
OPINIÓN | Cada día observamos como el ejército ruso avanza en su objetivo real de invadir Ucrania. Pero este no es el único avance que se está produciendo en estos momentos con respecto a esta guerra. La cantidad de imágenes, vídeos o declaraciones relacionadas con el conflicto siguen en aumento, pero con el inconveniente de que una gran mayoría son informaciones falsas. A los pocos días del comienzo de la guerra, supimos que una gran cantidad de medios de toda índole estaban haciendo uso de unos vídeos emotivos que no estaban relacionados con el conflicto actual. En vez de ello esos archivos audiovisuales correspondía a conflictos anteriores, cayendo así en la práctica de las fake news. Pero esto no fue una acción suelta, sino que la desinformación sigue aún deambulando en estos días con un sinfín de bulos y de información falsa.
Medios online como motores de la desinformación
Estos hechos se dan sobre todo en los medios online. En estos medios la necesidad de encontrar un mayor tráfico de usuarios hace que los medios lleguen a falsear noticias. Esto se conoce como el clickbait. El hecho de publicar contenidos sensacionalistas, emotivos o llamativos, con el único fin de que los usuarios hagan click en esa información. Y de esta forma el recuento de usuarios que han llegado a esa página web y han interactuado sea mayor. Este recurso ha sido muy utilizado entre las fake news en el conflicto entre Ucrania y Rusia.
Diferentes realidades en cada país
La desinformación provoca que la información que viaja de boca en boca sea totalmente distinta en razón al lugar en el que se encuentren las personas. Dependiendo de los medios que actúen en cada lugar, los ciudadanos llegarán a tener unas informaciones u otras. Como es el caso de la desinformación que se está produciendo tanto en Rusia como en Ucrania. Lo que en Ucrania es una cruda realidad; una guerra devastadora, la muerte de civiles desprotegidos o el asedio a hospitales. En Rusia esa información no se comparte, para ellos no hay una verdadera guerra y mucho menos esas pérdidas de vidas inocentes. Este es el mayor ejemplo de lo que la desinformación consigue en una sociedad.
«Información falsa» según Rusia
Pocos días después del comienzo de la guerra, el Parlamento ruso aprobó una nueva ley para perseguir lo que ellos consideran como “información falsa”. Estas informaciones son principalmente las referidas a la acción que llevan a cabo las fuerzas armadas del país en la nación vecina. Putin pretende castigar con penas de cárcel de tres años a aquellas personas que difundan a través de los medios de comunicación o través de Internet, información que no se corresponda con la línea de discurso de su gobierno sobre las verdaderas acciones que lleva a cabo sus militares en territorio ucraniano. De esta forma el dirigente se asegura que sus ciudadanos se mantengan informados sobre el conflicto. Aunque con las informaciones que él quiera, con el objetivo de que se produzca la menor oposición con respecto al conflicto.
Estas medidas tomadas por el Kremlin ha hecho que multitud de periodistas internacionales hayan decidido abandonar el país y dejar de informar desde allí por el miedo a las represalias. Esas posibles represalias son bien conocidas por Antonio Pampliega, periodista que sabe de primera mano lo que puede suponer una guerra para los periodistas que se encuentran allí cubriendo la información, y que nos avisa de que las fake news en el conflicto entre Ucrania y Rusia no son mera coincidencia y hay objetivos detrás de esta práctica.
Pampliega es el periodista de guerra que estuvo secuestrado durante 299 días por Al Qaeda en el año 2015. A él le hemos podido preguntar sobre su experiencia y sobre el miedo que pasan los periodistas de guerra. Miedo por realizar el verdadero trabajo de un periodista, que es informar a la ciudadanía de la realidad que está sucediendo a su alrededor, sin ningún tipo de maquillaje ni falsedad.
Verificación de la información
Una vez que se descubre que una información no es verídica, nos resulta fácil encontrar las razones por las que se sabe que el contenido es falso. Pero antes de ese descubrimiento, el proceso que hay que realizar hasta llegar al objetivo final no es sencillo. Para eso hay muchos profesionales encargados de realizar un estudio profundo. En muchas ocasiones la mayoría de la ciudadanía no es conocedora de las posibles características que nos pueden poner en sobre aviso de que la información que estamos consumiendo puede ser falsa. Por eso es importante que la ciudadanía esté bien formada sobre esas características. Y más importante aún es que los medios, las redes sociales e Internet en general, trabajen más para intentar erradicar las grandes desinformaciones que recorren por sus espacios.






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