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¿La IA nos hace más listos o mas tontos?

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1.314 palabras
6–8 minutos

REPORTAJE | Desde finales de 2022, millones de personas han empezado a hablar con inteligencias artificiales como si fueran asistentes modernos. Chatbots como ChatGPT, Copilot o Gemini han pasado de ser curiosidades tecnológicas a nuevos interlocutores cotidianos. Mientras crece su uso, también cambian nuestros hábitos informativos, nuestras conversaciones y, sobre todo, nuestra forma de pensar y razonar.

“Ahora lo primero qué hago es preguntarle a la IA. Es rápida y clara. Ahorro mucho tiempo”
Ivan Losada, estudiante de 22 años, usa ChatGPT a diario. Lo consulta para escribir ensayos, entender debates sociales e incluso tomar decisiones personales. No es el único.

En el ámbito académico, esta transformación es especialmente visible, cada vez más estudiantes utilizan estos asistentes para resolver dudas, resumir textos o generar ideas. Esto está reconfigurando la forma en que se investiga, se piensa y se escribe. Según diversos estudios como el estudio del MIT media Lab hechos por Zhou & Alarcon en 2024 , los chatbots no solo agilizan procesos, sino que llegan a sustituirlos, por lo que también influyen en la manera en que se construye el pensamiento crítico. Este paradigma se esta estableciendo principalmente en la población más jóven.

Fuente: “¿Qué es y cómo funciona la inteligencia artificial?”, Eduardo Sáenz de Cabezón, YouTube – Derivando (2021)

El auge de las IA conversacionales

Desde su irrupción en el ámbito público, los chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini han experimentado una expansión masiva. Según estimaciones recogidas por MIT Technology Review, el número de usuarios activos de este tipo de herramientas ha pasado de 100 millones en 2022 a más de 1.400 millones en 2025 entre todos los chatbots disponibles al público. Abarcando desde profesionales y estudiantes hasta personas mayores o usuarios sin formación tecnológica específica.

(Elaboración propia)

Los asistentes conversacionales ya no son cosa de películas futuristas. Según datos recientes de Microsoft, más del 60 % de los usuarios en países desarrollados han interactuado alguna vez con un chatbot de IA, según World Metrics. En entornos académicos y laborales, el porcentaje es aún mayor.

Por ejemplo, en el Índice de Tendencias Laborales 2024 (Work Trend Index), elaborado por Microsoft y LinkedIn, se reporta que el  75 % de los trabajadores del conocimiento utilizan IA generativa en su entorno laboral. También destaca que en España un 68 % han adoptado la IA en su rutina laboral, levemente por debajo de la media europea.

Por ejemplo, en el Índice de Tendencias Laborales 2025 (Work Trend Index), elaborado por Microsoft y LinkedIn, se reporta que el 75 % de los trabajadores del conocimiento utilizan IA generativa en su entorno laboral. También destaca que en España un 68 % han adoptado la IA en su rutina diaria, levemente por debajo de la media europea.

Patricia López, ingeniera informática en SICE, comparte su experiencia directa sobre cómo estas herramientas están transformando la manera en que se organizan, buscan información y toman decisiones en entornos profesionales.

Cambios en los hábitos de pensamiento y razonamiento

(Elaboración propia)

El avance y la popularización de las inteligencias artificiales conversacionales han provocado un cambio profundo en la manera en que las personas acceden y procesan la información. Lo que antes implicaba un proceso activo de búsqueda, comparación y análisis, hoy en día puede reducirse a una simple consulta a un chatbot que ofrece respuestas inmediatas y aparentemente fiables. Este acceso fácil y rápido a la información está modificando no solo los hábitos de consumo de contenido, sino también la forma en que pensamos, cuestionamos y evaluamos la veracidad de lo que recibimos.

Según un estudio de Pew Research Center de 2023, más del 62% de los adultos en entornos digitales afirman que confían en las respuestas generadas por inteligencia artificial sin contrastarlas con otras fuentes. Esta tendencia preocupa a expertos en educación, que alertan de que el pensamiento crítico podría verse seriamente afectado si no se desarrollan estrategias de verificación y reflexión.

