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La presencia en el periodismo inmersivo

Avatar de Manuel Chamorro Mora
829 palabras
4–5 minutos

OPINIÓN | El año 2011 fue el punto de salida de lo que hoy se conoce como periodismo inmersivo. El proyecto Hunger in Los Angeles (2011), de la periodista e investigadora de la Universidad del Sur de California Nonny De la Peña, simuló una crisis diabética de una persona que aguardaba cola en un comedor social. El espectador podía visualizar y recorrer el entorno desde una perspectiva en primera persona que le permitía comportarse como si formase parte íntegra del video.  

Desde ese momento, la evolución de la inmersión en la narrativa periodística ha aumentado considerablemente con el paso de los años. En tiempos de cambio tecnológico, el periodismo se ha visto obligado a reinventar la forma de contar historias para sintonizar con la sociedad del presente y del futuro. Así pues, la tecnología inmersiva emerge como la gran apuesta de muchos medios de comunicación en su afán de acercar los hechos noticiosos a la ciudadanía. 

Para ello, la presencia es parte y forma fundamental a la hora de trasmitir al espectador la sensación de encontrarse en un entorno que no es real, pero en el que es capaz de responder como si lo fuera. Sin embargo, si se quiere lograr una experiencia narrativa satisfactoria, la mera grabación de imágenes no es suficiente. En este sentido, las investigadoras de Medios de Comunicación de la Univeridad Carlos III de Madrid María José Benítez y Susana Herrera enumeran cinco buenas prácticas a tener en cuenta a la hora de crear un contenido periodístico inmerisvo con una presencia potente. 

Representar un entorno realista y con profundidad espacial 

Elegir correctamente los elementos que se quieren mostrar, así como la forma en la que estos se comportan en el plano, es indispensable para generar la sensación de inmersión. Para ello, es recomendable, siempre que sea posible, dotar de profundidad espacial al entorno donde se produce la acción; un aspecto que se adquiere de la narrativa audiovisual más tradicional. En este sentido, María José Benítez indica que el uso de líneas convergentes, la interposición de elementos, y el uso de volumen y movimiento ayudan a generar una representación más realista del entorno.

 Punto de vista subjetivo

La segunda buena práctica en la narrativa inmersiva consiste en tratar a la cámara como si fuera una persona con un punto de vista subjetivo. Este efecto se logra situando la lente de la cámara a la altura de los ojos del espectador. Además, hay que tener en cuenta que la posición de la cámara con respecto a la mirada del espectador es proporcional a la sensación de alejamiento. En el reportaje Puerto Rico después del Huracán María (2017) publicado por Associated Press encontramos un buen ejemplo de lo que no se debe hacer. En este reportaje inmersivo, la cámara se sitúa a una altura inferior a la de una niña, lo que provoca que el espectador tenga un campo de visión reducido y totalmente diferente al suyo.

Ubicar la cámara en lógica con la acción

En las narrativas inmersivas es muy común que se utilice un formato de grabación esférico de 360º, lo que sitúa al espectador en el centro de la escena con plena capacidad de poder girar la vista hacia donde desee. Erróneamente se da por supuesto que esta cámara debe colocarse en la mitad de la acción; en ocasiones puede producir una sensación de rodeo incómoda para el espectador, que gastará esfuerzos en estar girando la cámara continuamente para poder seguir la historia.

Evitar elementos que evidencien la mediación

La sensación de presencia se rompe si se introducen elementos que evidencian la mediación revelando el artificio de la historia. Existen varios casos en los que se puede interferir negativamente en la presencia de la narración. Errores en las líneas de unión que provocan un fallo de raccord; utilización de sobreimpresiones en forma de rótulos o gráficas que añaden artificiosidad y reducen el realismo del relato; cuando se evidencia el montaje, por eso siempre es recomendando el uso del plano secuencia o la transición por corte; y por último, cuando el espectador ve al equipo de grabación o al equipo técnico dentro de la escena.

 Emplear recursos que fomenten la participación del espectador

En este tipo de narraciones 360º, la participación del espectador se reduce únicamente a poder controlar el punto de vista; por eso es conveniente sacar el máximo partido a la inmersión visual utilizando ciertos elementos dentro de la historia. La interacción con personajes dentro del relato es una forma muy directa de fomentar la participación del espectador. Por ejemplo, miradas a la cámara, gestos o voces.

Por otro lado, existe la posibilidad de representar al espectador dentro de la narración mediante la figura de un alter ego avatar. Para utilizar este recurso con eficacia, se deben tener en cuenta una serie de elementos que dotan de coherencia al personaje. Por ejemplo, coordinar el movimiento del espectador con el del avatar, añadir sombras, dotar al avatar de una apariencia neutral, etc.

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