
La periodista ciudadana Zhang Zhan / Twitter
REPORTAJE | En China, bajo la dirección de Xi Jinping, todos los medios de comunicación, incluso la prensa y la publicidad del pueblo, deben cumplir con los requisitos del partido. Así, los periodistas ciudadanos deben evitar publicar información contraria al régimen en un país en el que hay una normalización de la censura informativa.
Tres casos de censura
El pasado 28 de diciembre de 2020, se produjo la detención de Zhang Zhan, exabogada y periodista ciudadana condenada a cinco años de cárcel por informar sobre el brote de coronavirus en Wuhan, lugar en el que comenzó la pandemia y desde el que estuvo en febrero retransmitiendo sus experiencias.
La organización Chinese Human Rights Defenders (CHRD) recoge que según el escrito de acusación, lo que estaba haciendo esta periodista era «enviar información falsa a través de textos y vídeos por WeChat, Twitter y YouTube», al mismo tiempo que «especuló maliciosamente sobre la epidemia de Covid-19 en Wuhan». El Nuevo Tribunal de Distrito de Shanghai Pudong detuvo a Zhang Zhan por «provocar peleas y crear problemas», asegura esta organización.
El caso de Zhang Zhan no ha sido el único a raíz del cual observamos como las autoridades chinas atacan a los ciudadanos periodistas. Prueba de ello fue la desaparición de Fang Bin y Chen Qiushi, tras realizar denuncias sobre el coronavirus en redes sociales. Ellos pretendían mostrar la verdad de todo lo que estaba ocurriendo en Wuhan, publicando vídeos en internet y compartiendo fotos y vídeos dramáticos del epicentro del brote.
El periodismo ciudadano se caracteriza por la democratización de las herramientas comunicativas, las cuales poseen los ciudadanos con las que pueden crear elementos informativos. De esta forma, en el momento en el que comienza la pandemia aumenta el número de periodistas ciudadanos en China, para cubrir todo lo relativo al desarrollo de acontecimientos del Covid-19 y publicarlos en redes sociales, creando contenido con móviles u otros dispositivos de uso común.
Represión y censura informativa
Sin embargo, desde que Xi Jinping llegó al poder en 2012 los medios de comunicación han estado al servicio de la propaganda del régimen más que nunca. Para poder informar, los periodistas ciudadanos deben contar con una acreditación oficial. Según afirma Zhang Keke, el abogado defensor de Zhang Zhan, “en otros países hay libertad de expresión y prensa, pero en China no es igual”. También, nos dice cómo “Zhang Zhan quiso ayudar a la gente de Wuhan, ella quiso entender su sufrimiento y dejar que el mundo exterior supiera que pudieran evitar este tipo de crisis e incluso mejor”, según confirma su abogado para una entrevista a FRANCE 24.
«Zhang Zhan quiso ayudar a la gente de wuhan, ella quiso entender su sufrimiento»
Sin embargo, la censura de los periodistas ciudadanos no es nueva en la pandemia. Muchos chinos que sufren o son testigos de la violencia policial, la extorsión o la injusticia en su país utilizan internet como vehículo de denuncia, pero el precio por publicarlo en las redes es bastante caro, ya que pueden ser condenados y sentenciados por las autoridades.
Por ejemplo, Wang Wusi, ingeniero de sistemas y periodista ciudadano, crea blogs con artículos en los analiza las decisiones de las autoridades, pero todos ellos suelen ser borrados porque no son aceptados por el gobierno, a pesar de que no son textos subversivos.
Además, China es el país que más periodistas encarcela, pues hasta 2021, contando periodistas y periodistas ciudadanos condenados a prisión, asciende el número a 119 individuos. Seguramente, todos ellos han sido consecuencia de la represora maquinaria del gobierno chino, que actualmente sigue silenciando las voces disidentes.
ONG’s se pronuncian contra la censura
Amnistía Internacional o la ya mencionada Chinese Human Right Defenders (CHRD), entre otras, se han mostrado en contra de la censura y la represión informativas ante estos casos de arrestro y desapariciones que ha llevado a cabo el gobierno chino.
Hoy en día, apenas pueden emitirse críticas constructivas en China por parte de estos ciudadanos que alzan la voz de muchos, pues como asegura la organización defensora de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) en uno de sus informes, «la detención de Zhang Zhan refleja que la lucha contra el coronavirus no ha desviado un ápice al Gobierno chino de su campaña general en curso para reprimir todas las voces disidentes y su asalto implacable a la libertad de expresión».







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