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La desinformación en el periodismo español tras el 11M 

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1.416 palabras
6–9 minutos

REPORTAJE | La desinformación constituye una de las mayores preocupaciones de los países democráticos. Detrás de las noticias falsas o fake news se articulan, en numerosas ocasiones, estrategias para manipular la opinión pública y erosionar la estabilidad de los Estados y de sus instituciones. 

Zonas afectadas por el atentado terrorista del 11M. Wikimedia Commons

En este sentido, hace 20 años, Madrid sufrió el mayor atentado terrorista que se recuerda. En la mañana del 11 de marzo de 2004, a 3 días de la celebración de las elecciones generales, fuimos testigos de la considerada primera campaña de desinformación en el periodismo español.

La desinformación mediática que rodeó al 11M marcó un punto de inflexión en la relación entre los medios de comunicación y la sociedad española. Esto condujo a la difusión de noticias falsas, cuya lucha continúa siendo un desafío constante en la era digital.

«Es muy difícil encontrar un medio de comunicación donde no identifiques que ideología sigue. El 11M sirvió para acrecentar la posición ideológica de los medios.«

David Fernández, periodista en Infobae

David Fernández ejerce como periodista desde hace más de 20 años. Durante su trayectoria, ha trabajado en El 20Minutos y El Confidencial, antes de sumarse al equipo de Infobae, donde trabaja actualmente. Además, es miembro activo de la Asociación de Periodistas de Investigación (API). Ha escrito tres libros, dos de ellos como coautor: ‘Los de la ETA han asesinado a tu hijo’, ‘Gürtel, la trama’ y ‘King Korp, el imperio nunca contado de Juan Carlos I’. Su foto ha sido extraida de Linkedin, link en su nombre.

De la misma manera, tuve una charla con Juan Luis Merino Lerena, profesor en la URJC para hablar del papel actual de los medios. Además, es el actual editor de los informativos regionales de fin de semana en RNE y Radio 5, en RTVE. Su foto ha sido extraida de la URJC, link en su nombre.

José María Aznar era el presidente del Gobierno y estaba viviendo el final de su segunda legislatura tras alcanzar la presidencia en 1996. Previo al atentado, en el año 2003, Aznar decidió apoyar, con envío de armas, al expresidente de EE.UU, George W. Bush en su intención de invadir Irak. Ante esta decisión, salimos a la calle para protestar ante tal despropósito del Gobierno, defendiendo el derecho a la información (art.105 C.E) y condenando la desinformación del Gobierno y del periodismo español.

En España tampoco nos podemos olvidar de Euskadi Ta Askatasuna, más conocida como ETA. Una banda terrorista que comenzó sus andaduras con el objetivo de derrocar al dictador Francisco Franco. Sin embargo, con los años, acabaron perpetrando atentados contra la población civil, como el caso Hipercor de Barcelona. 

El mismo día del atentado, Aznar descolgó el teléfono para llamar a los directores de los principales medios de comunicación de nuestro país para asegurarles que ETA era el responsable del atentado. El PP sabía que tambaleaba su victoria en las generales del 14M, por lo que, Aznar y Ángel Acebes, ministro de interior, fueron los encargados de difundir esta “información”. 

Lanzada la información a los medios de comunicación, nadie dudó de la versión del gobierno. Quien iba a pensar que el presidente de un país engañaría a su gente con información tan sensible. Sin embargo, y tras creer en un primer momento al Gobierno, pronto se descubrió que había cosas que no encajaban.  

Arnaldo Otegui, exmiembro de la rama política de ETA y miembro de EH Bildu, declaró que no asumían la autoría del atentado. Y el mismo 11 de marzo de 2004 se encontraron indicios, como el modus operandi seguido para realizar el atentado, los detonadores que se encontraron en una mochila en el Pozo o una cinta con versículos en árabe, de que los causantes del atentado podían pertenecer al Estado Islámico, Al Qaeda.  

«Acciones indiscriminadas contra la población civil y contra los trabajadores que acuden a sus centros de trabajo son absoluta y contundentemente rechazadas por la izquierda abertzale.»

