REPORTAJE | La DANA que azotó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024 puso a prueba no solo los sistemas de emergencia y la infraestructura urbana, sino también los modelos de producción informativa. En ese contexto, el periodismo móvil se consolidó como una herramienta fundamental en la cobertura en tiempo real de los efectos de la emergencia climática. Todo ello para proporcionar a la ciudadanía información inmediata, verificada y cercana.
El periodismo móvil se basa en el uso de móviles u otros dispositivos portátiles para capturar, editar y difundir contenido desde el lugar de los hechos. Su uso ha crecido en los últimos años tanto en redacciones como en entornos educativos y ciudadanos. Además, ha demostrado una gran eficacia en coberturas de desastres naturales, donde el acceso de los medios tradicionales puede verse limitado.
Un fenómeno informativo a pie de calle
Durante la DANA, el acceso a la información no sólo fue limitado, sino también decisivo. Con las comunicaciones colapsadas y los accesos físicos bloqueados, el periodismo tradicional tuvo que apoyarse en la agilidad y la inmediatez del periodismo móvil.
Silvia Tormo, directora del periódico comarcal El Meridiano, recuerda cómo el teléfono móvil se convirtió en la herramienta esencial para informar, y también para ayudar, en medio del caos. “Los móviles fueron, la verdad, fundamentales. Fue todo muy rápido”, relata. Ante la falta de alertas oficiales y con los accesos cortados desde Valencia, la redacción se sostuvo gracias a los vídeos y mensajes que los propios vecinos enviaban.
El papel de la ciudadanía fue crucial: “Hubo gente incluso que nos enviaba vídeos de dónde estaban para ver si nosotros podíamos hacer algo», cuenta. «Ya no solo era informar, era ayudar en la máxima expresión”, señala Tormo, destacando la dimensión humana que tomó el trabajo periodístico en esos momentos críticos.

Información ciudadana con contexto profesional
La directora también advierte sobre el riesgo de desinformación, muy presente en redes sociales durante esos días. “No se puede comparar una persona que está allí grabando, que es afectado, con un periodista que realmente contextualiza esa situación”, afirma. Y es que el periodismo móvil no sólo implica captar imágenes; exige interpretar, contrastar y transmitir con responsabilidad.
Con los accesos físicos imposibilitados, el equipo de El Meridiano se organizó a distancia. “Nos dividimos las poblaciones y hablamos con las fuentes municipales y con los vecinos que conocíamos», explica. Pero incluso eso tuvo un límite. “A las doce, todos los teléfonos apagados, no había cobertura. Estaba todo totalmente parado”, cuenta.
La experiencia dejó claro que el periodismo móvil, bien empleado, no solo informa: conecta, organiza y puede salvar vidas. En palabras de Tormo, se trató de una cobertura en la que “nos fuimos organizando municipio a municipio, hablando con nuestras fuentes de forma constante, que a veces costaba”. En medio de la tormenta, el móvil fue más que un dispositivo: fue un puente entre la incertidumbre y la verdad.
Fotoperiodismo entre el barro y la empatía
Cuando las lluvias azotaron Valencia, no solo se desbordaron los ríos y calles. También afloraron historias de pérdida, solidaridad y resistencia que solo un ojo atento y respetuoso puede captar. Gianmarco Benedetto, fotoperiodista italiano afincado en España, estuvo allí, cámara en mano, y muchas veces, móvil en mano, documentando con humanidad el desastre que dejó la tormenta.
“Yo tengo una manera de hacer foto que es bastante empática y cercana a la gente”, explica Benedetto. Su método se aleja del sensacionalismo: duerme con los voluntarios, ayuda en las tareas de limpieza y no fotografía hasta que se ha ganado la confianza de las personas. “Desde el momento uno, me fui a dormir con los voluntarios… quería estar en el barro y ayudar”.
En tiempos en que cualquiera puede registrar imágenes con un smartphone, Benedetto subraya la diferencia entre un testimonio y el trabajo de un periodista. “Un fotoreporter no es lo mismo que un testimonio”, dice. La clave está en mantener una distancia que permita narrar desde un tercer punto de vista, sin perder la sensibilidad hacia quienes sufren.
Documentar con respeto
El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta esencial del periodismo moderno. No solo por lo práctico que resulta, sino por su capacidad de romper barreras. “Muchos compañeros utilizan el móvil en lugar de una cámara. Nos ayuda a acercarnos más a la gente… no se hace tan raro como sacar un cacharro de estos y metérselo delante de la cara” (refiriéndose a una cámara de fotos), cuenta Benedetto.
En sus días recorriendo la zona afectada, nadie le negó una foto. “Nadie, nadie, nadie me ha dicho que no quería que le hiciera foto”, afirma, orgulloso de haber ganado la confianza de las personas no con un objetivo agresivo, sino con respeto y humanidad. “A todo el mundo le gusta ser fotografiado, y más si las fotos salen buenas… pero, sobre todo, hay que respetar a las personas que se fotografían, porque nos abren su historia, su corazón”, afirma.
Así, en un contexto de devastación, Gianmarco Benedetto demuestra que el periodismo móvil, cuando se ejerce con ética y empatía, no solo capta imágenes: da voz a quienes, entre el lodo y la pérdida, aún tienen algo que contar.
Conclusión: el periodismo móvil complementa, no sustituye
La experiencia de la DANA en Valencia ha demostrado que el periodismo móvil no es una moda pasajera. Es una herramienta consolidada que complementa al periodismo tradicional, especialmente en contextos de emergencia.
La combinación de testimonios como el de Silvia Tormo y Gianmarco Benedetto reflejan la diversidad de enfoques que enriquecen la cobertura informativa. Ambos, desde formatos distintos, pusieron sus recursos al servicio del derecho a la información.
En un ecosistema donde la velocidad y la veracidad son igual de importantes, el periodismo móvil se posiciona como un recurso imprescindible. No sustituye al periodismo profesional, lo potencia. Y cuando se utiliza con ética y formación, como ocurrió durante la DANA, demuestra su verdadero valor: acercar la noticia al ciudadano.







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