REPORTAJE | Desde que la tecnología se involucró en la comunicación, el periodismo ha dado pasos agigantados en su forma de ofrecer contenido. Aspectos como la actualización, multimedialidad o hipertextualidad facilitan al usuario poder estar en estrecho contacto con toda la información que se maneja en Internet. Por ello, esto puede dar lugar a dos factores diferentes, siendo uno de los dos el correcto y necesario para el público. El primero es estar informado al instante sobre todo el contenido periodístico. Esto ayuda a conocer lo que ocurre en el mundo y que es necesario saber. Y, por otro, lado está uno de los aspectos que más afectan al campo de la comunicación, la desinformación. Por ello, la alfabetización mediática es una responsabilidad obligatoria para los medios digitales.
Los lectores tienen derecho a conocer la verdad
La Constitución Española reconoce el derecho de «recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión». Por lo que no transmitirla o, directamente, informar a los lectores con ‘fake news’ supone la vulneración del mismo. Según el artículo: «El ejercicio profesional del periodismo como garantía democrática», publicado por Jesús López de Lerma Galán, el periodista debe tomar una actitud diligente: creando «un marco de desarrollo del derecho a la información, acudiendo a criterios como la veracidad o la profesionalidad en su ejercicio».
En la lucha frente a un proceso que perjudica gravemente al periodismo, deben entrar en juego actores fundamentales para frenar la propagación de la desinformación. Estos defensores de una correcta labor periodística son las empresas tecnológicas, organizaciones académicas, factcheckers y los propios medios de comunicación. El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación asegura que España tiene establecidos «procedimientos ágiles y efectivos» para contrarrestar la propagación de la desinformación. El país posee herramientas de detección de ‘fake news’ con un «sistema de alerta rápida». Todo esto es corroborable en el siguiente vídeo que publicaron en la plataforma YouTube.
Un arma perfecta para combatir la desinformación
Se conoce como alfabetización digital a la capacidad de una persona para llevar a cabo diversas tareas y funciones en el paradigma digital. En este sentido, entra en juego la capacidad del usuario de analizar, visualizar y percibir la información que se encuentra en un espacio infinito. La fiabilidad acerca de lo que se publica será fundamental para determinar qué información se lee y cuál no. Por ello, la alfabetización mediática es la capacidad que tiene el lector de detectar información veraz en la web. Así como de saber identificar noticias falsas y desenvolverse en los medios de comunicación digitales.
Esas capacidades reflejadas en los lectores deben ser aprendidas a través de algún centro educativo o por la autonomía de cada usuario. Esto le dará credibilidad a una cosa u otra en función de lo que se haya formado en su paso por Internet. Sin embargo, hay muchos casos en los que los consumidores no son conocedores de esto y sus fuentes de información no son las más adecuadas. Por ello, existen varios proyectos e iniciativas que educan al público, defienden el derecho de los lectores a recibir contenidos veraces y les permiten conocer el panorama periodístico que les rodea.
La audiencia a la que debería ir destinada estos proyectos ilustrativos no debe limitarse solamente a los menores o al ámbito educativo tradicional. Así lo explica Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación. Considera que lo adecuado es llevar a cabo un proceso que englobe todas las edades a través de canales formales e informales.
Programas de alfabetización mediática
Los proyectos que ofrecen los medios de comunicación digitales sobre alfabetización mediática generan múltiples beneficios al dotar al público de competencias críticas, digitales y éticas. Aunque no todos los medios asumen este tipo de responsabilidades, existen programas que sí que se involucran. Como por ejemplo: Mentes Ami, Maldita Bulo y Maldita Educa o Alfamedia.
Mentes AMI (Alfabetización Mediático e Informal): este programa fue creado por la Fundación Atresmedia. Promueve la participación de los niños y los más jóvenes como «ciudadanos responsables en la sociedad de la información». Se trata de educar a los alumnos, donde se promoverá el pensamiento crítico, la creatividad audiovisual y un desarrollo de competencias digitales.
Anualmente, se organiza un encuentro para docentes en el que se trata de desarrollar nuevas habilidades y competencias para que sean impartidas a los alumnos. Según Álvaro Alonso, Gerente de Estrategia y Proyectos en la Fundación Atresmedia, el objetivo del programa es el siguiente: «Nosotros estructuramos una estrategia para hacer alfabetización mediática de niños y jóvenes informándoles sobre las tendencias que se están produciendo».
