ENTREVISTA | La Inteligencia Artificial parece ser la clave del futuro y el periodismo tiene un rol protagónico en esta transformación. Así lo estima el Grupo PRISA —editora de diarios como El País, AS o el Huffington Post— que creó este año el puesto de director de Audiencias e IA. La responsabilidad cayó en manos de Gonzalo Teubal, un experimentado periodista que, con 25 años en el grupo de medios, ahora es el encargado de coordinar la estrategia y gobernanza de las herramientas de IA en todas las marcas y departamentos de la compañía.
Desde la sede del grupo en Madrid, Teubal reflexiona sobre los nuevos desafíos que afrontan las redacciones y los propios periodistas. ¿En qué medida la inteligencia artificial está cambiando el funcionamiento del negocio periodístico? El exjefe de operaciones digitales del diario AS se lo pregunta a diario. Y no se trata de tener un pronóstico a futuro, sino de obtener respuestas prontas, ante un proceso que está ocurriendo ahora, en la realidad.
PREGUNTA: ¿Cómo observa el desarrollo de la IA en España?
RESPUESTA: Estamos como el resto del mundo, explorando, y viendo las capacidades que nos ofrece una tecnología de este tipo. En algún momento probablemente supondrá un cambio importante en la forma de trabajar, de procesar la información, de llegar a nuestros lectores y a nuestros usuarios. Pero ahora mismo lo veo como algo bastante incipiente. No se han hecho grandes apuestas por el uso de IA generativa en las redacciones o en los medios de comunicación en España. Yo creo que en ese sentido el Grupo PRISA está a la vanguardia. Tenemos algunas de las iniciativas más interesantes dentro del panorama periodístico español. De hecho, ya hemos anunciado que se va a lanzar un chatbot conversacional basado en IA para los lectores.

P: ¿Las expectativas actuales sobre la IA son las correctas?
R: Hay de todo. Hay una visión apocalíptica, la idea de un Terminator que va a llegar a arrasar con todo. Por otro lado, está la fantasía de que la IA es un robot mágico al que se le dice ‘házmelo todo’. Creo que no es ni una cosa ni va a ser la otra. No habrá un apocalipsis en ningún caso. La sociedad, las empresas, las instituciones están bien armadas y los humanos sabemos los límites. Y también hay un límite tecnológico importante. Luego sí que hay una cierta frustración en el momento en el que el usuario intermedio empiezan a interactuar con la IA. El hecho de no llegar, por el momento, a dar con un resultado rápido, automático y satisfactorio de buenas a primeras. Hay primero un aprendizaje, por ejemplo, el tema de los prompts. Es un proceso que paso a paso tenemos que ir aprendiendo.
P: ¿Considera que también hay una frustración en el periodista al notar que los usuarios ya manejan y muy bien las herramientas de IA?
R: Lo que pasa es que Internet ha permitido que la barrera de entrada para comunicar sea menor. Cualquiera con un móvil hace una entrevista, puede subir un blog, tuitear, difundir. No creo que en ese sentido haya una frustración. Donde sí creo que pueda haber frustración es en cómo se vuelve a utilizar su contenido original, el cual ya ha sido publicado en un medio. Antes había pirateo y gente que cogía el contenido y lo copiaba, pero ahora ese contenido puede ir a un repositorio enorme, como un LLM (Modelo Extenso de Lenguaje). Ahí se mete a una coctelera y acaba saliendo otra cosa. Eso sí que genera cierta frustración o rabia porque ves como tu trabajo acaba en la mesa de otros, pero además reinterpretado, retorcido por esta tecnología. Al final sabes que tú lo estás alimentando y está sirviendo para otros en un fin donde no queda clara la atribución.
P: ¿Cómo desde el Grupo PRISA se viene manejando este dilema?
R: Nosotros cerramos un acuerdo con Open AI en marzo de este año porque creemos que es importante. Para ser sinceros, sabemos que si no lo hubiésemos hecho nosotros lo hubiese hecho otro. No tenemos la capacidad de crear nuestro propio LLM y necesitamos apoyarnos en grandes empresas, como Open AI. Creemos que ha sido una propuesta muy interesante, porque da valor a nuestros contenidos y pone encima de la mesa un precio a lo que ya venían haciendo, regulándolo de cierta forma. El grupo ha dado un paso importante sobre cómo gestionar todo este nuevo mundo y los actores que han venido a irrumpir en el mercado de los medios de comunicación. Creemos que ha sido un buen paso adelante para que todo este tipo de alianzas tengan sentido.
IA EN LAS REDACCIONES
P: ¿Qué herramientas de IA actualmente usa un redactor periodístico en las redacciones del Grupo PRISA?
R: Nosotros planteamos que ChatGPT no tiene ahora una capa de seguridad y confidencialidad que sí tiene Copilot, de Microsoft. Entonces esta es la única aprobada dentro del ámbito laboral en el Grupo PRISA, justamente porque tiene esa capa de seguridad que permite que los contenidos no se usen para entrenamiento o puedan ser encontrados por otras personas fuera de la organización. Eso para nosotros es muy importante.
P: ¿Su uso es solo consultivo?