“Antes tenia qué buscar en Google, comparar varias pestañas, tener que leer todo para encontrarlo. Ahora lo leo directamente de ChatGPT y lo normalmente lo doy por bueno”, dice Iván Losada.

El uso intensivo de IA puede llevar a una forma de pensamiento perezoso, más dependiente de lo externo y menos crítico, esto está creando una generación plana sin capacidad de razonamiento ni pensamiento crítico. Por otro lado también hay quienes lo ven como una oportunidad para aprender más y más rápido, pero esto viene dado de un buen uso de los chatbots, se trata de agilizar procesos, no de sustituirlos.

Ciberdemocracia: ¿una ciudadanía más libre?

La ciberdemocracia plantea una promesa: usar la tecnología para acercar la política a la gente. Con la llegada de la inteligencia artificial, esa idea ha cobrado nueva fuerza. Hoy, millones de personas consultan a un chatbot para entender una ley, tomar postura en un debate o decidir su voto. Todo es más fácil, más rápido… pero también más automático y menos reflexivo.

Por un lado, estas herramientas acercan el conocimiento y pueden hacer que más personas participen en la vida pública. Pero por otro, sus respuestas no son neutrales, están moldeadas por datos, algoritmos y también por quienes los programan dice Victoria Eubanks en su estudio. A veces simplifican tanto la realidad que nos hacen olvidar que la política también es conflicto, duda y resolución. Además, en campañas electorales o debates sociales, la IA puede ser usada para manipular la opinión pública sin que nos demos cuenta: fake news, deepfakes, respuestas sesgadas, todo con apariencia de verdad.

Frente a ello ¿Qué podemos hacer?

Frente a estos riesgos, muchos expertos defienden que la alfabetización digital debe ser un pilar esencial de cualquier sociedad democrática. Aprender a distinguir información verificada de contenidos manipulados es una habilidad clave para no convertirnos en consumidores pasivos de propaganda. En este sentido, proyectos educativos y plataformas de verificación de datos ayudan a contrarrestar la desinformación y a fortalecer la capacidad crítica de la ciudadanía.

Además, cada vez se debate más sobre la necesidad de regular el uso de la inteligencia artificial en procesos políticos, desde la moderación de contenidos hasta la transparencia de los algoritmos que determinan qué información vemos primero. Organismos internacionales como la UNESCO o el Parlamento Europeo ya trabajan en marcos legales y recomendaciones éticas que buscan proteger la integridad democrática sin renunciar a los beneficios de la tecnología. Puedes consultar algunas de estas propuestas en la guía sobre Inteligencia Artificial y Democracia del Consejo de Europa.

¿Qué pasa si la IA sugiere cosas erróneas, sesgadas o manipuladas?

La IA es dependiente de los datos y programas con los que se alimenta y por ende, de quienes están al mando de estos. Cuando existen sesgos, ya sea en los datos o quienes los seleccionan, estos se perpetúan y amplifican, distorsionando la visión de la realidad que presentan.

Fuente: “AI Chatbots: The Misinformation Nightmare”, YouTube – Wall Street Journal (2023)

Conclusión

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse. Pero no solo como herramienta: también como interlocutor, creador, mediador y hasta compañero. De hecho, todavía lo somos conscientes de sus capacidades reales y cómo va a modificar el mundo.

«La aparición de la IA esta a la altura y probablemente por encima, que la de Internet en los 90», explica Helen Toner, exconsejera de OpenAI en una entrevista para El País.

Lo inquietante no es que nos ayude a escribir o a aprender más rápido, sino que se esté convirtiendo en una voz más dentro del debate público, silenciosa pero influyente. Puede convertirse en una herramienta de manipulación masiva, con mucha mas efectividad que la de los medios tradicionales, pues la personalización de la información es mucho mayor. Es una herramienta que tiene doble filo, por un lado los facilita a todos en conocimiento general. Por otro lado nos arrebata nuestra independencia como seres humanos poco a poco, haciendo que cada día pensemos y razonemos menos. Aquí tenemos la reflexión de Guillermo Ochoa sobre el uso de la IA.

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