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Desafíos del periodismo de verificación en la era de la pandemia

Avatar de Roberto Alonso
1.519 palabras
6–10 minutos

ENTREVISTA | La pandemia de la Covid-19 generó una avalancha de información, pero también causó una epidemia de desinformación. En este contexto, el periodismo de verificación lidió con una serie de distintos problemas. Desde la rápida evolución de la ciencia hasta la difusión de teorías de conspiración, los medios de comunicación se encontraron en una carrera contrarreloj para verificar la información y proporcionar orientación confiable al público.

Problemas de la verificación en la pandemia

Durante la pandemia de la Covid-19 el periodismo de investigación enfrentó numerosos desafíos. Uno de los principales fue la rápida evolución de la ciencia y la información médica. Los fact-checkers tuvieron que adaptarse rápidamente para mantenerse al día con los resultados más recientes y proporcionar información precisa y actualizada al público. Esto fue causado por el constante surgimiento de nuevos estudios y descubrimientos.

Además, la difusión de teorías conspirativas y desinformación generó una corriente constante de información errónea, lo que complicó aún más el trabajo de los periodistas de verificación. Los fact-checkers se enfrentaron a una avalancha de información errónea que debió ser desmentida de la manera más rápida y efectiva posible. Hubo desde informaciones falsas sobre el origen del virus hasta teorías infundadas sobre la eficacia de las medidas de prevención.

La politización de la pandemia también planteó desafíos importantes para el periodismo de verificación. Algunos sectores de la sociedad se resistieron a aceptar la verdad debido a la falta de consenso político y la polarización. Esto generó un ambiente en el que desafiar las historias falsas fue más difícil y a menudo, más polarizante.

Triunfos de la verificación en la pandemia

A pesar de las dificultades, el periodismo de verificación logró combatir la desinformación durante la pandemia. Los fact-checkers proporcionaron información precisa y basada en evidencias al público, ayudando así a identificar y desacreditar las informaciones falsas y engañosas sobre la Covid-19.

Su trabajo ayudó a reducir la difusión de información errónea y a fomentar una mayor alfabetización mediática entre la población. Algunos de estos triunfos fueron la desacreditación de teorías de conspiración relacionadas con el virus y las vacunas, la verificación de datos cruciales como la efectividad de los tratamientos o la exposición de fraudes y estafas como los tratamientos falsos o los equipos de protección sanitarios.

La desacreditación de afirmaciones falsas sobre tratamientos milagrosos para la enfermedad fue un ejemplo concreto de triunfo del periodismo de verificación durante la pandemia de la Covid-19. En los primeros meses de la pandemia, se difundieron numerosas afirmaciones infundadas sobre supuestos tratamientos efectuados contra el virus, desde remedios caseros hasta medicamentos no probados.

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Wooden rubber fact checking | Unsplash.

Al analizar minuciosamente la evidencia científica disponible y consultar con expertos médicos y autoridades sanitarias, los periodistas de verificación ayudaron a desacreditar estas afirmaciones falsas. Los verificadores de hechos informaron al público a través de artículos, segmentos de noticias y redes sociales de ello.

Lara Zofío Lleó

Lara Zofío Lleó es una fact-checher y periodista de verificación que ha trabajado en las mejores empresas y medios de comunicación dedicados a la comprobación de hechos. Es experta en herramientas de verificación y periodismo de datos, cuenta con un diploma en tecnología de la información y comunicación de la Universidad de Villanueva y ha estado en medios muy importantes en el periodismo de verificación como Newtral, Verificheck y en Todo es Mentira de Cuatro.

Lara Zofío también tiene diferentes cursos de informes realizados en la compañía Sin Filtros y un Python language course en la Universidad de Michigan. Durante los últimos años ha contribuido en diferentes medios de comunicación, publicando más de cien piezas periodísticas para prensa y televisión, así como artículos, piezas informativas en redes sociales y vídeos.

Pregunta. ¿Qué es ser verificadora o una fact checker?

Respuesta. «Pues al final un fact checker es alguien que garantiza la calidad de una información. El periodismo tradicional normalmente consiste en sacar información nueva y digamos, el valor añadido o el elemento diferencial del fact checking. Ellos revisan la información ya existente, (la información que ya está en circulación) y básicamente distinguen la información veraz de lo que son bulos o de las cosas que están entre medias porque no siempre las cosas son 100% verdad o 100% mentira, a veces son engañosas, falta información o hay que contextualizar».

