabilidad laboral a sus empleados.
Evolución de la inversión publicitaria
| 2016 | 2017 | 2018 | 2019 | 2020 | % | |
| Buscadores y clasificados digitales | 17 | 18 | 19 | 21 | 23 | 21 |
| Redes sociales, influyentes, blogs, portales, comercio electrónico y otros | 7 | 9 | 10 | 18 | 20 | 56 |
| Medios de comunicación | 76 | 73 | 71 | 61 | 57 | -10 |
| Total | 5.355 | 5.576 | 5.782 | 6.452 | 5.345 | 8 |
Juan Caño, presidente de la APM expresaba en el Informe Anual de la Profesión Periodística 2021 la incertidumbre en el mercado frente a la forma de generación de ingresos en el sector informativo. “El futuro de los medios de comunicación continúa siendo incierto en cuanto a su modelo de negocio, todavía no está claro si la publicidad seguirá siendo la vaca lechera prioritaria para asegurar el futuro de los medios o serán las suscripciones de los lectores las que financien”.
En la actualidad, las redes sociales y las páginas web son las principales herramientas de difusión de los contenidos periodísticos, donde términos como ‘reacciones’, ‘interacciones’ y ‘visualizaciones’ se consideran datos clave al fijar los costos publicitarios que generarán ingresos para cada medio. Es decir, aquellas organizaciones con un modelo de negocio basado en la publicidad de sus sitios, dependerá de la cantidad de contenidos informativos que los usuarios puedan visualizar o compartir mediante plataformas digitales.
Otra manera de generar ingresos es a través del modelo de suscripción de lectores, en el que algunos medios han encontrado una solución parcial frente a su estabilidad económica, así lo explica Rafael La Casa, periodista del diario digital El Confidencial, “nosotros tenemos ahora mismo un modelo hibrido entorno a unos cincuenta mil suscriptores que suponen una parte importante de los ingresos hasta el punto que podríamos no depender de tantos anunciantes para sobrevivir”.
Por su parte, García plantea el reto que tiene como redactor frente al modelo de ingresos basado en publicidad. “Nosotros no cobramos a los usuarios, no es una web de pago, entonces tienes que intentar tener contentas a los dos partes que te mantienen, la que te pone la publicidad y al que te da visitas para que te pongan publicidad. Lo que intentamos es trabajar en ese equilibrio, porque realmente muchas veces los intereses de los que nos visitan no coinciden con los del anunciante”.
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Para Rafael, en El Confidencial una de las prioridades es estar en entre los primeros tres medios a nivel de audiencia por la implicación directa que esto tiene en la publicidad:
Y es que el avance de la analítica web ha permitido que los medios de comunicación logren identificar de manera precisa los gustos y preferencias de sus lectores, dando origen a un escenario en el que compiten por la atención de sus audiencias, enfocándose principalmente en las métricas de sus sitios web.
Una práctica ‘peligrosa’
De acuerdo al Informe Anual de la Profesión Periodística 2022, en los últimos cinco años el porcentaje de profesionales que considera que la imagen del periodismo es mala ha crecido del 76 al 82%, siendo las principales causas: El amarillismo, el sensacionalismo, hacer un espectáculo de la profesión, con un 54%. La falta de rigor y de calidad de la información, con un 48%. Y, en tercer lugar, los Intereses económicos o políticos de los grupos editoriales, con un 44%.
Una muestra del sensacionalismo es la práctica del ´clickbait´ o ‘ciberanzuelo’ utilizada por algunos medios digitales que consiste en el uso de titulares llamativos, engañosos y en algunos casos falsos con el objetivo de llevar al usuario o lector a dar clic en determinado enlace para que finalmente esto retorne en ingresos por pauta publicitaria.
Frente a esto, recientemente en un comunicado conjunto El Col·legi de Periodistes de Catalunya (CPC), el Consell de la Informació de Catalunya (CIC) y las universidades catalanas con estudios en periodismo, realizaron un llamado conjunto en contra del ‘clickbait’ porque vulnera los principios éticos del periodismo, “pone en riesgo la veracidad de la información y genera una pérdida de confianza por parte de la ciudadanía”.
Para el periodista y profesor universitario Pedro de Alzaga, este tipo de prácticas “afecta mucho al periodismo en la medida en que desplaza el objetivo del periodismo, es decir, el objetivo del periodismo es informar, es despejar la incertidumbre, y el objetivo del ‘clickbait’ es los titulares cebo, es simplemente obtener audiencia a cualquier costo, entonces desde ese punto de vista está deteriorando el periodismo”.
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De Alzaga plantea que encontrar un equilibrio entre este tipo de técnicas de posicionamiento y la entrega de contenido de calidad, sería algo posible en la medida que:
En síntesis, desde la crisis del 2008 hasta el actual desafío del ‘clickbait’, la evolución de los medios ha sido notoria. La digitalización plantea nuevos modelos de ingresos, entre la dependencia de la publicidad y las suscripciones. Sin embargo, el ‘clickbait’ amenaza la integridad periodística generando desconfianza. En este contexto, la industria se enfrenta a la tarea crucial de preservar la ética mientras se adapta a un paisaje mediático en constante cambio.






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