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Los problemas éticos que afronta el periodismo inmersivo

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3–5 minutos

OPINIÓN | El periodista siempre está en constante innovación, siempre buscando nuevas de maneras de estar en el lugar y momentos adecuados para contar una historia. Una de las maneras que, gracias al entorno de apogeo de nuevas tecnologías en general y al desarrollo de los smartphones en particular, se ha potenciado durante los últimos es el denominado periodismo inmersivo. Este término acuñado por la periodista Nonny De la Peña y lo definía como una manera de involucrar directamente al usuario en la historia. “Cuando estás dentro de algo tienes la sensación de que algo está realmente pasando. Caminar dentro de un entorno te hace sentir que estás ahí, que estás formando parte de algo”.

Nonny De la Peña explica qué es el periodismo inmersivo

El periodismo inmersivo es aquel que se nutre de tecnologías, como la realidad virtual o la imagen 360 grados, para emerger al usuario en la historia. Hunger in Los Angeles, presentado por De la Peña en 2012, fue el primer formato de periodismo inmersivo. Dicho proyecto consistía en la recreación a través de la realidad virtual del momento en el que un hombre entra en coma diabético mientras hace cola en una iglesia de Los Ángeles. Sin embargo, ya desde el primer momento con la primera obra conocida de periodismo inmersivo, estas nuevas formas de narración trajeron consigo problemas éticos. Si el objeto del periodismo es representar la realidad, ¿cómo se podía recrear una escena tal y como ocurrió sin caer en interpretaciones ni invenciones de aquel que la dibuja? ¿Se comportaron igual los testigos cuando surgió el incidente? Una de las grandes desventajas que surgen en torno al periodismo inmersivo es que en el escrito la elipsis forma parte del relato. Es la tarea del autor trabajar en base a los datos que tiene y construir un relato que pueda prescindir de los que no cuente. Sin embargo, la omisión de datos no puede ser concebida en el periodismo inmersivo porque la representación de los hechos debe mantenerse fiel a la realidad, incluyendo inevitablemente los detalles de esta.

Durante los años posteriores y hasta nuestro días, el periodismo inmersivo se consolidó y cada vez fueron más medios los que usaban esta nueva forma de narrar su manera para contar determinadas historias. En el año 2015, el periódico estadounidense New York Times lanzó al mercado la aplicación NYT VR, una app basada en la exposición de contenidos utilizando la imagen en 360 grados. “Decidimos desarrollar esta nueva forma de relatar la realidad porque creíamos que era una manera de conectar con la gente cuyas vidas quedan muy lejos de la nuestra”, afirmaba Jake Silverstein, editor del New York Times, en el rotativo americano. Desde entonces, se llevaron a cabo proyectos de diversos ámbitos: una misión al planeta enano Plutón, una expedición a la Antártida, la decodificación del idioma de los delfines y las ballenas; pero también, otras realidades como la guerra.

The Displaced fue el primero de los reportajes que creó The New York Times utilizando tecnología de realidad virtual. Es una sobre los refugiados de guerra y cómo más de treinta millones de niños en el mundo se ven en esas condiciones. Precisamente es a través del relato de tres de ellos como se cuenta esta historia. Esto ocasiona otro debate en base a que sean unos menores los protagonistas de la información. En primer, lugar por su vulnerabilidad; y en segundo, por su derecho a la privacidad. Silverstein, autor de esta historia, se justificaba a sí mismo alegando que la realidad virtual era el formato idóneo para llevar a cabo proyectos como ese que hablan de sentimientos de empatía y de comunidad. Sin embargo, diversas asociaciones cuestionaban si los niños tenían la suficiente madurez como para afrontar un tema tan serio como el que expone esta historia. ¿Se deben, además, dar los datos personales de los protagonistas de la historia? ¿Deberían estos de ser acompañados por sus padres o tutores legales? ¿Puede resultar una historia coherente ofreciendo el periodista únicamente la visión de alguien que todavía no ha alcanzado la mayoría de edad?

The Displaced, uno de los primeros reportajes en realidad virtual del New York Times

Los límites del periodismo inmersivo surgieron desde el primer momento en el que este se concibió como tal. Ningún formato está libre de cuestionamientos que esclarezcan las fronteras éticas y la conducta profesional que el periodista ha de seguir. Conforme surgen nuevas maneras de narrar, lo hacen también este tipo de preguntas. La representación honesta y exacta de los hechos cobran más importancia y resultan más difícil de establecer a medida que surgen estas nuevas narrativas. Según se desarrollan estas es el deber del periodista adaptar esos mismos principios por los que se rige el periodismo.

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