ENTREVISTA | Las redes sociales, se han convertido en el foco de la vida social de la población. Es aquí donde se viene desarrollando desde hace unos años las relaciones entre individuos y la necesidad por compartir sus gustos y pensamientos. Por ejemplo, Twitter es una de esas redes con la que la gente se siente más cómoda. Sin embargo, tal ha sido su avance y crecimiento, que la información también se mueve por ellas y existe un extrema necesidad por parte de los medios de comunicación en incluirse en este mundillo. A la vez, juegan contra las famosas fake news y el periodismo ciudadano, dos de los mayores enemigos del periodismo ya que, gracias a las redes sociales, se les ha concedido una serie de herramientas con las que es más sencillo competir y llegar a un público más amplio.
Las plataformas digitales no son las únicas protagonistas en esta nueva etapa. Hay que destacar el importante papel del transmedia, ya que se encarga de distribuir las historias a través de diferentes canales y donde la colaboración activa del usuario es fundamental para desarrollar esta narrativa.
Hemos de reconocer los beneficios que nos brindan las redes sociales. Nos mantienen conectados cada segundo a la realidad, pero ¿son el medio más adecuado para trasladar información rigurosa y veraz? ¿Se puede llegar a difuminar el mensaje del periodista con la participación activa del lector? ¿Es la narrativa transmedia un terreno en el que el periodista se puede dejar llevar y desembocar en el sensacionalismo?

(Fuente: propia)
Mediante la aplicación “X”, anteriormente y más conocida como “Twitter”, abordaremos cómo el periodismo está asentando en la red social a través de los famosos hilos y comprobar si realmente se puede desarrollar esta actividad como lo hacían los medios de comunicación tradicionales. Además, comprobar cómo juega con el transmedia, responder a las anteriores cuestiones y con ello, verificar si existe una buena praxis de la profesión en la actualidad.
Enrique Vaquerizo Domínguez, docente especializado en Comunicación y periodista transmedia, nos dará una visión global de esta narrativa y cómo lo está sobrellevando el periodismo en la red social citada.
¿Cómo se trabaja el transmedia en «X»?
A pesar de su corta vida en comparación con los medios tradicionales, las redes sociales comenzaron a desarrollarse a principio de los años 2000 como “un canal de comunicación que ha servido a las empresas y usuarios para conocer y conectar con todo tipo de personas”, según explica en su blog María Garnacho, Especialista en Marketing Digital. Sin embargo, a medida que ha pasado el tiempo y según las demandas de los consumidores, han evolucionado. Con la integración de nuevas funciones y una continúa digitalización de los contenidos, el periodismo se ha visto en la necesidad de aprovechar la oportunidad y de integrarse en este nuevo espacio para reinventarse y no perderse entre los miles de canales que conforman estas empresas digitales.
En esta fase de adaptación, la transmedia juega un importante papel. Pero ¿qué es el transmedia y por qué es importante en la ejecución de los contenidos informativos? ¿Cómo se desarrolla en aplicaciones como “X”?
Enrique Vaquerizo Domínguez es doctor en Ciencias de la Información, licenciado en Periodismo e Historia, especialista en Comunicación Corporativa y profesor de la asignatura “Periodismo Transmedia» en el Máster de Periodismo Digital y de Datos de la Universidad de Nebrija. Abordará el importante papel que toma el transmedia dentro de los medios de comunicación y cómo este trabaja en ellos. Se trata de una técnica para diseminar contenidos con dos elementos fundamentales: la narrativa y el prosumidor.
Periodismo sumergido en «X»
“X” se ha convertido en uno de los nuevos medios de comunicación por excelencia gracias a sus 280 caracteres. Aunque para muchos pueda parecer un número limitado, nada más lejos de la realidad. La plataforma permite ampliar el número a través de los famosos hilos de Twitter, por lo que contar historias ya no será un problema. Es adecuado destacar el famoso relato que protagonizó el guionista y dibujante de cómics Manuel Bartual en la red social en 2017.
