OPINIÓN | Si hablamos de desinformación, es inevitable pensar en el mayor divulgador de contenido falso, Donald Trump. El fenómeno que se ha creado alrededor de su persona es un claro ejemplo de pseudocracia, un modelo democrático fundamentado en “la mentira viralizada y escenificada de la mejor forma posible”, tal como explica Víctor Sampedro, catedrático y escritor español, en su libro “Comunicación y sociedad”.
Trump es un claro ejemplo de líder destropopulista, una corriente que defiende que «la libertad de expresión le pertenece». De hecho, él la ejerce con todos los recursos que tiene disponibles a su alcance, y exige poder hacerlo sin limitaciones.
En aras de esa libertad de expresión, Trump decidió no tomar ninguna medida que mitigase la pandemia del coronavirus. Decidió actuar de la misma forma que su homólogo Bolsonaro en Brasil, aun viendo lo que estaba sucediendo en otros países del mundo que le precedían en la evolución de la crisis sanitaria.
Por este motivo, podemos decir que «se le atribuye a Trump la maestría de una mal llamada comunicación política; porque, de hecho, practica el marketing electoral sin escrúpulos«, bien comenta Víctor Sampedro en este artículo. Además, incide en que “obviar la Covid-19 y su demoledor impacto ha sido el eje invisible de la campaña” llevada a cabo por el entonces presidente Donald Trump.
Esto se refleja en una gestión de la pandemia totalmente errónea, con una crítica al confinamiento y a la obligatoriedad del uso de mascarillas, llegando incluso a incitar a la población a ingerir desinfectante. Las consecuencias fueron devastadoras, con unas altas tasas de mortalidad y de infección, sobre todo en los sectores más desfavorecidos.
Para hablar sobre este tema, contamos con el testimonio de Gustau Pérez, Sociólogo y Politólogo.
El desprestigio como forma de conseguirlo todo
Esta ideología del “todo vale” le sirvió para llevar a cabo una campaña de desprestigio contra la CNN por no mostrarse afín a sus principios. En 2017, Trump difundió en Twitter un breve vídeo de un programa de televisión de lucha libre en el que había participado en el pasado. En dicha filmación se le podía observar en el suelo, abatiendo a un individuo con un logo de la CNN en la cabeza, que después comercializó transformando el logo a las siglas FNN (Fake News Network)
Este tuitfue el más popular del mes, logrando unos 400.000 retuits. Días después, un canal de noticias falsas llamado Infowars.com ofrecía una cuantiosa suma de dinero a aquella persona que hiciera el mejor meme sobre Trump contra la CNN. De esta forma, el magnate trataba de desprestigiar a esta cadena, habiendo señalado al medio como promotor de fake news, pese a ser el propio presidente quien manipulaba a su favor las informaciones.
Este espectáculo se volvió viral gracias a los algoritmos de Twitter, y fue reproducido en un canal ligado a la pseudoinformación para convocar un concurso de montajes de vídeo, con el fin de aumentar la desconfianza mientras minaba la credibilidad de los medios no afines a su figura. Es importante incidir en que, este canal, fue uno de los que más influencia tuvo en la campaña electoral de 2016, gracias a la cual ganó las elecciones.
La influencia de Trump en los medios
En las elecciones presidenciales celebradas en noviembre de 2020, en las que Trump se disputaba la renovación de su mandato por otros cuatro años frente a Joe Biden, el hasta entonces presidente sufrió una derrota histórica. Ante esta, solo le quedó sembrar la duda de un supuesto fraude electoral, una tesis que divulgó través de las redes sociales y los medios de comunicación que tuvo a su alcance.
Su discurso llegó tan lejos que varias cadenas de televisión estadounidenses, como CBS y NBC, interrumpieron la retransmisión de las declaraciones en directo de Trump. En ellas, denunciaba el «fraude» en las elecciones y ofrecía un alegato plagado de falsedades.
Era la primera vez que los medios de comunicación dejaban al presidente de Estados Unidos con la palabra en la boca, un hecho que, con el tiempo, no ha extrañado a los analistas, pues durante toda su candidatura los medios de comunicación se han visto obligados a verificar las afirmaciones que daba en sus intervenciones y declaraciones.
Su gran poder de manipulación
El día 6 de enero de 2021, un grupo de personas exhaltadas llevó a cabo un asalto al capitolio de los Estados Unidos en señal de repulsa contra la investidura de Joe Biden. Este hecho fue justificado por Trump a través del siguiente tuit:

El expresidente estadounidense se había convertido en una fuente de desinformación. Su poder era tal que, Twitter tomó la decisión de suspenderle la cuenta permanentemente por «riesgo de mayor incitación a la violencia». Esta decisión fue cuestionada por sus fans y levantó un amplio debate en occidente sobre la libertad de expresión en internet: ¿Quién tiene el poder de decidir qué puede decirse en las redes sociales? El debate está servido.
Desde que fuera vetado en Twitter, la plataforma digital Telegram se ha convertido en su nueva arma desinformativa. «La personalización, espectacularización y dramatización del periodismo mercantilizado se viraliza mejor en las redes digitales», valora Sampedro, y Trump, consciente de ello, lo utiliza en su beneficio.
Su canal de Telegram cuenta con más de un millón de suscriptores. Este es uno de sus últimos mensajes: «si bien dicen que el 6 de enero fue «un intento de golpe», que no lo fue, deben agregar que las elecciones del 3 de noviembre fueron un golpe real». Lejos de mostrarse arrepentido, se reafirma en su apoyo a los golpistas y califica el resultado electoral, ante el cual Biden resultó ganador, como “un golpe real”.
Hablamos con Gustau Pérez sobre cómo es posible que alguien así haya podido llegar a ser el presidente de los Estados Unidos, y qué debemos plantearnos para no menoscabar la libertad de expresión mientras luchamos contra las informaciones falsas. Gustau Pérez nos ofrece el siguiente análisis:
El futuro de Trump
Después de 4 años de presidencia, su posterior derrota electoral, y la incitación al asalto del capitolio de los Estados Unidos que puso “en jaque” la democracia estadounidense, Donald Trump regresa a la esfera pública en 2022 con “Truth Social”, una red social «pro-verdad» y «pro-libertad de expresión» creada por él mismo.
Bajo el eslogan “Follow the truth”, en español “Sigue a la verdad”, Trump trata de afirmar que posee el monopolio de la verdad, haciendo creer a sus seguidores que en su red social podremos acceder a la verdad absoluta. El problema reside en la gran cantidad de adeptos que acumula alrededor del mundo, quienes creen ciegamente en sus palabras y se nutren de las fake news que difunde.
Trump no ha cambiado y sigue en su línea. Su aspiración pasa por recuperar la presidencia de los Estados Unidos, ante lo cual ha anunciado su candidatura a las elecciones de 2024, para lo cual deberá coronarse líder del partido republicano.







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