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Comunicar sin discriminar, ¿es posible?

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1.434 palabras
6–9 minutos

OPINIÓN | A quienes ejercen la profesión de comunicar les ha sido encomendada la tarea de contar la realidad a través de un relato veraz y riguroso. El papel de los medios de comunicación ha sido esencial a la hora de cumplir esta tarea, aunque no han escapado a las críticas por su capacidad de influir y transformar la conciencia colectiva sobre lo que entendemos como realidad.

En un mundo en el que la objetividad es inalcanzable y las narrativas conservadoras dominan y uniforman los espacios mediáticos, construir narrativas alternativas se vuelve imprescindible. Porque si la sociedad es plural y diversa, así debería representarse en todos los ámbitos.

El papel de los medios, ¿enemigo o aliado?

La función de los medios ha sido analizada en diferentes teorías sobre la comunicación: desde la teoría del constructivismo social de Peter Berger y Thomas Luckmann, en 1966, en la que se plantea la construcción social del conocimiento a través de un proceso de comunicación en el que los medios son los narradores de la realidad; la teoría de la ‘agenda-setting’, de Maxwell McCombs y Donald Shaw, en 1972, que defiende la subjetividad del medio para jerarquizar aquello más importante; o la teoría de la hegemonía cultural, de Antonio Gramsci, en 1971, que sostiene la creación de una “verdad” hegemónica que es aceptada por la mayoría como la única forma legítima de ver el mundo.

A partir de estas perspectivas, resulta evidente que los medios no solo son transmisores de información, sino que selecciona, interpretan y moldean la realidad. Es en este escenario cuando el sesgo influye en cómo se selecciona, interpreta y presenta la información, a través del lenguaje, una manifestación de la ideología política, económica y cultural de quien narra. Esto nos obliga a cuestionar hasta qué punto los medios reflejan una verdad objetiva o si, en cambio, refuerzan perspectivas parciales e interesadas. Reconocer este poder es el primer paso para exigir narrativas más justas y equilibradas.

Por consecuencia, estos discursos sesgados desencadena el uso sexista del lenguaje en titulares y la cobertura de noticias, en la estigmatización de los inmigrantes en los medios y la discriminación racial y étnica, la cobertura de conflictos y la representación sesgada de personas LGTBIQ+. Entonces, ¿hay discriminación en el lenguaje mediático? ¿Qué herramientas tenemos para erradicar esta desigualdad? ¿Es posible comunicar sin discriminar?

Sensacionalismo, estigma y descontextualización: una mirada distorsionada

La Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (RAE-IC) publicó el pasado mes de marzo el artículo El tratamiento informativo del fenómeno migratorio en España. El caso de la tragedia de Nador, por Cristina Ortega Giménez y Alicia De Lara González, en el cual se hizo un análisis sobre la cobertura de la tragedia de Nador, el 24 de junio de 2022, en la que 1.700 personas trataron de entrar a España cruzando la valla de Melilla. Murieron 23 personas y un centenar de ellas resultaron heridas.

El resultado del análisis concluye que los medios adoptaron un enfoque sensacionalista al cubrir la tragedia, ya que se centraron en los aspectos violentos del suceso, como las muertes o los choques con la policía, sin tener en cuenta el contexto y la complejidad del fenómeno migratorio. Además, los migrantes fueron presentados como invasores criminales o amenazas a la seguridad nacional, en lugar de ser vistos como personas que huyen de una situación extrema en sus países de origen.

Por ejemplo, en este informativo de Antena 3 del 8 de junio de 2018 (min 26:23) se utiliza la expresión «oleada de pateras», un concepto que se asemeja con un conflicto bélico, que añade un matiz criminalizador a las personas que migran y genera alarma social.

Por otro lado, el informe Inmigracionalismo 6: Avanzando en el discurso positivo, de la federación Red Acoge, analizó más de 3.300 noticias de prensa escrita e informativos televisivos de las principales cadenas de televisión nacional, regional y local, durante los meses de febrero a octubre de 2018. Las conclusiones del informe abarcan una continua aparición de términos y expresiones alarmistas en los medios que contribuyen a proyectar una visión negativa y sesgada de la realidad migratoria. Las expresiones «oleada de pateras», “las cifras se disparan”, “goteo incesante”, “nos están invadiendo” o “avalancha migratoria”, entre otras muchas expresiones detalladas en el informe, son expresiones de carácter discriminatorio que refuerzan estereotipos negativos que obstaculizan la comprensión objetiva de los sucesos.

