ARTÍCULO| La digitalización nos ha ido conduciendo a un nuevo modo de hacer periodismo. Las noticias viajan a una velocidad vertiginosa, pudiendo llegar a un inmenso número de lectores en milésimas de segundo. Desde cualquier dispositivo electrónico con acceso a la red, es posible tomar conciencia de este periodismo cada vez más frenético y volátil. Inmerso en este nuevo ritmo imparable, parece que el periodismo corre el riesgo de alejarse de uno de sus principales objetivos. Se muestra, a mis ojos, cada vez más preocupado por la forma de alcanzar un mayor número de usuarios y más distanciado de su función social. Es por eso que hay que apelar a la responsabilidad social del periodismo digital.
Luis Castellanos, filósofo e investigador del lenguaje, se dedica a crear conciencia de las palabras como herramienta para el progreso. He encontrado en sus palabras una reflexión aplicable al mundo del periodismo digital que no quisiera pasar por alto. “Las palabras forjan nuestra capacidad de ver el mundo”, afirma en una entrevista realizada por El País. Basta con pensar en el gran alcance que pueden llegar a tener hoy en día los medios digitales para entender la enorme responsabilidad del periodista.
El periodismo: herramienta para la construcción del imaginario social
El periodismo es determinante para la construcción del imaginario colectivo. En mi opinión, más aún de lo que solemos pensar. Los mensajes que llegan a nosotros a través de los medios de comunicación afectan sustancialmente a nuestra forma de entender la realidad. Es por eso mismo que creo firmemente en su papel como creador de conciencia social. Sin embargo, ¿Cómo puede el periodismo contribuir a crear una visión social más justa en todos y cada uno de nosotros?
En primer lugar, para crear conciencia en sus lectores, considero imprescindible que los propios periodistas tomen conciencia. Recuperando en este punto a Luis Castellanos, deben tomar conciencia de la importancia de su lenguaje, de sus palabras. En definitiva, deben analizar no solo los mensajes que construyen, sino también el impacto que estos pueden tener sobre las personas.
Acerca del poder del lenguaje
El lenguaje es la materia prima del periodista, y a su vez, el mejor de los elementos educativos. Bajo mi punto de vista, actualmente se le otorga la mínima importancia al verdadero impacto que puede tener en la sociedad un lenguaje periodístico descuidado o mal empleado. Quizás muchos de los problemas del periodismo actual tienen sus raíces en esta cuestión.
Como estudiante de un Grado en Periodismo, he notado que se enseña muy poco a utilizar las palabras de una manera consciente y justa. Aprender a manejar las nuevas tecnologías ocupa gran parte de nuestro aprendizaje año tras año, pero para saber movernos bien en el mundo del periodismo digital es todavía más importante que entendamos que nuestras palabras pueden ser tanto salvavidas, como armas.
Las palabras construyen historias y una historia puede salvar tu vida. Por lo tanto, las palabras salvan vidas.
Luis Castellanos
Deshumanización de la información
Entre tanto manejo de datos, muchas veces el peligro está en que se nos escapen los problemas reales que se esconden tras ellos. La masificación informativa ha acabado por propiciar que, por ejemplo, detrás de las cifras de desempleo, cada vez veamos menos al desempleado. Hemos pasado a ser un número en muchos sentidos.
La tecnología es una gran facilidad que, en mi opinión, no estamos sabiendo aprovechar. Debería volcarse mucho más en reflejar la realidad social y crear conciencia. Para ello, resulta imprescindible generar empatía en el receptor de la información y no hay otra forma mejor de hacerlo que no sea humanizando el mensaje.
Bajo este pretexto han surgido ya algunas iniciativas que recuperan esa responsabilidad social del periodismo digital. Es el caso de Periodismo Humano, un nuevo proyecto social en forma de medio digital que pretende significar un verdadero cambio “en el panorama actual de los medios”. Dirigido por el fotoperiodista Javier Bauluz, su objetivo no es otro que aportar “una mirada alternativa y humanizada al mundo de la comunicación”
Periodismo más humano para lograr un mundo más justo
El cuidado del lenguaje es imprescindible en todo medio de comunicación. Abundan los titulares y discursos escritos sin conciencia de las palabras y, por lo tanto, sin conciencia social. Diariamente podemos encontrar en la prensa términos y expresiones utilizados de una forma dañina e inhumana que acaban por calar en el imaginario social. Inconscientemente, acabamos por absorber o normalizar ciertos mensajes que nos alejan de alcanzar en un futuro un mundo más justo e igualitario.
En este sentido, considero imprescindible centrar toda pieza periodística en las personas. Solamente transmitiendo al lector que los hechos que se relatan afectan directa o indirectamente a la gente, se puede generar empatía. Los desahucios, el paro, y muchas otras cuestiones debatidas en política, en realidad son problemas sociales: son la realidad de personas que muchas veces quedan en un segundo plano.
El peligro de mensajes ideologizados o politizados
El cuidado del lenguaje es imprescindible en todo medio de comunicación. Abundan los titulares y discursos escritos sin conciencia de las palabras. Diariamente podemos encontrar en la prensa términos y expresiones utilizados de una forma dañina e inhumana que acaban por calar en el imaginario social. Inconscientemente, nos llevan a absorber o normalizar ciertos mensajes que nos alejan de un mundo más justo e igualitario.
Uno de los verdaderos peligros del mensaje periodístico, a mi parecer, es que este se politice. Una noticia ideologizada o politizada se aleja, inevitablemente, de sus fines sociales. No entra en la raíz del problema, sino que se queda en la superficie defendiendo, meramente, un punto de vista determinado.
Algunos ejemplos
Ejemplo de esta politización del mensaje es el caso de la generalización en prensa del término “MENAS”. No ha dejado de ser una manera sutil de criminalizar a un colectivo vulnerable a través de la deshumanización del lenguaje. Se trata de una palabra que han dotado de un significado esencialmente negativo, pero que esconde la realidad de niños en riesgo de exclusión.
Otro ejemplo recurrente lo encontramos en el tratamiento mediático de los casos de supuestos abusos sexuales. Hemos llegado a ver justificaciones encubiertas e incluso cuestionamientos y culpabilización hacia la propia víctima. Un mensaje poco cuidado por parte del periodismo puede llegar a nublar algo tan real e imprescindible como la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
“La noche que arruinó la carrera de Santi Mina”, titulaba el ABC una noticia sobre el juicio por supuestos abusos sexuales del futbolista. Santi Mina arruinó su propia carrera con sus actos. Actos que, a su vez, causaron daño en una víctima de la que este diario parece haberse olvidado. Radio Marca apuntaba, por su parte, un gran “mazazo a su carrera deportiva”. Para este medio, lo más importante a destacar no es la gravedad de lo que se le acusa, sino su futuro como futbolista.
¿Qué debe cambiar?
Es necesario un análisis profundo de los mensajes que se transmiten en millones de titulares que cada día recorren la red. Es necesario para que el periodismo pueda continuar siendo, en esta nueva era digital, el cuatro poder de toda democracia. Para que pueda continuar siendo defensor de injusticias, promotor de derechos y movilizador de causas sociales. La responsabilidad social del periodismo digital es, definitivamente, ayudar a construir un mundo más justo y más humano.











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