Maldita.es, otro de los principales artífices
Maldita Educa y Maldito Bulo: Maldita.es es un medio de comunicación que trata de construir un ecosistema informativo más transparente y en el que se pueda confiar. Su principal objetivo es combatir la desinformación a través de la educación, según un dossier que ofrecen a estudiantes universitarios de periodismo, en el que se equipa a todo el público afectado de «herramientas, capacidades y contenidos basados en evidencia para que puedan tomar decisiones. También aseguran que se promueve «la transparencia, tecnología e investigación en acciones políticas públicas».
Estas misiones se llevan a cabo a través de dos iniciativas, que son Maldita Educa y Maldito Bulo. El primer proyecto se dedica a promover la alfabetización mediática entre los ciudadanos, independientemente de su edad o su ámbito sociocultural. La intención es convertir a la audiencia en lectores que sean capaces de «defenderse de la desinformación, proteger su privacidad, y tomar decisiones informadas». Entre las principales actividades que ofrece se encuentran: programas educativos, charlas sobre desinformación, procesos de fact-checking, juegos o elaboración de datos diferentes para cada público en concreto.
Por otra parte, Maldito Bulo se dedica a verificar los bulos que circulan por toda la red. Este proyecto no emplea el término ‘fake news’ porque considera que no describe, de manera exacta, lo que es la desinformación. Prefieren usar ese mismo término para hablar del proceso por el que los lectores no están bien informado. «Utilizamos el término desinformación, que hace referencia no sólo a algo que es puramente falso, sino tanto a aquello falto de contexto como a aquello que tiene la intención específica de servir a determinados fines mediante la manipulación o la fabricación de contenido falso», según la documentación que proporcionan a los estudiantes.
Alfamedia, una asociación que favorece este tipo de iniciativas
Alfamedia: cabe resaltar que la asociación de la que Alejandro Perales es vocal de su Junta Directiva también se dedica a promover la alfabetización mediática. Este grupo está formado por una serie de expertos de los campos de la tecnología, la educación, el derecho o la comunicación, cuyos principales desafíos son hacer frente a los constantes avances de la tecnología que propagan los delitos cibernéticos o el discurso de odio; también actúan frente a la desinformación.
Para solucionar estas complejidades, la principal solución en la que se resguarda Alfamedia es la que también proponen tanto Mentes AMI como Maldita Educa o Maldito Bulo: la alfabetización mediática. A través de esta vía, se tratará de que los lectores sean capaces de realizar un uso responsable de los medios de comunicación. «Es imprescindible que cada ciudadano pueda desarrollar habilidades que le permitan usar, con libertad y autonomía, los recursos del nuevo ecosistema comunicativo; lo que significa potenciar el sentido crítico, la capacidad de tomar decisiones informadas y la disponibilidad de las herramientas precisas para hacerlo», según apunta Alfamedia.
Es imprescindible que cada ciudadano pueda desarrollar habilidades que le permitan usar los recursos del nuevo ecosistema comunicativo. Alfamedia.es
Beneficios: un público que sabe navegar en los medios por Internet

Las herramientas que se le ofrece a la audiencia les dotará de los conocimientos suficientes para hacer frente a los relatos donde prime la desinformación. Con ello, los bulos podrán ser identificados e ignorados y las noticias pasarán por un proceso de verificación cuando se consuman. La iniciativa Maldita Educa apunta a que ilustrar al ciudadano sobre el reconocimiento de fuentes confiables o la verificación de datos reduce el daño que podría ocasionar la información falsa. Las claves según el medio son leer «más allá del titular, ya pueden ser otra forma de desinformar»; tener cuidado «con las citas falsas atribuidas a políticos o personalidades»; comprobar «si es contenido satírico» o consultar «a fuentes oficiales o verificadores» para corroborar la información.
A su vez, se hace hincapié en generar conciencia sobre los sesgos difundidos a través de la manipulación presente en los bulos, que «apelan a nuestros sentimientos» empleando «formatos que sabe que tienen mayor impacto en
nuestros sentidos y nuestro recuerdo, aumentando su capacidad de engañarnos«. Esta mala práctica del periodismo pueden llegar a convertirse en creencias para los usuarios si no se contrastan. «Tras no recibir su correspondiente desmentido puede pasar que ese bulo se convierta para la persona en creencia», aseguran.
Desarrollo del pensamiento crítico
Otros de los beneficios son la capacidad analítica acerca de los contenidos y la toma de decisiones sobre la información que se lee, así como elegirla. Alejandro Perales explica que la alfabetización no solo está asociada al aprendizaje técnico del empleo de los dispositivos, la navegación y canales, sino a «la capacidad de recepción crítica de los contenidos que se difunden; tiene que ver con aspectos cognitivos y críticos que redunden en favor de la autonomía de decisión».
