ENTREVISTA| En la actual Sociedad de la Información en la que vivimos abundan los datos y las noticias, pudiendo ser estos de cualquier índole. Así, el término de “fake news”, o bulos, en español, se ha convertido en parte de la cotidianidad informativa. Por ello ha surgido el «fact-checking» o periodismo de verificación. Este se plantea como una posible solución a un problema cuyo origen está en la falta de rigurosidad periodística.
Aunque las noticias falsas siempre han existido, el término de “Fake News” se hizo popular tras la campaña política de Donal Trump, en las elecciones de 2016. Constantemente, hacía uso de este concepto para referirse a la información publicada en diarios como el Washington Post o el New York Times. A partir de ese momento, el término se extendió. Con él, se hace referencia a toda información que no ha pasado por ningún proceso de verificación o contraste, siendo un bulo.
Miquel Pellicer es periodista, director de Comunicación Digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y escribe sobre «fact-checking» en su blog. Él define “Fake News” como una «montaña de mierda», que actualmente, en el contexto de la era digital, ha crecido de manera acelerada.
Está claro que todo el mundo tiene derecho a opinar y a tener unas creencias diferentes. Pero, como apunta Miquel Pellicer, el punto en común a todos son los hechos. El problema está cuando esos hechos, científicamente probados, son los que se cuestionan. Es lo que ocurrió durante la pandemia de la Covid-19, cuando millones de personas compartieron noticias que ponían en entredicho la existencia del virus.
Con todo ello, cada vez está cobrando más importancia el periodismo de verificación o “fact-checking”. Es una especialización del periodismo con la que se lucha contra este auge de bulos. Consiste en contrastar, y tal y como su nombre indica, verificar toda la información que circula. Por ello, han surgido iniciativas como Newtral o Maldita.es, que se encargan de desmentir cualquier tipo de noticia falsa.
Sin embargo, pese a que la puesta en marcha de este tipo de proyectos resulta muy beneficioso para la sociedad, la cuestión radica en el hecho de que el periodismo, en esencia, tiene que estar basado en esa verificación de contenidos. Lo que ocurre, y haciendo uso del refranero español, es que se está “desvistiendo un santo para vestir otro”. De esta manera, el «fact-checking» aparece como una posible solución a un problema cuyo origen está en la falta de rigurosidad en la labor periodística. Al final se están creando iniciativas para paliar un problema cuya solución, en parte, está en la propia tarea y profesionalidad del periodista. Contrastar la información es un aspecto básico de las labores que un buen comunicador tiene que realizar antes de publicarla, o eso, al menos, es lo que nos enseñan a los que estudiamos periodismo desde el primer día que pisamos la Universidad.
Todos sabemos que no podemos publicar una información no contrastada o verificada. Sin embargo, en algunas ocasiones, lo que no nos enseñan es cómo hacerlo, o cómo actuar ante una noticia que no lo ha sido, y que, por ende, es falsa. Para ello, existen distintas herramientas como los metadatos o la búsqueda inversa. Son elementos que Miquel Pellicer recomienda dominar, sobre todo después de que una periodista le llegara a hacer esta pregunta antes de entrar en una tertulia: ¿cómo me enfrento a una fake new?. Para el periodista, el “fact-checking no es un tema de moda, es un tema de necesidad de conocer y saber cómo responder ante estos retos”
Con todo ello, iniciativas como las ya comentadas son positivas para luchar y tratar de acabar con ellas, pese a que esto sea una ardua tarea. No obstante, con esto no es suficiente, y, entre otras medidas, es necesario un mayor control legislativo. Para Miquel Pellicer, la mejor forma de luchar contra las fake news es con la inteligencia artificial, especialmente para desmentir las conocidas como “deepfakes”. En palabras del periodista “son fake news más elaboradas, realizadas mediante inteligencia artificial, que suelen aparecer en Reddit.com y con las que por ejemplo, se pueden insertar a artistas como Dua Lipa o Demi Moore en el contexto de una película pornográfica”.
Asimismo, una buena formación también es necesaria, pero como afirma Miquel Pellicer, no solo a periodistas, sino a la sociedad en su conjunto. Según declara, “para que personas como nuestros padres o abuelos, acostumbrados a fiarse de que todo lo que dicen los medios es cierto, tengan un pensamiento crítico mucho mayor sobre lo que dicen los medios”
Sin embargo, las herramientas para luchar contra la desinformación no solo se basan en los medios de comunicación o en un mayor control gubernamental. Aquí, juegan un papel muy importante las plataformas como Twitter, Facebook o Instagram. Miquel Pellicer afirma que tienen “que tener un mínimo de control por el cual no todo el mundo pueda decir de todo”. Si las plataformas no son las primeras en luchar contra ello, por mucho que hagamos los periodistas, nunca se podrá acabar con los bulos.
En conclusión, el periodismo de verificación ha surgido y se está popularizando como consecuencia de la desinformación. Ésta, en parte, es el resultado de un problema de raíz en la profesión periodística. Así, se presenta como una posible solución a un problema cuyo origen está en la falta de rigurosidad periodística. Esto es, que la información publicada no se contraste y prime más el generar polémica o “clicks”, en lugar de producir una información verificada. Para acabar con esta lacra, hay muchas herramientas como la inteligencia artificial o una mayor formación. No obstante, la mejor manera de luchar contra este problema y contra el auge de “fake news”, es mediante la rigurosidad en la labor periodística. Debido a la gran cantidad de noticias falsas que hay, es prácticamente imposible poner fin a esta cuestión, periodistas profesionales, comprometidos con su trabajo, contrastarán los datos, evitando así una mayor propagación de bulos.







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