P. ¿Cómo afectó la saturación de información y la rapidez de propagación en línea a tu labor como periodista, en la pandemia?

R. «Una dificultad que tuve es el hecho de aprender a distinguir la información veraz de la que no lo es, porque al final, como te decía, los periodistas vivimos de los expertos, bebemos de sus conclusiones y como tú tengas un montón de supuestos expertos diciendo cosas, tienes que hacer un esfuerzo grande en distinguir a los charlatanes de los verdaderos expertos. Luego también, y esto es un reto que siempre tiene el periodismo, es que todos queremos llegar los primeros, pero mientras mantenemos todo el rigor posible, entonces digamos que una dificultad es conseguir información, siendo los primeros de un tema del que se sabe poco y que esa información sea correcta. Así que yo creo que esas son las principales dificultades».

P. Dentro de la pandemia, ¿cuáles fueron los desafíos principales más importantes que te encontraste al enfrentarte a la desinformación de la gente?

R. «Pues, yo creo que el principal problema era la sobreinformación, por así decirlo. Dicen que una de las cosas que más hacen falta, irónicamente, en una inundación, es el agua potable y eso ocurre muchas veces en estos casos, que el problema no es que haya falta de información, sino que haya exceso de ella. Había muchísima información y era difícil distinguir la verdadera de la falsa. Y luego otra cosa era el tema del contexto, que era muy importante, porque como te decía, muchas veces hay cosas que no son tan claras, como decir, esto es de por sí mentira, pero hace falta contexto».

«Luego también, tanto los fact checkers como los periodistas, dependemos mucho de los expertos. Entonces, ¿cuál es el problema?, que el COVID era algo nuevo. Todavía había expertos, de virología, etcétera, pero no podía haber expertos en COVID porque no existía. Entonces, digamos que esto es como una especie de cascada. La información científica o este tipo de información primero la tienen los expertos y luego ya llegan los periodistas. Entonces, si arriba tienen dudas, tienen problemas y todavía ya lo están investigando, abajo, pues tenemos más dificultades».

P. ¿Qué tipo de falacias encontraste con mayor frecuencia al verificar información en la era de la pandemia?

R. «La falacia más habitual es la de afirmación gratuita, lo cual tiene bastante sentido porque esta falacia simplemente consiste en decir algo sin aportar fuentes, sin aportar pruebas, sin aportar ningún tipo de razonamiento, entonces evidentemente es algo que nos encontramos cada día. Es normal que cuando mantenemos una conversación normal con un familiar o con un amigo no estemos siempre justificando todo lo que decimos, pero cuando se trata de información, cuando se pretende convencer, se pretende persuadir o se pretende supuestamente informar a alguien de algo, aquí el tema de la afirmación gratuita sí que es más peliagudo».  

«Después encontramos la falacia de autoridad, lo típico de: “no sé cuántos médicos firman un manifiesto diciendo que el COVID no existe o que la vacuna que altera el ADN”. También tenemos la falacia de la falsa causa, falacia non sequitur, falacias de generalización precipitada y falacias de conclusión desmesurada, estas son las más habituales».

P.¿Y qué tipo de falacias consideras que fueron más efectivas para persuadir sobre todo a la audiencia durante la pandemia?

R.

P. ¿Qué consejos o recomendaciones ofrecerías a las personas para ayudarles a distinguir entre información veraz y desinformación durante diferentes situaciones como fue la pandemia que pueda volver a ocurrir?

R.

La importancia de la verificación en la pandemia

Durante la pandemia de la Covid-19, el periodismo de verificación demostró ser una herramienta útil para combatir la desinformación. Los periodistas de verificación continúan desafiando la desinformación y proporcionando información precisa y basada en evidencias al público, a pesar de los desafíos que enfrenta.

El periodismo de verificación desempeñó un papel importante durante la pandemia al desacreditar afirmaciones falsas sobre tratamientos milagrosos, mitigar el pánico al desmentir rumores infundados sobre la transmisión del virus y promover la confianza en la ciencia y la salud pública al proporcionar análisis críticos de la evidencia científica disponible.

Los fact-checkers fueron faros de la verdad en un momento de incertidumbre y confusión, ayudando a separar los hechos de la ficción y brindando al público una brújula confiable para navegar por las aguas turbulentas de la información errónea.

En situaciones difíciles, el papel del periodismo verificativo se vuelve aún más importante. Su habilidad para verificar la veracidad de la información y desacreditar la desinformación no solo protege a la salud pública, sino que también fortalece la democracia al fomentar un debate público basado en hechos y evidencias.

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