Hacia una comunicación inclusiva: guías de estilo para medios

A raíz de estos estudios y como consecuencia de la desigualdad en el trato mediático que reciben diferentes colectivos, han surgido guías de estilo para promover metodologías en medios de comunicación y empresas para comunicar sin discriminar. Por ejemplo, Comunicar sin discriminar, del Programa De Las Naciones Unidas Para El Desarrollo (PNUD) habla de la comunicación con enfoque de género: un programa sobre comunicación inclusiva para saber cómo evitar los errores más comunes que se cometen a la hora de comunicar.

Entre las prácticas que se plantean en el documento, algunas son: «ir más allá de las historias de las mujeres, no reforzar estereotipos de género, no victimizar, presentar hechos, no juicios y cuidar la representación de la diversidad de las mujeres, y entre hombres y mujeres».

Fuente: 'Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discurso del Odio', de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN)
Fuente: ‘Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discurso del Odio’, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN)

Por otro lado, la Guía de Estilo sobre Aporofobia y Discurso del Odio, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN), ofrece alternativas en el uso del lenguaje para que «el proceso periodístico de recogida de información, elaboración de la noticia y difusión de la misma sea imparcial y efectivo». Y lo hace a través de recomendaciones: no decir Ilegales, clandestinos o sin papeles (términos ética y jurídicamente incorrectos), sino decir personas en situación irregular, personas sin autorización de residencia; o no decir trata de blancas, sino trata de personas; o no decir servicio sexual, trabajo sexual o trabajadora sexual, sino decir víctima de explotación sexual o de trata de personas.

Además, hay medios que también han aplicado cambios en este ámbito. La Agencia EFE, por ejemplo, tiene un apartado en su libro de estilo en el que enseña a sus periodistas cómo utilizar el lenguaje dirigido hacia el colectivo LGBTIQ+: no utilizar la condición sexual de las personas como un rasgo definitorio, no perpetuar estereotipos ofensivos en informaciones sobre el colectivo, utilizar el género con el que una persona trans se identifica o evitar los verbos reconocer o admitir cuando una persona da a conocer su orientación sexual.

Diego Lázaro | Fuente: BE DIVERSE

«Si vivimos en una sociedad plural, la representación de esta también debería serlo». Diego Lázaro

Para profundizar más sobre este tema, Diego Lázaro, autor de la Guía de Diversidad LGBTIQ+ para empresas y fundador de BE DIVERSE, explica la labor de su consultora, especializada en formación e inclusión, que ofrece talleres y formaciones LGBTIQ+ a empresas para mejorar su diversidad e inclusión. «Aunque se hayan aprobado leyes para proteger al colectivo LGTBI contra la discriminación en el ámbito laboral, queda mucho recorrido por hacer para integrarlo realmente y eliminar la LGTBI-fobia sutil que prevalece. La integración real se consigue no solo reclutando a personas del colectivo, sino teniendo una estrategia LGTBIQ+ global que alinee las políticas internas, la cultura y la comunicación».

Desde su compañía, uno de los talleres que ofrece Lázaro es, precisamente, para detectar los sesgos inconscientes que tenemos, con el objetivo de dar a conocer el origen de estos sesgos, cómo identificarlos y cómo reducir su efecto. «No se trata solamente de implementar un lenguaje inclusivo, sino de detectar aquellos sesgos que marcan la narrativa del discurso y pueden generar discursos de odio. El lenguaje debe adaptarse a los cambios socioculturales que vive la sociedad y, ahora mismo, la sociedad está gritando por un cambio en la hegemonía discursiva que hay en los medios. Si vivimos en una sociedad plural, la representación de esta también debería serlo».

Uno de los puntos que resalta en la conversación con Diego es la transformación social que estamos viviendo gracias a las nuevas generaciones y su uso de las tecnologías: «al final, los cambios son resultado de una necesidad, y serán las nuevas generaciones quienes animen, inciten e implementen estos cambios».

Entonces, ¿se puede comunicar sin discriminar?

Sí, lo es. Es posible comunicar sin discriminar. El desafío radica en comprender que el lenguaje no solo informa, sino que también moldea percepciones. Se trata de un proceso de adaptación en el que los medios y, por consiguiente, los periodistas y las periodistas, tienen que estar abiertas a instruirse para mejorar sus propias herramientas de comunicación para evitar la discriminación.

Una respuesta a «Comunicar sin discriminar, ¿es posible?»

  1. Avatar de José María García de Madariaga Miranda

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