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La alfabetización informacional frente a las «fake news»

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4–6 minutos

OPINIÓN | Las fake news han invadido la red desde la proliferación de los medios digitales y, especialmente, desde la aparición de las redes sociales. Los bulos, las exageraciones y las diferentes morfologías que tienen estas pseudonoticias están omnipresentes. Por consiguiente, tienen actualmente la capacidad de poder influir en nuestras opiniones, conductas o incluso votaciones. Frente a ello, una de las armas que se puede emplear es la alfabetización informacional.

A este respecto, si no estamos hablando del arma más importante, desde luego que es una de ellas. Esta no es más que la capacidad de pensar de críticamente y poder emitir opiniones razonadas sobre cualquier información. Un instrumento de empoderamiento que nos permite formarnos e informarnos, además de aumentar nuestro compromiso con la sociedad.

Cristina García, estudiante de Periodismo de la Universidad de Murcia, define alfabetización informacional en declaraciones a AR-A

La alfabetización informacional, un término con casi medio siglo de antigüedad

No estamos hablando de algo nuevo. Ya en 1974 se propuso la definición, que llegó a España en los años 90 del pasado siglo y fue restructurada por Addison y Meyer en el año 2003. La alfabetización informacional puede aparecer en la vida cotidiana. Surge en cosas tan básicas como la realización de transacciones on-line o en saber discernir entre phishing o mensajes seguros, así como en la comprensión del concepto “huella digital”.

Ejemplo de phishing donde tratan de que hagamos clic a un enlace haciéndose pasar por nuestro banco.La alfabetización informacional nos aporta herramientas para evitarlo.
Ejemplo de phishing donde tratan de que hagamos clic a un enlace haciéndose pasar por nuestro banco. Fuente: Elaboración propia.

Debería aplicarse en, básicamente, todos los aspectos de nuestra vida diaria. Por supuesto sería importante aplicarla como centro de nuestro sistema educativo. No obstante, no solo debería ceñirse a esto, sino ser también clave en el resto de nuestras vidas, en la educación superior y una vez concluida la educación formal. Así, nos ayudaría a preguntarnos el qué y el cómo de las cosas y a aumentar nuestra capacidad de lectura crítica y discriminatoria.

Obviamente, allá donde trabajemos también debería tener una importancia relevante e incluso en nuestra toma de decisiones acerca de nuestra propia salud. De este modo, por ejemplo, obviaremos dietas hiper rápidas alejadas de la evidencia científica o “milagros” como la homeopatía.

Cristina García, estudiante de Periodismo de la Universidad de Murcia, acerca de la inclusión en el currículum en declaraciones a AR-A

Aumentar nuestra alfabetización informacional como ciudadanos

Sin embargo y, he aquí el quid de la cuestión, lo más importante desde mi punto de vista es aumentar nuestra alfabetización informacional como ciudadanos. Y, justo en este momento, es donde aparece la lucha contra las fake news. Aquí es cuando la susodicha nos capacitaría como ciudadanos para poder discriminar entre lo fiable y aquello de lo que deberíamos huir. Podríamos discernir entre lo positivo y aquello que solo nos busca como producto o como generadores de opinión.

Tuit de @RevistaSonidos detallando una infografía de la UNESCO. Fuente: Twitter.

Nos sirve también para, al sumergirnos en el peligroso océano de las redes sociales o de las búsquedas por Internet, formarnos verdaderas opiniones acerca de las fuentes de información que presenten una autoridad adecuada. Al fin y al cabo y, en consiguiente, para mejorar nuestra democracia.

La escasa presencia en redes

Como periodistas, es de obligado cumplimiento ser capaces de realizar una lectura crítica y es algo que debería ser impulsado desde los distintos gobiernos. Sin embargo, ¿por qué hay tan poca información acerca de la alfabetización informacional?

En una rápida búsqueda en Twitter, se obtiene que solo en 22 ocasiones durante todo el pasado mes de abril se ha mencionado el término en la red social. La mayoría de ellas fueron para ofrecer cursos y tan solo una vez por parte del Gobierno, en un tuit para la Agregaduría de Educación en Eslovaquia.

Cuenta de Twitter de la Agregaduría de Educación en Eslovaquia del Gobierno de España. Fuente: @EduEspSK en Twitter

Invertir ahora para rentabilizar después

Es evidente que, en el ajetreado mundo post-Internet, el tiempo es una de las mayores carencias. Sin embargo, ¿no sería rentable invertir algo de nuestro tiempo en aprender las mejores técnicas para luego ser más eficientes en la discriminación de contenido que, además de hacernos perderlo, nos intoxica?

En esa línea de pensamiento se encuentra también Julio Montes, director y cofundador de Maldita.es. Este, en un seminario web organizado por la Ijnet, afirmaba que la profesión periodística está en juego en el hecho de saber separar el trigo de la cizaña. O, dicho de otro modo, saber diferenciar entre aquello verídico y lo que falta a la realidad puede ser la diferencia para catalogarnos como buenos periodistas.

Seminario web de Ijnet donde se debate acerca de la alfabetización mediática en tiempos de desinformación. Fuente: Ijnet.org

La crisis actual, con la tensión bélica entre Rusia y Ucrania y la escalada internacional de la inflación y, por ende, de la desinformación, nos debe llevar a plantearnos como periodistas ser aún más rigurosos que nunca. La red está cada vez más influida por las fake news. Incluso medios como Russia Today o Sputnik han sido censurados en la Unión Europea, medida que muchos periodistas no entienden. Ante ello, no nos queda otra que ser los mejores informadores posible. Para ello, sin lugar a dudas, hemos de alfabetizarnos día a día y tratar de transmitir estos conocimientos a las audiencias que puedan confiar en nosotros.

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