R: Así es. También se puede generar texto, pero siempre tenemos al humano supervisando. Hemos hablado mucho sobre qué necesidad hay de etiquetar todo el contenido si es que hay un humano que lo supervisa o edita. Muy distinto es que uno genere de forma automática el contenido y que este vaya a estar a disposición de los usuarios. Eso ahora no pasa por ninguna marca del Grupo PRISA, no se está haciendo de forma automática ningún contenido generado por IA. Ahí sí se tendría que decir claramente “Esto ha sido generado por IA”.
P: ¿Y en qué herramientas con soporte de IA están trabajando en corto plazo?
R: No está en producción todavía, pero para 2025 vamos a tener una herramienta o plataforma. Un proyecto que yo llamo el «CMS 2.0, el sistema editorial 2.0». Siempre digo que el sistema editorial que usamos ahora es el mismo que pusimos en 2004 en la radio cuando yo empecé a desarrollar productos digitales en la Cadena SER. Básicamente poner un titular, una entradilla… Sin embargo, con la tecnología que tenemos a nuestro alcance ahora podemos tener botones y enlaces que permitan rápidamente tener toda la conexión semántica de los contenidos. En ese sentido, tenemos un proyecto que nos va a permitir desde hacer las transcripciones de audio automáticas de la radio, hacer los embebidos, vectorizar, meterlos en la base de datos y a partir de ahí que ese contenido nos sirva para etiquetado automático. Es decir, toda esa parte del enriquecimiento de la información.
P: ¿El cambio también incluye la visualización para el usuario?
R: No, de cara al usuario no. Pero vamos a permitir que los periodistas trabajen en una plataforma mucho más rápida. Ahora cuando escriben tiene que ponerle tags, negritas, relacionadas, links. Todo eso ya va a estar, se van a despreocupar.
P: Eso los va a llevar a enfocarse aún más en el contenido.
R: Sí; la idea es que ganes ese tiempo para revisar tu texto.
P: Cuénteme sobre el chatbot que El País tiene planeado lanzar el próximo año.
R: Se lanzará después de Navidad. Ahora se ha lanzado la beta para un grupo de usuarios (aproximadamente cinco mil) y en enero lo tendremos para todos nuestros suscriptores. Es un chatbot conversacional llamado Yuste al que cualquier usuario va a poder hacerle preguntas sobre actualidad, información, artículos… Y el chatbot ofrecerá respuestas con enlaces a artículos porque el archivo de El País va a ser la fuente sobre la que se consulte.
P: ¿Tendrá el soporte de Open AI?
R: Exacto.
NUEVOS PERFILES PROFESIONALES
P: ¿Qué nuevas habilidades periodísticas demanda un escenario con IA?
R: Hay una frase recurrente que dice algo así: “La IA no te va a quitar el trabajo, pero sí alguien que sepa usar la IA mejor que tú te va a quitar el trabajo”. Eso también aplicará para los periodistas. La IA te da una ventaja competitiva. Mi consejo para los profesionales del periodismo es que practiquen mucho. El único camino con estas herramientas solo lo van a conseguir practicando, con la prueba y error. No hay atajos.
P: En un foro pasado usted mencionó que con cada vez más frecuencia se encuentra con periodistas que al hablarles de la IA le han dicho “Tengo miedo, pero cuéntame más”. ¿Esa debe ser la actitud?
R: Sí, encuentro esa diferencia con respecto a la revolución tecnológica de 2000, donde había más un desprecio a lo que venía, cierto escepticismo. Ahora, por contra, hay mucho más interés, preocupación por entender y participar en este nuevo cambio.
P: ¿Cómo imagina que será una redacción periodística dentro de cinco años?
No sé si físicamente va a haber hologramas o robots andando por ahí. Pero sí que la IA va a estar presente en muchas cosas y sí que va a ser parte del paisaje, no tanto físico sino en los dispositivos. Probablemente hayan cambiado cosas a nivel empresa con nuevos departamentos o perfiles. Pero al final el mensaje es de optimismo. La IA ha venido para quedarse y ser algo que nos asista.
P: El futuro parece positivo, en ese sentido.
R: Mira, esto es una cosa bonita. Hace un mes estuvimos haciendo una serie de charlas en redacciones en el País Vasco hablando sobre posibilidades de la IA. Entre varias cosas, también presentamos las clonaciones de voz y herramientas que te permiten hacer deep fake de voz, para lo bueno y lo malo. Y en una semana a Radio Bilbao se les ocurrió una idea preciosa. Hay un cantautor vasco, Kepa Junkera, que hace algunos años tuvo un accidente vascular, un ictus, y perdió la voz. Entonces a los redactores de Radio Bilbao se les ocurrió hacerle una entrevista ¿Cómo? La radio tenía cientos de horas de entrevistas pasadas y con su permiso usaron una herramienta para clonar su voz. La IA permitió que se volviera a oír la voz de Junkera y permitió que se le volviera hacerle una entrevista. Él había contestado con texto, pero era su voz clonada la que se escuchaba. Este es un ejemplo de qué cosas podrán hacerse con la IA y ser a la vez muy positivas.







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