VIDEOANÁLISIS
Tradicionalmente se ha practicado una regla no escrita en el periodismo: no hablar del suicidio. Se temía que se produjera el denominado «efecto Werther» o «efecto llamada», y que el mero hecho de informar sobre un suicidio indujera a otras personas a acabar con su vida. Este fenómeno se ha aplicado también a otras realidades sociales como la violencia de género o la inmigración.
En el caso del suicidio, la alerta sobre el aumento de trastornos mentales, especialmente a raíz de la pandemia de la COVID 19, los medios de comunicación han cambiado progresivamente su manera de informar sobre este grave problema. En España, se suicida una media de diez personas al día. Gracias a las recomendaciones de los expertos, el suicidio ha dejado de considerarse un tabú y se le está dando mayor visibilidad.
En el caso de la violencia de género, un análisis temporal de los asesinatos de mujeres por violencia de género en España a lo largo de 15 años (2003-2017) ha demostrado que es falso que se produzcan asesinatos en masa a raíz de las noticias publicadas sobre el tema.
Asimismo, el INE confirma que en España es mayor el número de personas que emigran al extranjero, que las que llegan a nuestro país en situación irregular.
Estos datos ponen en cuestión la existencia de un «efecto llamada» real y apuntan en una dirección: hay que informar si se quiere prevenir y ayudar.







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