“Todo está bien” es una épica historia de Twitter en la que el dibujante dejó el papel y el lápiz para contar sus misteriosas vacaciones. Todo resultó ser producto de su imaginación. Sin embargo, la hazaña de Bartual llegó a ser trending topic durante más de 20 horas seguidas, incluso a nivel internacional. En este caso, vemos cómo el elemento transmedia fundamental vuelve a ser la audiencia a partir de los retweets y comentarios. También surgieron memes que llegaron de la mano de empresas como Netflix, Movistar +, HBO España, …
Como la literatura de Bartual, existen innumerables ejemplos sumergidos en la red social. El problema se desencadena cuando este tipo de narrativas pueden confundirse y difuminarse con relatos periodísticos que sí conforman una realidad. Esto podría llevar a la confusión del lector. Actualmente, vivimos en una época en la que los contenidos deben ser audiovisuales, atractivos e inferiores a 30 segundos. Si no, nos arriesgamos a perder audiencia.
¿Periodismo o literatura?
En esta carrera por lo viral y efímero, no solo el periodista debe ser consciente del papel que ejerce, sino que el lector aprenda a diferenciar los relatos de las noticias. Volviendo al hilo de Bartual, al principio es complicado distinguir si se trata de una historia real. Sin embargo, según transcurren los días y cómo se desarrollan los acontecimientos es más fácil discernir entre la ficción y la realidad. Historias como estas son fáciles de identificar, pero noticias falsas como la supuesta muerte del cantante José Luis Perales o actualizaciones de la crisis sanitaria del año 2020, son difíciles de reconocer especialmente en situaciones como la pandemia del COVID-19, donde las redes sociales eran el único medio de comunicación de la población y la desinformación se multiplicaba. Por lo que ¿el consumidor es capaz de distinguir la realidad de la ficción?
Clickbait: Modo de supervivencia del periodista
Una de las funciones de la narrativa transmedia es despertar las emociones del lector, lo que lleva a pensar que el periodista puede saltar la barrera y llevar el hecho a un terreno sensacionalista. No obstante, no tiene por qué ser así. El conocido como clickbait, en inglés o cebo, es un elemento del que somos más conscientes desde que existen las redes sociales. Aunque, es una herramienta que lleva bastantes años implantada en los medios tradicionales. Vaquerizo lo denomina capacidad negativa: un modo de supervivencia que utilizan los periodistas y que no tiene por qué ser perjudicial.
Otras puertas al mundo «Transmedia»
El transmedia permite al periodista contar su relato “en trozos que tengan significado por sí mismo”, como nos ha confirmado Enrique Vaquerizo. No obstante, no todas las redes sociales son las más adecuadas para desempeñar una rigurosa y eficaz práctica periodística. Aunque el famoso pajarito (Twitter), sea los más parecido a un periódico, no satisface las necesidades de todos los públicos. Hoy en día, la audiencia demanda contenidos que no duren más de 30 segundos, audiovisuales y atractivos. Plataformas como TikTok e Instagram sí nos pueden proporcionar este tipo de contenidos con un simple “deslizar”. De hecho, el profesor afirma que Instagram es la aplicación más favorable para desarrollar una actividad periodística más amplia.
Como Enrique nos explica, las posibilidades que nos brinda el periodismo transmedia son muy amplias y creativas. Permiten tanto al informador como al lector, utilizar diferentes formatos para tratar y leer noticias.
«Coser» historias tiene éxito en Periodismo
Podemos concluir que las redes sociales son vías excelentes para comunicar hechos noticiable. Por lo tanto, podemos afirmar que se puede hacer periodismo a través de hilos de Twitter. Coser (contar) noticias ahora es más fácil, ya que se dispone de una amplia gama de herramientas para enganchar a un público más variado y especialmente, a las nuevas generaciones. De hecho, podemos afirmar que existen otras alternativas dentro del transmedia para comunicar. Eso sí, como periodistas debemos educar a nuestras audiencias y que sepan distinguir entre la realidad y la ficción.
Junto el transmedia, este «nuevo periodismo» cobra mayor sentido. Un elemento que permite conectar una sola historia a través de varios canales y la relevancia que cobra el usuario. Además, da un aire fresco a los viejos medios que luchan cada día por sobrevivir. Una combinación que permite que el periodista sea consciente de las herramientas que tiene para elaborar un periodismo de calidad y diferente.







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