ENTREVISTA | En el control de realización de un telediario o en el despliegue de unos Juegos Olímpicos, la realidad suele estar acotada por el marco de una pantalla. Durante décadas, el periodismo ha sido una ventana fija, un encuadre decidido por un realizador que dicta qué debe ver el espectador y, sobre todo, qué queda fuera del foco.
Sin embargo, en las plantas de innovación de Radiotelevisión Española, profesionales como Iván López Olmos están derribando esos muros para construir algo distinto, una noticia que no se mira, sino que se habita.
López Olmos, realizador de RTVE con una trayectoria que abraza desde la adrenalina de Río 2016 hasta la precisión de los informativos diarios, se define hoy como un explorador de lo invisible. Su trabajo actual en el área de Innovación y Digital consiste en reescribir el contrato entre el medio y el ciudadano a través de la inteligencia artificial, el vídeo 360º y los entornos virtuales.

La transición del periodismo tradicional al inmersivo supone una revolución en la jerarquía del relato. Al inicio de nuestro encuentro, planteamos a Iván cómo cambia la perspectiva cuando se pasa de los informativos convencionales, donde el espectador mira a través de una ventana fija, a un modelo inmersivo en el que el usuario se sitúa, literalmente, dentro de la escena.
El fin de la ventana fija
Para Iván, la clave reside en la coherencia del formato. «Cuando te pones a pensar en una idea, tienes que ver muy bien el formato en que lo vas a hacer», explica. Ya sea en una pantalla, a través de gafas de realidad virtual o un móvil en 360º, el realizador debe pensar en todas las partes de la escena para lograr algo con sentido. «Todo está muy bien hecho siempre y cuando tenga un porqué».
Esta filosofía del porqué es la que le lleva a descartar el uso gratuito de la tecnología. Para López Olmos, un telediario en 360 grados, aunque técnicamente posible, carecería de sentido narrativo si el objetivo es simplemente contar noticias fugaces. «No tendría cabida, no tendría sentido». En cambio, cuando el objetivo es conmemorar o sumergir, como en su proyecto sobre la 9.ª Sinfonía de Beethoven, la técnica se justifica: un recorrido desde el metro de Madrid hasta el Teatro Monumental que permitía al usuario sentir el trayecto de la historia.
Uno de los mayores desafíos del periodismo inmersivo es la desaparición del atrás. En una entrevista convencional, el equipo técnico, los cables y las luces se agolpan tras la cámara. En el vídeo 360º, todo es protagonista.
Donde nada puede esconderse
«Cuando planificas un rodaje 360º, cuentas con un trípode cuya angulación permite que se esconda solo», revela el realizador. Esto obliga a un ejercicio de honestidad visual extrema. «En la localización tienes que tener muy claro que todo lo que veas tiene que ser válido; no puede haber nada que no valga dentro de la imagen». Es un periodismo genuino y transparente, donde el entorno habla tanto como el entrevistado.
A medida que la IA y los entornos digitales virtuales ganan terreno, surge una duda razonable: ¿estamos informando o creando un espectáculo sensorial? López Olmos es tajante. Aunque el periodismo inmersivo pueda acercarnos más al dolor o a la alegría, la prioridad es la veracidad. «Para informar, al espectador hay que contarle las cosas bien y con veracidad, y ya está».
Ética en la era de la simulación
Como experto en inteligencia artificial, Iván reconoce que la línea entre lo real y lo recreado es hoy peligrosamente fina. En una televisión pública como RTVE, la honestidad y la ética deben ser el estándar más alto. «Nuestro punto de partida debe ser que todo aquello que hagamos tiene que ser para mejorar la información… pero en todo momento no sea simulado ni creemos algo con lo que el espectador pueda ser engañado».
Iván pone un ejemplo claro: nunca usaría la IA para hacer que una noticia de actualidad «quede más bonita» en un informativo. Sin embargo, ve un valor inmenso en la IA para el periodismo de archivo o la reconstrucción histórica. Recientemente, colaboró en una pieza para Teledeporte sobre «el vitaminas«, una historia de ciclistas de los años 50 de la que no existen imágenes. «Contamos la historia a través de la inteligencia artificial, pero sin engañar al espectador». Para evitar la confusión, Iván aplicó un estilo artístico, similar a un cuadro o un dibujo, alejándose del hiperrealismo para que el público supiera, desde el primer segundo, que estaba ante una recreación.
A pesar de su entusiasmo por la tecnología, López Olmos no cree que la IA deba sustituir el criterio profesional ni los métodos actuales de captación de la realidad. «No creo que el espectador merezca que recreemos una imagen cuando podemos enseñarla de verdad».
La IA expande
Para él, la IA es una forma narrativa sumatoria. «Ahora mismo puedo contar historias que antes no podía contar«. Utiliza la tecnología para realizar transiciones imposibles o dar vida a elementos estáticos, expandiendo el lenguaje audiovisual que ha cultivado durante más de dos décadas en la televisión tradicional.
Periodistas todoterreno

Como docente en el Instituto RTVE y en la Universidad Complutense de Madrid, Iván tiene un mensaje claro para las nuevas generaciones de periodistas: hay que ser «todoterrenos«. Ante la pregunta de si es necesario saber programar para entrar en este nuevo mundo, su respuesta es equilibrada: nada está de más, pero el núcleo sigue siendo el mismo. «Un buen periodista es aquel que es un gran comunicador, que sabe contar las historias… Estas tecnologías son herramientas para conseguirlo».
¿Llegaremos a ver unos Juegos Olímpicos o unas elecciones totalmente inmersivas? El realizador vaticina un modelo mixto. Lo inmersivo será «una parte del todo«, un recurso que enriquecerá la experiencia global del usuario.
Al final de la conversación, queda claro que para Iván López Olmos la tecnología no es el fin, sino el medio. El periodismo inmersivo y la IA han venido a ofrecer nuevas capas de comprensión. En un mundo saturado de pantallas, su labor es asegurar que, cuando el espectador decida ponerse unas gafas de realidad virtual o girar su teléfono para ver un 360º, lo que encuentre sea una historia con alma, ética y, sobre todo, un porqué.







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