ENTREVISTA | Tras la llegada de internet y su integración como herramienta de uso activo para los medios de comunicación de masas; numerosos intelectuales de la materia se plantearon este fenómeno como la primera fase para el despliegue de la nueva edad ciberdemocrática. Una sociedad conectada implicaría que por primera vez el poder de la información iba a residir de manera efectiva en el pueblo, que podría ejercer este derecho sin limitaciones. Sin embargo, este ideal ciberdemocrático más específicamente “ciberanarquista”, tiene su base en la concepción ideal del individuo como un ser capaz de acceder a la información, evitando el sesgo propio de los medios tradicionales, habitualmente sospechosos de favorecer una inclinación política determinada. Eva Campos nos ayudará a comprender mejor el fenómeno digital conocido como ciberdemocracia y sus consecuencias respecto a la sociedad actual.

Campos trabaja como profesora de periodismo en la Universidad de Valladolid, donde comenzó a impartir clase tras obtener un doctorado en ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid, su alma máter.
¿La ciberdemocracia perfecta es una utopía?
Los alegatos a favor de los principios ciberdemocráticos pueden alcanzar a ser en gran medida convincentes; pero no debemos alejar nuestra mirada del hecho de que un buen proveedor de contenidos en redes sociales intentará relacionarse con individuos de calidad similar. Este proceso es conocido como el principio de la “transferencia de procesos” donde los sectores afines desarrollan procesos afines, susceptibles de ser imitados y aprovechados. Por tanto, bajo esta premisa, la responsabilidad de crear contenido diverso y veraz recae sobre los propios consumidores-productores; que antes correspondía a los medios tradicionales y a las instituciones privadas y públicas de la nación. Además, si el rumbo hacia el futuro continúa por el sendero actual la red hiperdemocrática corre el riesgo de convertirse en un “trastero” universal de trolls, spam, rumorología de todo tipo y ciberlobbíes.
Entonces la red actual presenta una simetría perfecta de información.
Sí y no. Me explico, en el panorama presente la red se ha llenado de, llamémoslo “jovencitos” que piensan que su opinión es más válida que la de un profesor universitario. Es por eso que existen cientos de millones de bloggers en todo el globo (a excepción de Corea del Norte, porque allí no tienen internet); que se dedican esencialmente a hablar de sí mismos alegando ejercer la ciberdemocracia. Estos usuarios suelen contar con un gran número de seguidores en sus redes sociales y por ello creen que su parecer es más interesante que los juicios recapacitados por un profesor, analista o periodista con experiencia. Es aquí donde reside el principal problema en relación a la simetría de información; aunque todos los usuarios pueden recibir y publicar contenidos, no siempre son veraces o adecuados a la realidad; sino una mera interpretación de individuos sin conocimientos o experiencia en el campo.
¿En eso consiste el ciberfascismo?
En primer lugar, hay que diferenciar entre la evolución teórica de internet y su puesta en práctica. El ciberfascismo es el resultado de la discrepancia entre ambas. Puesto que la democratización de internet está amenazando seriamente la cultura; deberían existir ciertos límites o reconocimientos globalizados para tratar de subsanar algunos comportamientos en internet como la existencia de la pornografía o las apuestas. El fin último es crear fuentes fiables encarnadas por quienes se sitúan en una altura cultural más elevada.







Deja un comentario