El papel de los medios, ¿enemigo o aliado?
Sensacionalismo, estigma y descontextualización: una mirada distorsionada
Por ejemplo, en este informativo de Antena 3 del 8 de junio de 2018 (min 26:23) se utiliza la expresión «oleada de pateras», un concepto que se asemeja con un conflicto bélico, que añade un matiz criminalizador a las personas que migran y genera alarma social.
Por otro lado, el informe Inmigracionalismo 6: Avanzando en el discurso positivo, de la federación Red Acoge, analizó más de 3.300 noticias de prensa escrita e informativos televisivos de las principales cadenas de televisión nacional, regional y local, durante los meses de febrero a octubre de 2018. Las conclusiones del informe abarcan una continua aparición de términos y expresiones alarmistas en los medios que contribuyen a proyectar una visión negativa y sesgada de la realidad migratoria. Las expresiones «oleada de pateras», “las cifras se disparan”, “goteo incesante”, “nos están invadiendo” o “avalancha migratoria”, entre otras muchas expresiones detalladas en el informe, son expresiones de carácter discriminatorio que refuerzan estereotipos negativos que obstaculizan la comprensión objetiva de los sucesos.
Hacia una comunicación inclusiva: guías de estilo para medios
A raíz de estos estudios y como consecuencia de la desigualdad en el trato mediático que reciben diferentes colectivos, han surgido guías de estilo para promover metodologías en medios de comunicación y empresas para comunicar sin discriminar. Por ejemplo, Comunicar sin discriminar, del Programa De Las Naciones Unidas Para El Desarrollo (PNUD) habla de la comunicación con enfoque de género: un programa sobre comunicación inclusiva para saber cómo evitar los errores más comunes que se cometen a la hora de comunicar.
Entre las prácticas que se plantean en el documento, algunas son: «ir más allá de las historias de las mujeres, no reforzar estereotipos de género, no victimizar, presentar hechos, no juicios y cuidar la representación de la diversidad de las mujeres, y entre hombres y mujeres».

Por otro lado, la Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discurso del Odio, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN), ofrece alternativas en el uso del lenguaje para que «el proceso periodístico de recogida de información, elaboración de la noticia y difusión de la misma sea imparcial y efectivo». Y lo hace a través de recomendaciones: no decir Ilegales, clandestinos o sin papeles (términos ética y jurídicamente incorrectos), sino decir personas en situación irregular, personas sin autorización de residencia; o no decir trata de blancas, sino trata de personas; o no decir servicio sexual, trabajo sexual o trabajadora sexual, sino decir víctima de explotación sexual o de trata de personas.
Además, hay medios que también han aplicado cambios en este ámbito. La Agencia EFE, por ejemplo, tiene un apartado en su libro de estilo en el que enseña a sus periodistas cómo utilizar el lenguaje dirigido hacia el colectivo LGBTIQ+: no utilizar la condición sexual de las personas como un rasgo definitorio, no perpetuar estereotipos ofensivos en informaciones sobre el colectivo, utilizar el género con el que una persona trans se identifica o evitar los verbos reconocer o admitir cuando una persona da a conocer su orientación sexual.

«Si vivimos en una sociedad plural, la representación de esta también debería serlo». Diego Lázaro
Para profundizar más sobre este tema, Diego Lázaro, autor de la Guía de Diversidad LGBTIQ+ para empresas y fundador de BE DIVERSE, explica la labor de su consultora, especializada en formación e inclusión, que ofrece talleres y formaciones LGBTIQ+ a empresas para mejorar su diversidad e inclusión. «Aunque se hayan aprobado leyes para proteger al colectivo LGTBI contra la discriminación en el ámbito laboral, queda mucho recorrido por hacer para integrarlo realmente y eliminar la LGTBI-fobia sutil que prevalece. La integración real se consigue no solo reclutando a personas del colectivo, sino teniendo una estrategia LGTBIQ+ global que alinee las políticas internas, la cultura y la comunicación».
Desde su compañía, uno de los talleres que ofrece Lázaro es, precisamente, para detectar los sesgos inconscientes que tenemos, con el objetivo de dar a conocer el origen de estos sesgos, cómo identificarlos y cómo reducir su efecto. «No se trata solamente de implementar un lenguaje inclusivo, sino de detectar aquellos sesgos que marcan la narrativa del discurso y pueden generar discursos de odio. El lenguaje debe adaptarse a los cambios socioculturales que vive la sociedad y, ahora mismo, la sociedad está gritando por un cambio en la hegemonía discursiva que hay en los medios. Si vivimos en una sociedad plural, la representación de esta también debería serlo».
Uno de los puntos que resalta en la conversación con Diego es la transformación social que estamos viviendo gracias a las nuevas generaciones y su uso de las tecnologías: «al final, los cambios son resultado de una necesidad, y serán las nuevas generaciones quienes animen, inciten e implementen estos cambios».
Entonces, ¿se puede comunicar sin discriminar?
Sí, lo es. Es posible comunicar sin discriminar. El desafío radica en comprender que el lenguaje no solo informa, sino que también moldea percepciones. Se trata de un proceso de adaptación en el que los medios y, por consiguiente, los periodistas y las periodistas, tienen que estar abiertas a instruirse para mejorar sus propias herramientas de comunicación para evitar la discriminación.







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