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Donde cabe uno, caben todos: el grito de las familias y la ayuda silenciosa

Avatar de Rebeca Rodríguez Abad
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5–8 minutos

REPORTAJE | En la vida cotidiana de las personas se producen cambios repentinos que las sitúan en una realidad completamente distinta. Situaciones que comienzan en lo ordinario pueden transformarse en escenarios de incertidumbre y necesidad económica, obligando a buscar apoyo en redes de ayuda que, aunque existen, no siempre son reconocidas para el conjunto de la sociedad.

Un giro inesperado

Un miércoles por la mañana en Madrid, Lucía volvió a su casa después del instituto, donde la esperaban sus siete hermanos y sus padres, Manuel y Laura. Al llegar, le dieron la noticia de que a su padre, el único que trabajaba, después de más de 17 años en la misma empresa, le habían echado. A su cadena la compró una entidad más grande. La familia, de repente, se queda sin recursos. Van pasando los meses y Manuel no encuentra trabajo a pesar de las innumerables entrevistas que ha hecho. La familia trata de vivir con la indemnización por los años trabajados, pero el dinero se acaba y les queda la opción de pedir ayuda. La situación de la familia de Lucía no es un caso aislado. Nuestra sociedad tiende a prejuzgar y estigmatizar circunstancias como esta.

La imagen que se tiene de la pobreza o la necesidad económica está asociada a situaciones muy determinadas, extremas y ajenas. Pero lo cierto es que afecta a todos los perfiles: incluso a familias que llevaban una vida completamente estable, y de un momento a otro se ven desbordadas por circunstancias incontrolables. Hay más casos de los que nos pensamos; casos que no vemos, casos que no ocupan un espacio predominante en los medios de comunicación.

Detrás de las cifras

El INE publicó una Encuesta sobre Condiciones de Vida en 2025 en España, que refleja que un 25% de la población sigue en riesgo de pobreza. Si nos sumergimos más en esta realidad, veremos que, según cifras del mismo Instituto, un 8,5% de la población española llega a fin de mes con mucha dificultad, lo que se traduce en más de 4 millones de personas. Estos datos nos demuestran que son hechos reales que afectan a la sociedad, pero se quedan en meros números. Aún así, detrás de ellos hay historias concretas, como la de Manuel y Laura.

Tras quedarse sin ingresos estables, intentaron optar a distintas becas estatales, pero estas exigen unos requisitos muy específicos y son difíciles de conseguir. Por eso, alegan que «ahora, que está todo informatizado y se saben nuestras situaciones, las becas deberían ser automáticas».

Viendo entonces que sus necesidades apenas quedaban cubiertas, acudieron a la parroquia del barrio. Allí, les pusieron en contacto con Cáritas, la asociación que ha estado ayudando a la familia con cestas de comida, ropa, e incluso ayudándoles a buscar empleo.

Así, las familias numerosas constituyen uno de los grupos más vulnerables, junto a familias monoparentales, niños y migrantes.

«Detrás de cada solicitud y estadística, hay personas; familias, niños, ancianos… que lo están pasando mal. Los políticos viven en otra esfera, y llegan a no entender las necesidades sociales». Manuel y Laura, padres de ocho hijos.

Su pobreza suele estar vinculada al elevado coste de la vivienda y de los suministros básicos. Aunque en ocasiones aparecen en estudios o informes, no reciben la atención social y mediática que cabría esperar. Esta realidad queda con frecuencia desplazada por otros temas recurrentes en la agenda mediática, lo que mantiene muchas de estas situaciones en lo escondido.

Una mano invisible

Ante esto, necesitan que alguien les tienda una mano de forma desinteresada, que no solo cubra lo material, sino que también asista en el proceso. Es ahí donde entra la labor de organismos como Cáritas, que trata de dar voz a vivencias que pasan desapercibidas. Una voluntaria de la organización en el barrio, Soledad Sánchez, explica que su labor fundamental es acompañar a estas personas con necesidad, que tienen dolor y heridas por su experiencia con la sociedad, con el país.

Ayuda en movimiento

Las personas que llegan a pedir ayuda son ingenieros, arquitectos, abogados o médicos. Desde Cáritas se intenta apoyar procesos como la recogida y distribución de víveres y recursos básicos, y la homologación de títulos en el caso de los migrantes. Este trabajo de la organización aparece de manera esporádica, sobre todo en espacios más especializados en lo social o religioso, y a través de sus propias memorias anuales o informes como el FOESSA.

Según su Memoria de 2024, la organización acompañó a más de 2,1 millones de personas con necesidad. «Cáritas ayuda en la medida de sus posibilidades, con sus limitaciones, pero siempre da respuesta«, sostiene Soledad. No obstante, su presencia en la agenda mediática es muy puntual, por lo cual no forma parte de la conversación pública habitual. En el contexto actual, la visibilidad de estas vivencias depende de la estrategia de los medios y de las redes sociales. En ellas, por ejemplo, Cáritas comparte testimonios, campañas y proyectos centrados en historias concretas, a través de sus perfiles tanto nacionales como locales. El trabajo social insiste en dar rostro y voz a estas situaciones sin caer en el morbo, mostrando no solo el problema sino también posibles soluciones. Así, se visibiliza sin hacer daño.

Un filtro mediático

Esta forma de comunicar responde a un entorno dominado por algoritmos que priorizan el contenido que genera interacción y emoción. Por eso, observamos que tienen más alcance las historias claras, directas y personales, como testimonios o vídeos breves.

Sin embargo, esta lógica deja fuera muchas realidades frecuentes y ordinarias, que sí pueden aparecer visibles ocasionalmente en ciertos medios regionales, pero muy fortuitamente en los grandes difusores. Si queremos indagar en el porqué, Natalia López, trabajadora social especializada en atención a las familias, explica desde su experiencia lo poco atractivo que resulta hablar de las carencias sociales en los medios, contrastado con la gran labor que ejercen estos organismos que brindan ayuda sin pedir nada a cambio.

Vídeo explicativo de Cáritas Española para la Campaña de Caridad 2025: «Mientras haya personas, hay esperanza».

Más cerca de lo que pensamos

Natalia López señala que uno de los principales problemas es la falta de información sobre cómo solicitar ayudas en España, sumado a la tendencia a pensar que son cosas que “nunca nos van a pasar”, lo que dificulta normalizar el hecho de pedir ayuda. También insiste en dejar de “jugar a ser Dios”, y apostar por una ayuda real a estas familias con necesidad. De hecho, la silenciosa labor de Cáritas pasa desapercibida por su vinculación a la Iglesia, y eso que precisamente actúa sin juzgar ni invadir la intimidad de quienes acuden a ella.

Por todo ello, dar visibilidad a estas personas no solo implica mostrar las dificultades y necesidades, sino también reconocer a quienes sostienen estas realidades desde el acompañamiento y la ayuda sigilosa. En una actualidad donde lo urgente ocupa el foco, estas historias recuerdan que hay una parte de la sociedad que está fuera de la mirada pública, aunque formen parte de ella.

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