REPORTAJE SUBSANADO| Las rutinas han cambiado con la crisis del coronavirus. Y con ellas también la manera de trabajar. Por las limitaciones de movilidad y la imposibilidad de ir a la mayoría de centros de trabajo, el teletrabajo se ha instaurado de manera forzosa en España. Por la emergencia sanitaria, muchas empresas han tenido que adoptar de forma apresurada este sistema de trabajo.
El teletrabajo no es algo que se haya tenido que instaurar únicamente en España, en toda Europa se está instaurando este modelo d
e trabajo. Sistema de trabajo que es prácticamente nuevo para muchos países. Entre ellos España, donde el porcentaje de ocupados teletrabajando es del 30,2%. Antes de la COVID-19, tan solo un 9,7% de los trabajadores de nuestro país lo hacían de manera remota. En España, en comparación con el resto de la Unión Europea, está práctica no estaba instaurada en nuestro sistema. Se encontraba muy por detrás de otros países de nuestro entorno. Como es el caso de Holanda, donde un más de un 17% de sus ocupados teletrabaja.
A pesar de que el teletrabajo parezca algo nuevo, no lo es, pero esta situación excepcional ha hecho que se instaure en muchos más hogares. El trabajo a distancia, permite trabajar en un lugar que no sean las oficinas centrales. Tiene ventajas respecto al trabajo presencial, como la flexibilidad horaria.
Esta práctica que se instalado en nuestro país de manera forzosa, en muchos de los casos ha llegado para quedarse. El gobierno está estudiando que se prolongue el teletrabajo dos meses más. Ya que gracias al teletrabajo se han podido reducir el número de contagios. Si esto se llevase acabo, los trabajadores seguirán trabajando desde sus hogares hasta julio.
José Manuel López, trabajador del departamento de informática una gran empresa, es uno de los muchos trabajadores que han tenido que adaptarse a esta nueva práctica, cuenta cómo está siendo esta experiencia.

Periodista: ¿Cómo ha vivido la implantación del teletrabajo?
José: En mi empresa, desde hace varios años ya trabajamos con ordenadores portátiles individuales cada uno en la oficina. Y a veces nos tocaba llevarlos a casa por si había algún incidente que nos obligase a conectarnos para resolver el problema.
P: ¿Antes como solucionaban estos posibles problemas?
J: Antes de disponer de ordenadores portátiles nos llamaban y teníamos que ir a la oficina para solucionarlo.
P: ¿Le ha resultado fácil adaptarse al trabajo en remoto?
J: Para mí ha sido bastante sencillo, ya que al llevar años realizando parcialmente, no me ha supuesto mucho cambio. Además antes de que se aprobase el Estado de Alarma hicimos un simulacro los distintos departamentos para asegurar que el sistema funcionaba adecuadamente.
P: ¿Cómo se está organizando para que se garantice el correcto funcionamiento?
J: Para que no haya ninguna dificultad técnica, seguimos manteniendo los horarios que tendríamos si fuera de manera presencial para conectarnos desde nuestra casa. En mi empresa hay dos turnos, el de mañana que entra a las 7 de la mañana y el de la tarde que no hace a la una del mediodía. Seguimos manteniendo estos horarios y los seguimos cambiando cada semana, como antes.
P: ¿Qué mejoras ha notado con el teletrabajo?
J: La principal ventaja es que, al trabajar desde casa, estás más relajado, puedes cambiar el despacho de sitio, un día puedes trabajar desde el salón, otro desde la cocina, o donde quieras. Y la comodidad de estar en tu casa, y al no tener que desplazarte al centro de trabajo puedes despertarte y tomarte la mañana con más calma.
Pero como el teletrabajo es posible gracias al uso de las nuevas tecnologías, se generan desventajas, en relación a la accesibilidad. Ya que no todos los hogares cuentan con una conexión WI-FI que sea de alta calidad. A parte, no todas las empresas contaban con sistemas que facilitasen la conexión de manera remota. Otra desigualdad en cuanto a la accesibilidad, surge con que no todos los trabajadores tienen acceso a un ordenador individual.
Por otro lado, no todas las empresas pueden garantizarles los medios a sus empleados. Algunas no cuentan con los medios para trabajar en remoto. Por eso hay empresas que no han podido adaptarse al teletrabajo. De esta forma, hay trabajadores que han tenido que seguir acudiendo a sus centros de trabajo. A pesar de tener que ir a sus puestos de trabajos, como antes del Estado de Alarma, nada es igual.
María Guinalio, trabajadora de la administración pública nos cuenta cómo son estas nuevas medidas para seguir trabajando de manera presencial.
Periodista: ¿Cómo os habéis adaptado para acudir al centro de trabajo?
María: Como el nivel de trabajo ha disminuido mucho por esta crisis, en mi departamento, nos estamos turnando para ir a trabajar, y para reducir al mínimo las personas que estamos en el edificio.
P: ¿Cómo se asegura el cumlimiento de las medidas de seguridad sanitaria?
M: En los despachos se guardan la distancia de seguridad entre compañeros. Y en los que no se pueden garantizar la separación de dos metros entre los dos compañero, solo hay una persona. Y la otra se va a otro despacho que esté vacío. Además en el ascensor solo podemos estar una persona a la vez.
P: ¿Tienen que llevar mascarillas?
M: Desde hace unas semanas disponemos de mascarillas que solo son obligatorias cuando tenemos que hablar con otros compañeros. Por otro lado en todos los despachos contamos con gel hidroalcohólico.
P: ¿Les han hecho tests para saber si han pasado el virus?
M: Por ahora, no nos los han hecho, pero solo podemos acudir al trabajo si no presentamos síntomas ni estamos en cuarentena.
Con esta crisis sanitaria se ha dejado ver que en muchos casos, España estaba más preparada de lo que se pensaba para el teletrabajo. Aunque todavía tiene mucho camino por recorrer para que se pueda decir que es una práctica perfectamente implantada en nuestro país. Ya que no todos los hogares cuentan con los medios para que se realice de una manera exitosa. Porque la cantidad de hogares con acceso a Internet crece cada año. Aún existen un gran número de personas que no disponen de ordenadores individuales.







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