ARTÍCULO DE OPINIÓN SUBSANADO | El periodismo del siglo XXI se encuentra frente a nuevos desafíos a la vez que crecen las «fake news» y la sobreinformación
Las redes sociales ya se consideran un gran problema para el periodismo
Como resultado a los avances de las nuevas tecnologías y de Internet surgen las redes sociales. Cada vez el
periodismo es más difícil de llevar y de verificar, y de ahí nace también el periodismo ciudadano. Este es el que utiliza los medios digitales para comunicar, es decir, ahora cualquiera puede ser periodista. Las redes sociales han cambiado el periodismo para siempre.
Es un hecho que hoy en día cualquiera puede ejercer el papel de comunicador y subir una información a la red. El problema reside en que no se contraste esa información que se haya podido llevar a cabo. Normalmente esta suele ser nula o muy baja, y de aquí nacen las «fake news«.
El papel de periodista pasa a un segundo plano y se desvaloriza su trabajo. Es imposible combatir con la rapidez con la que trabajan las redes sociales. Twitter y Facebook se convierten en las principales fuentes de información
de jóvenes y cada día más de gente adulta. En el caso de Twitter lo que pasa es que escribir 140 caracteres es mucho más fácil que redactar una noticia entera, pero no se puede añadir toda la información detallada. Además de que cualquiera que publique una información en esa red social puede asegurar ser testigo directo y resultar no serlo.
Interesa más lo que dicen las redes sociales y esto pasa en todos los ámbitos, no solo en el del periodismo. Las informaciones se solapan y todos los actores tienen las mismas posibilidades de entrar en la red e intervenir (lo que se conoce como feedback). Los contenidos son remediados y recanalizados por cualquiera e impera el «todo es gratis».
La verificación cobra más importancia que nunca
La necesidad de verificar la información que recibimos por las redes sociales cobra cada vez más importancia. Y en contraposición a eso está la rapidez a la que va todo, es decir, el directo permanente. Las noticias son actualidad menos de lo que lo eran antes y ahora lo que vende es la actualización constante. La información se ha convertido en una mercancía y ahí está el peligro. Como consecuencia de querer ganar más dinero generando más noticias, hay más información de la que el receptor puede procesar y este está abrumado. El lector empieza un trabajo de diferenciar entre las noticias falsas y los falsos acontecimientos que recibe mayoritariamente por la red. Lo primero sería simplemente un acontecimiento que tiene toques de ficción, y lo segundo es un hecho totalmente falso que se trata como verdadero.
Al inicio de la era del periodismo en internet, mucha información se dio por cierta sin serlo. Eso generó desconfianza en el lector, que ha pasado de creérselo todo a dudar hasta de la información que recibe de fuentes y periodistas reputados.







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