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Lo que no suena en la radio: la otra cara de la música urbana

Avatar de Jorge Cintas
830 palabras
4–5 minutos

REPORTAJE | La música urbana en español vive un auge indiscutible. Plataformas como Spotify o YouTube se llenan de reguetón, trap, dembow o fusiones con pop electrónico. Sin embargo, cuando se encienden los focos de los grandes medios, la imagen que se proyecta no representa toda la riqueza de la escena. Mientras artistas respaldados por majors como Sony, Universal o Warner ocupan portadas y titulares, muchos músicos independientes, aún con propuestas innovadoras y audiencias crecientes, siguen invisibilizados.

Un algoritmo mediático que favorece lo de siempre

En los rankings como el Top 50 España o el Top Viral España de Spotify , los artistas independientes apenas hacen aparición, y cuando lo hacen, su presencia suele ser fugaz. De hecho, en dicho Top 50 de Spotify, donde se encuentran las canciones que reciben más reproducciones en el país, actualmente todos los artistas que aparecen forman parte de reconocidos sellos discográficos. No se trata solo de que los cantantes sin estos sellos no lleguen al mismo número de reproducciones, que a veces sí lo hacen en nichos específicos, sino de que no cuentan con el impulso mediático que transforma un tema en fenómeno cultural.

Foto de elaboración propia

Asimismo, tras un análisis de la cobertura en medios como Billboard, Rolling Stone o incluso secciones de cultura de diarios generalistas como El País, se demuestra una tendencia clara en la que las noticias, entrevistas y reseñas se concentran casi exclusivamente en los nombres grandes, aquellos con contratos millonarios y campañas de marketing masivo.

Esto genera una retroalimentación donde se visibiliza a quienes ya están visibles o se promociona lo que ya ha sido promocionado. Así, la diversidad real del panorama urbano desaparece.

En primera persona: el caso de BDG

BDG, artista emergente de música urbana con tintes alternativos, lo expresa con claridad en una entrevista para este artículo: «El hecho de tener un sello discográfico grande que te respalde es una ayuda muy grande, puesto que son los que tienen el dinero para que te pongan en cualquier medio y así conseguir visibilidad».

Foto de BDG | Fuente: Instagram (@bdg.mp3)

Por otra parte, no es solo cuestión de cobertura, sino también de legitimidad. Muchos artistas emergentes exponen que sus propuestas son etiquetadas como “underground”, “nicho” o “alternativas”, términos que en lugar de destacar su originalidad, las colocan en una especie de segunda división cultural.

¿Por qué los grandes medios no dan más espacio a artistas independientes?

La respuesta a esta pregunta está en parte, como casi siempre, en la economía. Los grandes sellos tienen departamentos de prensa, agencias de comunicación y acuerdos publicitarios que facilitan, y muchas veces garantizan, la aparición de sus artistas en radios, televisiones y portales digitales. Además, en un entorno mediático en crisis, pocos editores están dispuestos a arriesgar clics por nombres que “no suenan”.

Es ahí donde focaliza el periodista musical Sebas E. Alonso, director de Jenesaispop, web musical independiente líder en España, que también señala el fin de la monocultura y la poca repercusión que generan los artistas independientes como factores importantes en su falta de visibilización en los medios:

Foto de Sebas E. Alonso | Fuente: Instagram (@supersebas)

Algunos sellos discográficos independientes, como Mont Ventoux, trabajan duro para promocionar a sus artistas, pero compiten en condiciones desiguales. No solo se trata de dinero, sino de acceso a las redes de poder, es decir, quién tiene línea directa con los editores, quién puede pagar por campañas de visibilidad, quién recibe invitaciones a los grandes festivales.

La paradoja de la democratización digital

Cualquiera puede subir su música a plataformas digitales, viralizar una canción en TikTok o crear una base de fans en Instagram. Pero esta promesa de acceso igualitario se ve empañada cuando los medios tradicionales, que todavía moldean en gran parte la percepción pública, siguen funcionando con criterios comerciales excluyentes.

Los artistas independientes no necesitan caridad, sino espacio. Un artículo, una entrevista, una reseña puede marcar la diferencia entre mantenerse en la marginalidad o dar un salto cualitativo. Se trata de ampliar el foco, más que de imponer cuotas de representación. El periodista musical Sebas E. Alonso comenta que «los medios tienen el vicio de hablar siempre de los mismos artistas», sean independientes o no:

Foto de Sebas E. Alonso | Fuente: Instagram (@supersebas)

BDG indica que la hazaña de aparecer en nuevos medios le permite adquirir nuevo público que no conoce su proyecto al ser una artista pequeña que se mueve más por las redes sociales como TikTok o Instagram, y que por lo tanto, se puede empezar a interesar en su música:

Foto de BDG | Fuente: Instagram (@bdg.mp3)

Hacia un periodismo musical más justo

Si el periodismo cultural quiere seguir teniendo relevancia, necesita preguntarse: ¿a quién estamos dando voz y a quién estamos silenciando? ¿Qué historias se están perdiendo por repetir siempre las mismas narrativas?

Dar visibilidad a artistas independientes es una forma de enriquecer el panorama musical, de descubrir nuevas formas de expresión, de romper con fórmulas que se repiten. Escuchar otras voces es una necesidad creativa.

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