Arnaldo Otegui. Fuente: El País

Aún así, el Gobierno y medios como el ABC y El Mundo siguieron defendiendo a capa y espada que ETA fue el autor del atentado. A partir de este momento, parecía que al Gobierno únicamente le interesaba evitar que se relacionase el atentado yihadista con sus relaciones internacionales en Irak. Para así, según pensaban ellos, tener más opciones en las elecciones generales que tendrían lugar 3 días después del atentado

Ante esta situación y debido a que estas informaciones no fueron tratadas de la misma manera por el Gobierno y algunos medios, la gente empezó a dudar y tuvieron lugar manifestaciones masivas en las que se rechazaron los ataques y se exigió saber la verdad al grito unísono de “¡Quién ha sido!”. 

Periodistas que apoyaron la teoría de la conspiración del 11M 

En esa época aún no había RRSS por lo que los bulos llegaron de los medios de comunicación. Esta sucesión de fake news dio lugar a lo que conocemos como teoría de la conspiración del 11M

Yo acuso de Pedro J. Ramírez. Wikimedia Commons

El respaldo primordial a las teorías de conspiración provino del diario El Mundo, bajo la dirección del periodista Pedro Jota Ramírez. El exdirector del periódico apoyó firmemente la supuesta conexión de ETA con los atentados. Incluso redactó un artículo en 2009 titulado «Yo acuso», donde señalaba a policías y jueces de encubrir evidencias.

En el contexto de TVE, el periodista Alfredo Urdaci fue director de informativos y responsable de la selección de contenidos junto a José Antonio Sánchez. Urdaci también condujo el especial informativo de la noche electoral del 14 de marzo. Una decisión destacada fue la prohibición de emitir una entrevista exclusiva con el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, realizada por Lorenzo Milá poco después del atentado, cuestionando la autoría de ETA. Aunque esta entrevista nunca se emitió íntegramente, RTVE la ha recuperado con motivo del aniversario.

Asimismo, Federico Jiménez Losantos, fue otro actor mediático importante al difundir informaciones provenientes de El Mundo y promover las teorías conspirativas. Losantos criticó al exdirector del ABC, José Antonio Zarzalejos, quien estaba en desacuerdo con dichas teorías, pero quien en los días posteriores publicó información que el Gobierno le proporcionaba. 

El uso de SMS como herramienta de movilización 

Elección de voto en las generales del 14M de 2004. Wikimedia Commons

La oposición, al no conseguir contrarrestar la narrativa del Gobierno, optó por difundir un mensaje a través de SMS, animando a los ciudadanos a salir a las calles y dirigirse a la sede del Partido Popular para denunciar la campaña informativa oficial. La difusión masiva de estos mensajes de texto desencadenó una movilización sin precedentes que contribuyó a la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del 14-M. 

A pesar de las pruebas que señalaban claramente al Estado Islámico, Ángel Acebes mantuvo abiertas durante más de 48 horas dos líneas de investigación. Aunque no debieron hacerlo tan mal, ya que la incertidumbre sobre la autoría del atentado y la posible implicación de ETA persistieron incluso años después, alimentadas por medios de comunicación afines al Partido Popular y miembros del partido de Génova. Esto refleja que, a día de hoy, la desinformación en el periodismo español está más que presente. 

La verificación y veracidad de las noticias, el principio de las fake news 

Los esfuerzos emprendidos por el Gobierno de Aznar para sostener la versión inicial de los ataques del 11M, junto con su promoción por parte de varios medios de comunicación a pesar de las pruebas que indicaban lo contrario, podrían ser considerados como la primera gran operación de desinformación llevada a cabo en España.

Gobierno del PP en el año 2004. Wikimedia Commons

Al mismo tiempo, la respuesta ciudadana desencadenada a través de mensajes de texto, a pesar de las limitaciones tecnológicas de la época, representó el primer ejemplo de cómo la población pudo organizarse y compartir información al margen de los canales mediáticos convencionales. 

Siguiendo estas palabras, los sucesos posteriores al 11M marcaron el inicio de la era posverdad, donde la tecnología puede difundir mensajes y moldear la opinión pública. La desinformación del periodismo español junto con la desinformación promovida por el gobierno, sentaron las bases para la polarización y las campañas de desinformación actuales.

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