Desde Mentes AMI también se fomenta la habilidad del pensamiento crítico para interpretar, de forma adecuada, la información que se ofrece desde los medios de comunicación. Por ello, desde la Fundación Atresmedia se organiza «una convocatoria de premios donde cada año premiamos a proyectos que trasladen alfabetización mediática informacional y que se hayan desarrollado en centros educativos», los cuales están divididos en cuatro categorías, como así lo explica Álvaro Alonso:
Impacto satisfactorio en la sociedad
Los proyectos que proponen educar al público, tanto a nivel digital como a nivel periodístico, demuestran generar un impacto positivo y satisfactorio en el panorama educativo y social, y así lo demuestra Mentes AMI. Con respecto a los encuentros anuales con los profesores, el Gerente de Estrategia y Proyectos en la Fundación Atresmedia asegura que «estamos en una cifra del 92%» de los profesores que adquieren conocimientos y que los ponen en práctica en las aulas.
Desde su elaboración, esta iniciativa ha demostrado un crecimiento sostenido basado en esos eventos con docentes y en los proyectos educativos que reciben (unos 400 en la convocatoria del último año). Alonso confirma que antiguamente había una audiencia de 2.000 profesores que ahora ha aumentado hasta los 9.000 gracias a la presencia de la alfabetización mediática.

Adaptarse a un entorno digital en frecuente cambio
Este último aspecto se corresponde con la capacidad que los programas de alfabetización tienen para amoldarse ante un entorno que está en constante cambio; no solo tecnológico y digital, sino social y periodístico.
En un entorno en el que es inevitable el uso de la tecnología para cualquier actividad, ya sea laboral o administrativa, o directamente para las cuestiones de la vida cotidiana, Perales hace la siguiente reflexión. Se tienen que investigar «los efectos que tienen las redes sociales y las comunicaciones electrónicas». Sugiere que hay que nutrir de guías y contenidos para el uso de «estas grandes tecnologías».
En este sentido entran una serie de elementos que son fundamentales para su correcta aplicación a los consumidores. La incorporación de temas emergentes, unas herramientas actualizadas y de fácil acceso, y una escucha activa a las demandas educativas para aplicarlas correctamente durante la docencia.
En el caso de Mentes AMI, estos aspectos están cubiertos de la siguiente manera:
- Temas emergentes: el programa lo aborda a través de la temática que puede ser de interés para los profesores. Por ejemplo: «el año pasado tuvo mucho de Inteligencia Artificial en las aulas, y este ha estado más centrado en el respeto a los derechos digitales de los niños», según Álvaro Alonso.
- Herramientas accesibles: para facilitar el aprendizaje del usuario, se le ofrecen actividades interactivas y documentos audiovisuales que se adaptan a las actuales exigencias. Esto se hace a través de Amibox Aula, donde hay «más de 60 actividades y 26 situaciones de aprendizaje».
- Flexibilidad y dar respuesta a las demandas educativas: otras necesidades que nacen en este panorama de la alfabetización son las de los docentes, que tienen que dar respuesta a las demandas legales y sociales, como por ejemplo la integración de competencias digitales de la Ley de Educación (LOMLOE).
El coste de la inacción y de no promover iniciativas de alfabetización: consecuencias negativas
Para el que es el presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación, el papel de las empresas en Internet y las redes sociales debería ser fundamental, siendo «llamativo que tengan que existir fact checkers, cuando esa es una labor que deberían hacer los medios».
Es llamativo que tengan que existir fact checkers, cuando esa es una labor que deberían hacer los medios. Alejandro Perales.
Gran parte de la población lee noticias a través de las redes sociales. Así lo confirma Maldita.es en su dossier, explicando que se informan en «redes más cerradas como Facebook y sobre todo WhatsApp, donde el 36% de la población consume noticias». Por ello, destacan la alfabetización como una tarea imprescindible redactando que: «nadie nos ha enseñado a consumir información en la era digital». Además, hacen énfasis en proponer que los medios tomen un rol activo educando y combatiendo la aparición de información falsa, mostrando esa necesidad de implicación de «todos en hacer llegar la información verificada», y replicando a aquellos que difundan bulos, «siempre desde una posición de respeto».
Nadie nos ha enseñado a consumir información en la era digital. Dossier informativo de Maldita.es
Irrevocablemente, los medios de comunicación digitales que no promueven la alfabetización mediática a través de proyectos, programas o iniciativas demuestran un nivel de compromiso con la audiencia muy bajo, ya que les dejan desprotegidos ante un mundo en el que cada vez es más complejo actuar. Las ‘fake news’ siempre han existido, y más en un mundo de inmediatez digital. La desinformación aparece en un entorno de opulencia comunicativa, donde hay un exceso de contenidos y en el que, sin alfabetización, es prácticamente imposible verificarlos.







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